Del libro:” Pétalos , Poemario. De Nelly Casal de Garay
Pórtico
He aquí en mis manos un libro. Un libro escrito por una mujer. Esa mujer es una maestra y como tal, entrega en esas primiciales páginas mucho de su espíritu, mucho de lo que atesora en su corazón, pues aparte de ser maestra, es madre y cabalmente de allí nace el milagro de ternura que ha querido trasuntar en sus páginas.
El libro se llama “PÉTALOS”, sutiles anuncios de primavera, de lírica canción del valle nuestro, escrito con honda emoción y callada ternura. Os aconsejo lector que aceptéis este primigenio peregrinar por la patria de la esperanza, porque este poemario es esto, sazonado con la emoción que trasunta el alma femenina, buscar un mundo nuevo en la nacencia que se encuentra en sus páginas.
Y yo a través de esas páginas, siento un hondo y grato fervor, porque “PÉTALOS” es libro de esperanza y anuncio de algo nuevo, en la callada búsqueda de los que ansiamos un nuevo amanecer y un reto a la incomprensión de los más.
Tarija, Julio de 1.974
J. Franz Ávila del Carpio
ROSAS
¡Oh! rosas delicadas, del tallo separadas sin piedad, para adornar lucientes altares y salones o brillar candorosas en un bouquet de novia o en el ojal de un poeta, bohemio y soñador.
Rosa, la más hermosa de suavísimos pétalos; ilusa enamorada que tiemblas frágilmente, presintiendo el destino de tu existencia efímera, que truncará la muerte.
Cuando ya tu corola de tristeza marchita, se incline agonizante, transida de dolor, junto al búcaro roto quedarás deshojada, doliente y olvidada ¡Oh! reina del jardín.
Los que ayer te admiraron con tus galas floridas, hoy miran indolentes tu corola esparcida; pero hay una mirada de un alma sensitiva, que se detiene lánguida y acaricia los pétalos; ajados, despintados, marchitos y sin vida, que sutilmente aroman como un postrer suspiro; transmitiendo a mi pluma las páginas de un libro, que cual rosa encarnada, encierre en cada pétalo un mensaje de amor.
CAUTIVA
Rodeada en tus altas cumbres como madre en cautiverio, te cerraron los portales que nos conducen al mar.
¡Bolivia madre cautiva! rompe la cadena infame, que detiene el torbellino de tus hijos que se asfixian sin la brisa del Océano, sin la ruta universal.
Tú, corazón de la América, no dejarás de latir aunque la arteria vital, alimente a la ambición. Demandaremos justicia ante un tribunal de honor, que serán nuestros soldados o el clamor continental.
Mar que fuiste boliviano, hoy nos llamas tristemente a navegar en tus aguas con la enseña tricolor y nosotros desde el Ande, te añoramos en la historia, en el cuento del abuelo, en el libro de la escuela y en la plegaria al Señor.
Los niños que por ti cantan, las madres que por ti lloran; no conocen el murmullo de tus olas, el frescor de tus arenas, ni la riqueza de tu fauna y tu exótica flora. Ellos hoy solo perciben el eco de las montañas, que cual himno de esperanza, nos repiten reconquista...
Si los titanes de América volvieran a renacer, al saberte aprisionada, verían truncados sus sueños de justicia y libertad.
La libertad y justicia es la ley universal, conculcada por la fuerza del salvajismo brutal.
HOMENAJE A TARIJA
Tarija ciudad de ensueños ya despiertas quejumbrosa, radiante como una Diosa te incorporas dulcemente, del letargo en que te aduerme tu somnoliento paisaje; bañado por cuatrocientos soles y lunas de antaño.
Sacude altiva y serena tu bella y rica heredad; que mueva en estos parajes la palanca del progreso, que te incorpora dinámica al ritmo de lo ascendente, para llegar al sitial que siempre anhelas ferviente.
Tras de cuatro centenarios, de luchas y frustraciones, no puedes ser mendiga, tú mereces ser la reina y en el trono que te hacemos todos tus hijos unidos, con la mágica varita del trabajo y el progreso, haremos brotar los surcos de tu tierra prodigiosa, que brindará generosa la rica mies de sus campos.
