Qatar sorprende a propios y extraños con el título asiático
Apenas tres años antes de su gran cita, el Mundial de 2022, la selección de Qatar, liderada por el técnico español Félix Sánchez, se hizo ayer con la Copa de Asia ante la favorita, Japón (1-3), que llegaba con la vitola de ser la tetracampeona continental. De nada le sirvió a los nipones...
Apenas tres años antes de su gran cita, el Mundial de 2022, la selección de Qatar, liderada por el técnico español Félix Sánchez, se hizo ayer con la Copa de Asia ante la favorita, Japón (1-3), que llegaba con la vitola de ser la tetracampeona continental. De nada le sirvió a los nipones su mayor experiencia y tradición ante el país que, con solo 2,5 millones de habitantes, presume de ser la nación que más ha invertido en la industria del fútbol per capita, con el jeque Al Thani, dueño del PSG, a la cabeza. Los nuevos caminos adoptados por la industria del fútbol no desmerecen, sin embargo, lo sucedido en el césped. Qatar no solo ha ganado el cetro continental por sorpresa, sino que lo ha hecho con solvencia y en territorio hostil: Emiratos Árabes Unidos, país anfitrión, tiene cortadas las relaciones diplomáticas y comerciales con los cataríes desde que en 2017 los acusara de estar acercándose peligrosamente a las posturas defendidas por los extremistas iraníes.
En la victoria de Qatar ha tenido mucho que ver su técnico, un producto de La Masia que ha sabido imprimir al equipo el inconfundible sello del juego de posición. Tras vencer con un significativo 4-0 a los locales en semifinales (y un 70% de posesión de balón), los de Sánchez se vieron obligados a un ejercicio de contención en la final (apenas tuvieron la pelota un 40% del tiempo) ante los japoneses, mejores técnicamente. La efectividad llegó de la mano de Ali Almoez, máximo goleador de la Copa de Asia con nueve tantos (es el primero con tantas dianas) y autor del primero de los goles en la final. Hatem hizo el 0-2 antes del descanso y, cuando el gol de Minamino ponía emoción, Akram Afif hizo el 1-3 definitivo de penalti. Con Almoez llegará también la polémica: nacido en Sudán, Emiratos Árabes Unidos denuncia que su proceso de nacionalización es irregular.
Por ahora, nada empaña la alegría de Sánchez: “Tenemos que estar orgullosos de este logro. Es un paso más para estar preparados con vistas a 2022”.
FIESTA EN QATAR
Los qataríes rebosan de alegría en las calles de Doha tras cantar victoria y coronarse por primera vez como campeones de la Copa de Asia en Emiratos Árabes Unidos, país que les tiene vetados desde 2017, por lo que no han podido acudir a los estadios. "Mi corazón está latiendo muy rápido, no puedo expresar con palabras mi alegría. Después de conseguir esto, pensé que estaba soñando, pero salgo a la calle y veo a la gente cantando, bailando y celebrarlo y veo que es real", dijo entusiasmado a Efe Arhama Al Kuwari, un joven qatarí de 20 años.
Tanto qataríes como residentes en el país se juntaron en la capital alrededor de pantallas gigantes para seguir y animar a la selección con banderas y camisetas granates en una noche que tildaron de mágica y en la que los comentaristas aseguraban en árabe que Catar tenía "tiki taka".
El país enloqueció con el tercer gol marcado por Akam Afif. Los gritos y la euforia no solo de qataríes, sino de ingleses, franceses, libaneses, indios, pakistaníes y aficionados de otras nacionalidades resonaban en una noche preludio de lo que será el Mundial 2022 que albergará Qatar.
Ataviados con la bufanda y la bandera qatarí en coches de lujo y la música a todo volumen, los ciudadanos del pequeño emirato celebrarán esta victoria a lo largo del fin de semana y recibirán este viernes en su país a los ganadores del trofeo.
"Lo celebraremos en nuestros coches, yendo por las calles hasta la 'Corniche' (paseo marítimo), pitando por todo Doha, así es como expresamos nuestra alegría. Incluso sin fans en Emiratos, pero ganamos con el corazón y trabajaron muy duro para llegar a la final, jugaremos mejor incluso en la Copa América", asegura Al Kuwari.
Por su parte, Reem Al Sulaiti, de 29 años, indicó a Efe: "Ha sido un gran triunfo en el territorio emiratí, que aplastó un país y que deseaban nuestra derrota. Este triunfo expresa un mensaje que es que Catar es más grande que el bloqueo y jugar sin sus fans".
Los dos hinchas se refieren al bloqueo comercial y diplomático que le tiene impuesto Emiratos, junto a Arabia Saudí, Egipto y Baréin, a Catar desde junio de 2017 por supuestamente apoyar el "terrorismo" y su acercamiento a Irán, extremo que Catar ha negado.
Aficionados con entrada prohibida a los estadios
Pese a que dejaron a los 23 jugadores de la selección qatarí entrar al país, a los aficionados granates no les han permitido animar a los futbolistas desde las gradas emiratíes. Es más, en el partido de semifinales contra el anfitrión en Abu Dabi recibieron una lluvia de zapatillas, ya que la suela está considerada como algo "sucio" en su cultura y que sirve para mostrar desprecio.
