Cartografía Mundialista
Sufrir es nuestra pasión (y no hablo solo de fútbol)
El Diego y el fútbol me parecía la cosa más importante entre las más importantes. Dejaba de hacer tareas por ver el calcio, mi estado de ánimo dependía de un mago del balón... Cuando Napoli jugaba con la Juve y sentía que era el pobre contra el rico, el poder contra el atrevimiento
A los bolivianos nos toca jugar con el árbitro y la cancha en contra. Sufrir es nuestra pasión y hay pasiones que matan. Así está Bolivia y si de nuevo me acuerdo cómo está mi país, voy a amargarme por enésima vez. Así que por un momento huyo de la realidad y me refugio en una cancha de césped. Me pongo modo mundial.
Empiezo las apuestas con dos fichas y me las juego con mi corazón partido y parchado. Argentina porque está el 10 y mi cariño por la albiceleste es desde la prehistoria, cuando era niño y veía fútbol en la TV en blanco y negro y ahí estaba el Diego y el fútbol me parecía la cosa más importante entre las más importantes. Dejaba de hacer tareas por ver el calcio, mi estado de ánimo dependía de un mago del balón... Era mi desahogo. Cuando Napoli jugaba con la Juve y sentía que era el pobre contra el rico, el poder contra el atrevimiento. De esas veces recuerdo los partidos convertidos en combates... Y en terreno mundial recuerdo un match en especial, la derrota de Argentina en la final contra Alemania, el 90, y me enamoré del amor que tienen los argentinos por su tierra... Cómo lloró Diego cuando perdió, cuando dañaron su bandera... Y en este mundial 2026 que está en etapa de calentamiento, se despide su sucesor... Por eso voy con Argentina.
Y también tengo mi polera verde amarilla porque ahí jugó Dinho y nos enseñó a disfrutar siempre, más allá de las patadas de la vida conservar la sonrisa es la clave. Este malabarista daba pases milimétricos sin ver, como quien sabe escapar de la realidad y mirar la vida con una sonrisa, a pesar de você.
Sobre todo voy con Brasil, con el hombre del jogo bonito, aquel que no quiso ser rey porque era feliz en su desmadre.... Voy con Neymar. Yo recuerdo al 10 desde que jugaba en el Santos y una noche de Copa visitó a mi Bolívar. El técnico celeste de entonces dijo que no conocía al crack, acá los brasileños perdieron y allá nos enseñaron a bailar samba y Neymar hizo una reverencia presentándose ante la banca bolivarista. Y yo de vergüenza quería meterme bajo la alfombra verde. Lo detestaba y más aún cuando se revolcada en el pasto ante cualquier roce. Hasta que en 2014 casi le partieron la espalda, lo sacaron del mundial, él lloró y su país sufrió. Aprendí a amar al que odiaba...
Ahora ya no brilla tanto y quizá él vaya partido al mundial, pero su magia está ahí y sus ganas de ponerse en pie, aún cuando otros lo pateen o lo desconozcan.
Me alegraré por cada victoria de Sudamérica y también de mi amada Suecia donde fui a estudiar un tiempo y conocí a esa gente linda de la tierra de Ibrahimovich… Pero mi apuesta es clara. Sí, en el fondo sé que otras selecciones son más fuertes que Brasil y Argentina, pero a ellos les falta corazón, y yo sé lo que es eso...
En medio de la vorágine noticiosa del país, más crispado que de costumbre, tres de las mejores plumas del país se unen para ofrecer una crónica mundialista distinta. Desde este martes y hasta la final del 19 de julio, Erick Ortega, Alfonso Cortez y Rafael Sagárnaga, coordinados por el director de El País Jesús Cantín, compartirán reflexiones, emociones y expresiones del “evento futbolístico más grande del planeta” y todo lo que mueve a su alrededor, porque “el fútbol nunca fue solo fútbol”, sino una excelente metáfora a través de la que se explica la vida, el mundo y sí, también el propio fútbol.