Guadalquivir cadencioso de la bella Andalucía, sigue bañando esta tierra con el frescor de tus aguas, mientras el verde follaje que engalana tus laderas, te circunda cual corona de brillantes y esmeraldas.
En tus altos y bajíos, en tus valles y tus ríos, canta el ave montaraz del paraíso preterido; donde la dulce zagala cuida celosa el rebaño, mientras canta una tonada que resuena con el eco de la brisa perfumada.
Resurgirás de este sueño en que te sumió el olvido, despertarás soberana al impulso juvenil, como la Bella Durmiente despierta al beso profano, que la devuelve a la vida, por un embrujo de amor.
Alborada Campesina
Sueña el valle campesino al clarear de la mañana, se oye el piar de las aves que en lenguaje cantaríno, elevan ya su oración.
Un gallo canta en lo alto, cual un experto vigía, que alerta en aquel silencio que ya llega un nuevo día.
Muge la vaca en el campo buscando al manso ternero que allí ya espera impaciente, el rico manjar nutriente, que mamá vacuna trae.
Trisca el cordero en el monte como un niño saltarín, recorriendo sin cuidado, los peñascos y cascadas de la cuenca pastoril. Las amancayas del campo se yerguen más animosas, despidiendo de su cáliz la fina esencia olorosa que se esparce en la campiña con la brisa matinal y la linda flor silvestre mueve su tallo florido, como pollera chapaca al ritmo del carnaval.
Por el camino al arroyo se dibuja una silueta, viene la airosa chapaca con el cántaro de barro, que en elegante equilibrio lleva sobre su cabeza; mientras sigue recelosa, limpia el sueño de sus ojos y acomoda la madeja de su negra cabellera que destaca su belleza, su fina gracia y candor, que nos hiere cual Cupido, con su flechazo de amor,
Y en la diáfana mañana que invade clara y serena, canta la moza del valle su copla alegre y sonora, que resuena en el ambiente como un dulce despertar, que nos invita al trabajo, por la patria y el hogar:
"TARIJA"
Como la estrella del Sud, de la patria boliviana, te levantas soberana como desafiando al tiempo y en cambiante panorama te admiran desde la Puna, ciudad de la noble cuna; heredera de la sangre y la nobleza de España.
Tu lealtad para la patria es la ofrenda fervorosa, que en expresión generosa, brindaste en holocausto y en tu mística grandeza a través de cuatro siglos, como la hija leal y fiel, eres pródiga de amor.
Don Francisco de Tarija, don Luis de Fuentes y Vargas nos legaron esta villa, para hacer de sus parajes, el encanto de Bolivia... o el embrujo de Sevilla.
En tu entraña misteriosa hay ignorados tesoros, que guardas celosamente en el cofre del olvido; como joyas codiciadas en las arcas silenciosas, donde moran recelosas, las serpientes y el jaguar.
Desde centurias de antaño, sigue germinado el grano; mientras las morenas manos, se afanan más empeñosas para abrir los nuevos surcos que en eclosión generosa, nos den pan y redención.
Tus héroes reivindicaron la explotación colonial y nosotros seguiremos, la lucha de la igualdad; para erigirte grandiosa, cual estrella luminosa, del emblema nacional.
A Tarija en su IV Centenario
El español Luis de Fuentes
Fundó esta plácida villa,
donde el Moto y sus valientes
no dieron tregua a Castilla.
A nuestra amada Bolivia
ofrendaste honor y gloria,
no desmayas, ni claudicas
tras la derrota o victoria.
Diste la prueba elocuente
de tu lealtad no mentida,
cuando el chapaco valiente
te dio presto sangre y vida.
Entre el polvo de los siglos
te dejaron postergada,
sólo te dieron promesas
a ti la fiel bienamada.
Y tú siempre esperanzada
en un nuevo porvenir,
qué esperas ilusionada
en tu lento devenir.
Anciana de cuatro siglos
flor perpetua y olvidada,
sufres en tus sueños vanos,
con resignación callada.
Hoy nuevas generaciones
ya laboran con tesón,
para erradicar el virus
de tu larga postración.
Tarija cual noble dama
en tu bella alegoría,
feliz te vistes de gala
¡Oh! madre del alma mía.
Te rindo mi pleitesía
en este cuatro de julio,
con la lírica poesía
a tu Cuarto Centenario.
