Con Jair Bolsonaro en Brasil, ¿peligra también el Mercosur?

La figura altamente polémica y mediática del presidente electo Jair Bolsonaro ha hecho sombra a las declaraciones de su futuro “superministro” en materia económica, Paulo Guedes, quien afirmó que Mercosur “no es prioridad” y que “es muy restrictivo, Brasil quedó prisionero de alianzas ideológicas y eso es malo para la economía”.

Estas declaraciones, realizadas la noche del pasado domingo al calor de los resultados de la segunda vuelta, generaron sorpresa, desconcierto y hasta preocupación entre los miembros del Mercosur.

Paulo Guedes, a sus 68 años, es un reconocido economista de ideología neoliberal, con estudios de posgrado de la Fundación Getulio Vargas y un doctorado de la Universidad de Chicago, esa de los famosos “Chicago Boys”, pupilos de Milton Friedman y Arnold Harberger, que diseñaron la política económica del Chile de Pinochet, de la Argentina de Videla. Y que en Bolivia inspiraron el 21060 de los años 80s y las privatizaciones de los 90s.

Guedes hizo una fortuna como banquero en BTG Pactual e Inversiones BR, y ahora es el “gurú económico” de Bolsonaro. Entre las primeras medidas ya anunciadas por el futuro gobierno de Brasil está la eliminación/fusión de varios ministerios, como parte del recorte del gasto público.

Es por ello que Guedes será un “superministro”, haciéndose cargo de las carteras de Hacienda, Planificación, Industria y Comercio, así como del ministerio que hoy en día está a cargo de las concesiones y privatizaciones.

Preocupaciones y cambios

Aunque sus simpatizantes califican a Guedes como “de una centro derecha más moderada” que la del extremismo de Bolsonaro, la declaración del futuro superministro brasilero ha tenido un tono muy parecido al de Donald Trump, cuando amenazó con dejar la OTAN, la ONU, y varios tratados comerciales multilaterales (Bolsonaro también hablo de salirse de la ONU, aunque es otro tema).

A través de la BBC, se conoció que el exembajador de Argentina en Brasil, Juan Pablo Lohlé, manifestó  “preocupación y sorpresa” ante las declaraciones de Guedes, y las califica como una especie de “alerta” para Argentina. Luego, interpretó la intención del brasilero como una que apunta a “flexibilizar” el esquema de aranceles vigente hoy en el Mercosur.

Por su parte, el embajador argentino en Brasil, Carlos Magariños, coincidió con Lohlé al señalar que no se imagina el fin del Mercosur con la llegada de Bolsonaro, “pero sabemos que algunas cosas serán evaluadas”.

Disculpas y ratificaciones

El martes, Guedes se disculpó por sus declaraciones originales, pero ratificó el fondo de su contenido. “Pido disculpas, fueron palabras en la noche de la elección y uno no sabe qué responder. Yo no quise desmerecer en ningún momento a Argentina o al Mercosur, pero la verdad es que no es el foco en este momento, porque lo son nuestros problemas internos”, dijo al diario argentino La Nación.

Asimismo, aclaró que su idea no era desmontar el bloque, sino restarle relevancia y abrir negociaciones fuera de éste. “¿Vamos a comerciar solamente con Venezuela, Bolivia y Argentina? No. Vamos a comerciar con todo el mundo”, afirmó, y ante la insistencia del periodista del citado diario, agregó en tono desafiante “el Mercosur no es prioridad. ¿Es cierto? ¿Es eso lo que usted quería escuchar? ¿Quería oír eso?”.

¿Salir o flexibilizar?

Pese a las preocupaciones o críticas que la nueva postura brasilera en la geopolítica regional pueda generar, no está solo. Y no únicamente porque tiene aliados más o menos cercanos ideológicamente en Argentina y Paraguay en el Mercosur; Colombia, Perú, Chile y quizá hasta Ecuador en los países del Pacífico. Sino porque incluso Uruguay se ha manifestado anteriormente a favor de flexibilizar el bloque.

Así, aunque no se arriesga a “hacer futurismo con ese asunto porque es muy importante para todos los países que integramos el Mercosur” y para la región en su conjunto, el presidente uruguayo Tabaré Vázquez, ya en su anterior gobierno había sugerido que el bloque fuera “flexibilizado” para que se permitieran acuerdos comerciales bilaterales.

A decir de José Alfredo Graça Lima, del Centro Brasileño de Relaciones Internacionales (CEBRI), y exnegociador de Brasil en la Organización Mundial del Comercio (OMC), el Mercosur “se volvió una camisa de fuerza” en el área comercial, y concuerda en que el sistema de tarifas comunes debería ser flexibilizado. “Si se hace una reforma arancelaria, Brasil no necesitaría salir del bloque”, agrega.

Lo cierto es que salir del Mercosur no sería fácil para Brasil, dado que ha firmado compromisos internacionales cuando se fundó el bloque en 1991, y por tanto, cualquier cambio se debe dar dentro de ese marco. Además, el propio Bolsonaro deberá ratificar el devenir de Brasil en este tema.

Libertad y poder

En una entrevista reciente, Guedes afirmó: “La concentración del poder y de los recursos termina corrompiendo la democracia y estancando la economía. Brasil tiene un Estado que interviene en todo, pero que entrega el mínimo y consume el máximo de recursos”.

Para muchos, una declaración difícil de contradecir, sobre todo en el contexto dejado por los gobiernos progresistas en decadencia.

Sin embargo, sus críticos advierten que estas palabras omiten la mitad del problema: el poder y los recursos no solo son concentrados por el Estado, sino también por los ya poderosos actores transnacionales y financieros, cuyo accionar igualmente “corrompe la democracia y estanca la economía”. Libertad sí, pero sobre todo para las personas, no solamente para el dinero.