Cartografía Mundialista
Con la frente en alto, nipones.
Tanto es así que los nipones se pusieron en ventaja haciendo presagiar negros nubarrones que acompañan a la pentacampeona desde el mundial 2006. Luego, se replegaron, fiel a su juego táctico, estratégico y ordenado; cosa que a veces no alcanza en estas fases decisivas
Los brasileros sabían que no sería un trámite, más allá de las jerarquías y las historias tan disímiles, en cuanto a trofeos y calidad futbolística.
La verdeamarela venía de empatar con Marruecos (en un deslucido despliegue futbolístico) y de ganar sin despeinarse contra Haití y Escocia, respectivamente; pero sin convencer a su afición (esas victorias se las deben a Vinicius).
Tanto es así que los nipones se pusieron en ventaja haciendo presagiar negros nubarrones que acompañan a la pentacampeona desde el mundial 2006. Luego, se replegaron, fiel a su juego táctico, estratégico y ordenado; cosa que a veces no alcanza en estas fases decisivas. Ese orden excesivo puede generar nerviosismo y propiciar malas decisiones; y así fue, tal como le pasó con Bélgica en el 2018 (de ir ganando 2-0, perderlo 3-2) pecaron de inocentes y Brasil, con una superioridad técnica evidente, dio vuelta un resultado adverso.
Y se lo deben a Ancelotti, quien prefirió dejar a Casemiro y colocar, en vez de Neymar a Martinelli, los responsables de los goles que permitieron ganar el partido de forma agónica y matar los sueños de una selección japonesa que, insisto, merecía un mejor desenlace.
Nada que reprochar a los "Samurái Blue" que dieron muestras de una evolución futbolística impresionante, capaces de enfrentar, de igual a igual, a cualquier potencia. Ojalá que pronto puedan superar esos octavos de final y cosechen lo que vienen sembrando.
¡Arigatō gozaimasu!