Evocación
Homenaje a la Escuela Normal de
Canasmoro, en sus ‘Bodas de Plata’
Perdida entre la floresta
del valle de Canasmoro,
se levanta muy modesta
mi escuela que es un tesoro.
Tus Bodas de Plata, son
¡Ya cuantas generaciones!
estudiaron con tesón
aquellas sabias lecciones.
En tu dulce evocación
me inspiro sin ser poetisa
te saluda mi canción
al arrullo de la brisa.
Eres el faro de luz
que evoca mi fantasía
de esta tierra andaluz,
eres toda una poesía.
Como un ave presurosa
volveré por tus caminos
para brindarte amorosa
un homenaje de trinos.
El hada de los amores
alumbrará tus senderos,
con luces de mil colores
arderán los pebeteros.
Las flores que te engalanan
se inclinarán reverentes
a saludarte escuelita
junto a todos los presentes
Un ramo de pasionarias
por entre la multitud,
serán las depositarías
de toda mi gratitud.
Vendaval
Noche de tempestad fría y obscura
que ahondas la tristeza del ocaso,
no trueques en nostalgia la ternura
de un día que ya muere en tu regazo.
El viento con rigor sacude y pasa
deshojando las flores del estío,
el caracol se esconde en su coraza
saltan locas las gotas del rocío.
Las aves ya se ocultan temerosas
en busca del hogar allá escondido,
cubriendo con sus alas presurosas
el nido de joyel, dulce y querido.
Por la ventana de mi alcoba en sombras
siento pasar en loco torbellino;
las hojas arrastradas por las trombas
se levantan formando un remolino.
Ruge la tempestad con más bravura
que descarga en la noche mil azotes,
el fuerte vendaval, golpea a natura
destrozando las ramas y los brotes.
Allí rugen cual fieras enjauladas
al tronar de las nubes y las luces
que cual fuego de pasiones encontradas,
dejan un saldo de cenizas y de cruces.
Escuela de Pájaros
Pájaros con plumas rojas
como niños estudiosos,
escriben sobre las hojas
de los árboles frondosos.
En la pizarra del cielo
escriben el alfabeto
y en el vaivén de su vuelo
copian el blanco libreto.
Con alegría y contento
componen sus redacciones
y en las páginas del viento,
van estudiando lecciones.
Como alumnos en recreo
saltan, corren, juguetean
y en alegre parloteo
entre las flores gorjean
Con sus afilados picos
chupan la miel del cerezo
y de los jugos más ricos
hacen copioso aderezo.
Como niños de la escuela
aprendieron la lección
y jugando a la rayuela,
regresan a su mansión.
En los floridos junquillos
refugio de sus fatigas,
ellos construyen castillos
de las pajitos más finas.
Mariposas
Mariposas de oro y plata
refulgen entre las flores,
destaca el rojo escarlata
en profusión de colores.
Titilan en la floresta
en banquete de placeres,
como música de fiesta
con ritmo de amaneceres.
Ellas vuelan presurosas
en busca de lo ignorado,
van y vienen amorosas
tras el clavel perfumado.
Mariposa que fulguras
bajo los rayos del sol,
describiendo mil figuras
en las tardes de arrebol.
Buscando vivir a prisa
posas en todas las flores,
la inconstancia es tu divisa,
ligera y fácil de amores.
Tu vida es fugaz quimera
que desvanece el hastío,
eres la frágil viajera
que la muerte consumió.
Tarde de lluvia
El cielo es quietud callada
se cubre de un manto gris,
rasgado por un relámpago
con destellos de matiz.
Golpean las gotas de lluvia
como locas de contento;
bañando todo a su paso
jugueteando con el viento.
¡Oh! lluvia vienes bullente
desde alturas no alcazadas,
a prodigarnos tu linfa
que llega en claras cascadas.
La grácil rama del sauce
derrama el agua a torrentes
inclinando su ramaje,
entre llorón y doliente.
Tiemblan las menudas hiervas,
corre la acequia ligera,
saltan los pequeños grillos
en marcha de retirada.
Los batracios se contentan
y gritan ¡feliz llegada!
en la pradera anegada
cantan su febril tonada.
La tierra voraz, sedienta
absorbe ingentes caudales;
el fruto de su cosecha
luego prodiga a raudales.