"Los emiratíes siguen siendo nuestros hermanos, pero nos llevamos la Copa de allí. El equipo ha crecido junto con el entrenador desde las categorías juveniles al primer equipo y es una buena estrategia para ganar en el futuro", aseguró a Efe el qatarí Jaber al Marri, ingeniero de 33 años.
La victoria se cierra con números históricos para los qataríes, con diecinueve goles a favor y tan solo uno en contra, con Al Moez Ali como goleador de esta edición del torneo con nueve tantos y con el jugador Akram Affif que ha batido el récord de asistencias con diez, siendo el equipo más joven que gana el torneo asiático.
Qatar ha escrito su nombre en el palmarés del fútbol asiático de la mano de Sánchez, con quien ya lograron una Copa de Asia con el equipo sub-19 en Birmania, en 2014.
En la victoria de Qatar ha tenido mucho que ver su técnico, un producto de La Masia que ha sabido imprimir al equipo el inconfundible sello del juego de posición. Tras vencer con un significativo 4-0 a los locales en semifinales (y un 70% de posesión de balón), los de Sánchez se vieron obligados a un ejercicio de contención en la final (apenas tuvieron la pelota un 40% del tiempo) ante los japoneses, mejores técnicamente. La efectividad llegó de la mano de Ali Almoez, máximo goleador de la Copa de Asia con nueve tantos (es el primero con tantas dianas) y autor del primero de los goles en la final. Hatem hizo el 0-2 antes del descanso y, cuando el gol de Minamino ponía emoción, Akram Afif hizo el 1-3 definitivo de penalti. Con Almoez llegará también la polémica: nacido en Sudán, Emiratos Árabes Unidos denuncia que su proceso de nacionalización es irregular.
Por ahora, nada empaña la alegría de Sánchez: “Tenemos que estar orgullosos de este logro. Es un paso más para estar preparados con vistas a 2022”.
FIESTA EN QATAR
Los qataríes rebosan de alegría en las calles de Doha tras cantar victoria y coronarse por primera vez como campeones de la Copa de Asia en Emiratos Árabes Unidos, país que les tiene vetados desde 2017, por lo que no han podido acudir a los estadios. "Mi corazón está latiendo muy rápido, no puedo expresar con palabras mi alegría. Después de conseguir esto, pensé que estaba soñando, pero salgo a la calle y veo a la gente cantando, bailando y celebrarlo y veo que es real", dijo entusiasmado a Efe Arhama Al Kuwari, un joven qatarí de 20 años.
Tanto qataríes como residentes en el país se juntaron en la capital alrededor de pantallas gigantes para seguir y animar a la selección con banderas y camisetas granates en una noche que tildaron de mágica y en la que los comentaristas aseguraban en árabe que Catar tenía "tiki taka".
El país enloqueció con el tercer gol marcado por Akam Afif. Los gritos y la euforia no solo de qataríes, sino de ingleses, franceses, libaneses, indios, pakistaníes y aficionados de otras nacionalidades resonaban en una noche preludio de lo que será el Mundial 2022 que albergará Qatar.
Ataviados con la bufanda y la bandera qatarí en coches de lujo y la música a todo volumen, los ciudadanos del pequeño emirato celebrarán esta victoria a lo largo del fin de semana y recibirán este viernes en su país a los ganadores del trofeo.
"Lo celebraremos en nuestros coches, yendo por las calles hasta la 'Corniche' (paseo marítimo), pitando por todo Doha, así es como expresamos nuestra alegría. Incluso sin fans en Emiratos, pero ganamos con el corazón y trabajaron muy duro para llegar a la final, jugaremos mejor incluso en la Copa América", asegura Al Kuwari.
Por su parte, Reem Al Sulaiti, de 29 años, indicó a Efe: "Ha sido un gran triunfo en el territorio emiratí, que aplastó un país y que deseaban nuestra derrota. Este triunfo expresa un mensaje que es que Catar es más grande que el bloqueo y jugar sin sus fans".
Los dos hinchas se refieren al bloqueo comercial y diplomático que le tiene impuesto Emiratos, junto a Arabia Saudí, Egipto y Baréin, a Catar desde junio de 2017 por supuestamente apoyar el "terrorismo" y su acercamiento a Irán, extremo que Catar ha negado.
Aficionados con entrada prohibida a los estadios
Pese a que dejaron a los 23 jugadores de la selección qatarí entrar al país, a los aficionados granates no les han permitido animar a los futbolistas desde las gradas emiratíes. Es más, en el partido de semifinales contra el anfitrión en Abu Dabi recibieron una lluvia de zapatillas, ya que la suela está considerada como algo "sucio" en su cultura y que sirve para mostrar desprecio.
"Los emiratíes siguen siendo nuestros hermanos, pero nos llevamos la Copa de allí. El equipo ha crecido junto con el entrenador desde las categorías juveniles al primer equipo y es una buena estrategia para ganar en el futuro", aseguró a Efe el qatarí Jaber al Marri, ingeniero de 33 años.
La victoria se cierra con números históricos para los qataríes, con diecinueve goles a favor y tan solo uno en contra, con Al Moez Ali como goleador de esta edición del torneo con nueve tantos y con el jugador Akram Affif que ha batido el récord de asistencias con diez, siendo el equipo más joven que gana el torneo asiático.
Qatar ha escrito su nombre en el palmarés del fútbol asiático de la mano de Sánchez, con quien ya lograron una Copa de Asia con el equipo sub-19 en Birmania, en 2014.


