Vigilancia y control urbano para proteger San Jacinto

Se detectaron varias urbanizaciones clandestinas en su entorno y con las lluvias provoca el arrastre del sedimento que acorta la vida útil de ese lago por lo que se ejecutan medidas precautorias a través de la Dirección de Ordenamiento Territorial

Operativos nocturnos con la fuerza policial y la vigilancia de autoridades comunales del lugar son las medidas que se tomaron para evitar que pescadores no autorizados realicen esta actividad de manera masiva con mallas en el lago San Jacinto y el control urbanístico para evitar asentamientos que lo contaminen son las medidas asumidas para proteger ese espejo de agua.

El lunes, el secretario de la Subcentral de Tablada Grande, Hilarión Solís, denunció que la pesca indiscriminada y la contaminación afectan ese espejo de agua, nuevas urbanizaciones y cabañas que echan sus aguas servidas al lago por lo que toda la población es perjudicada porque con esas aguas se riegan las verduras que se consumen ya que son más de 14 comunidades regantes.

Medidas

Al respecto, el responsable de la Secretaría de Medio Ambiente de la Gobernación, Pablo Avilés, sostuvo que en el lugar se tiene un técnico que realiza el control del lago, además que implementan recorridos en la noche en coordinación con la Policía y una asociación de pescadores para controlar la pesca furtiva, porque la deportiva con anzuelo está permitida.

Pero no solo el problema es en San Jacinto, sino también en otras represas como las de Huacata y Calderas, aunque coordinaron con sus autoridades para que asuman la responsabilidad de realizar el control, además que implementaron un sistema de cobros que les permite limpiar algunos deshechos solidos al día siguiente.

“Nosotros coordinamos con el Gobierno Municipal de Cercado para trabajar con este tema, se coordina con ellos para poder hacer más fuerza como institución con el control y trabajar con el lago San Jacinto”, reiteró.

Por su parte, el responsable de la Secretaría de Medio Ambiente y Gestión Territorial del Gobierno Municipal, Álvaro Orozco, apuntó que para proteger el lago San Jacinto tomaron dos acciones concretas, la primera es ejecutar una planta de tratamiento en la comunidad de San Andrés, cabecera del río Tolomosa, el cual se ve afectado por la contaminación hídrica por parte de esta población.

“Esa comunidad ha decidido ejecutar una planta de tratamiento para purificar el líquido elemento y que el vertido de esas aguas negras se elimine –sostuvo- estas sean tratadas y ya purificadas puedan ser entregadas al afluente, esa es una medida muy importante que se implementa en cofinanciamiento con la cooperación del gobierno sueco”.

La otra acción asumida es el control urbanístico cerca al lago San Jacinto porque se detectaron varias urbanizaciones clandestinas en su entorno y con las lluvias provoca el arrastre del sedimento que acorta su vida útil.

Agregó que a través de la Dirección de Ordenamiento Territorial (DOT) se realiza la ejecución de medidas precautorias para tener contención con ese tipo de trabajos que se realizan, porque “el día de mañana esas urbanizaciones se convertirán en casas y estas no tendrán el sistema de alcantarillado y verterán sus desechos en el lago”.

La planta de tratamiento en San Andrés

En julio de este año el Gobierno Municipal de Tarija junto a la cooperación sueca se realizó la entrega provisional de la primera planta de tratamiento con características ecológicas, emplazadas en la comunidad de San Andrés, distante a 17 kilómetros de la ciudad.

Gracias a la tecnología que presenta esta planta, permitirá utilizar el agua tratada en riego y así de forma productiva se tratará el ciclo del agua, protegiendo al mismo tiempo los ríos de toda esta zona.

La planta de tratamiento de aguas residuales en San Andrés tiene una capacidad de procesamiento de 7,8 litros por segundo y representa una inversión de 3.400.000 de bolivianos, financiada en un 50 por ciento por la cooperación de Suecia mediante la fundación “Agua Tuya” y el 50 restante a cargo del Gobierno Municipal, que se encargó de las obras civiles, entre ellas el movimiento de tierras, del material de construcción, la electrificación, el cerramiento perimetral de los predios y el emplazamiento de una caseta de control.

La planta servirá para evitar enfermedades y a su vez salvar los afluentes y ríos de San Andrés, de las comunidades de Tolomosa, San Jacinto y el río Guadalquivir, dándoles a los habitantes una mejor calidad de vida y cuidando el medio ambiente.