PROMETA y empresarios trazan una Estrategia contra el fuego
Entre los años 2001 y agosto de 2026, la cuenca del río Guadalquivir acumuló más de 42.200 hectáreas quemadas, evidenciando que el fuego no golpea por igual cada temporada
El Valle Central de Tarija vuelve a mirar de frente a su mayor amenaza silenciosa. Los incendios que cada año devoran miles de hectáreas ya no son tratados solo como una emergencia del momento, sino como una crisis estructural que exige un cambio. Frente a ello, la ONG Protección del Medio Ambiente Tarija (PROMETA) y la Federación de Empresarios Privados de Tarija (FEPT) impulsaron la elaboración de una propuesta de “Estrategia de Gestión Integral del Fuego”, un documento técnico presentado este 4 de noviembre que traza una hoja de ruta hasta 2035 para frenar el avance de las llamas y blindar los recursos hídricos.
Los datos revelados por el estudio de Ricardo Aguilar y Patricia Vargas de PROMETA y FEPT, son contundentes. Entre los años 2001 y agosto de 2026, la cuenca del río Guadalquivir acumuló más de 42.200 hectáreas quemadas, evidenciando que el fuego no golpea por igual cada temporada. El análisis histórico detalla saltos en periodos específicos: 2002 dejó más de 9.000 hectáreas quemadas, el 2017 superó las 11.400, y las recientes campañas de 2025 y 2026 volvieron a encender las alarmas con más de 5.600 y 8.400 hectáreas afectadas, respectivamente.
Detrás de estas cifras hay un blanco ecológico crítico, la Reserva Biológica Cordillera de Sama. El diagnóstico espacial detectó que Sama es su epicentro histórico más castigado. Concentró el 87% de la superficie quemada en el gran incendio de 2002 y más del 82% en 2017. Mediante un mapeo de recurrencia que identificó 194 puntos calientes de alta concentración en la región, la investigación descubrió que el 79% de ellos impactan de lleno dentro de los límites de la Reserva, poniendo en jaque las cabeceras de cuenca que abastecen de agua potable y riego a todo el Valle Central.
Ante la ineficacia histórica de llegar tarde al fuego, la estrategia articula cinco ejes operativos que buscan descentralizar la respuesta e involucrar directamente a las comunidades. En primer lugar, se establece un marco de gobernanza intergubernativa que obliga a los municipios de Cercado, San Lorenzo, Uriondo y Padcaya, junto a la Gobernación, a activar comités de crisis estacionales de forma preventiva entre junio y octubre, evitando la burocracia de última hora.
En el plano tecnológico y de vigilancia, el plan combina la teledetección satelital mediante las plataformas NASA FIRMS y SATIF con la reacción inmediata de comités comunitarios en zonas rurales clave. Comunidades como Erquiz, Coimata, Lazareto o Rincón de la Victoria operarán bajo un protocolo de enlace directo que reduce a quince minutos el tiempo de confirmación terrestre ante cualquier anomalía térmica detectada desde el espacio.
Asimismo, el documento pone límites estrictos al manejo de la tierra: prohíbe el uso de maquinaria pesada y topadoras en pendientes pronunciadas dentro de Sama para evitar la desertificación y la formación de cárcavas, priorizando en su lugar las fajas cortafuegos manuales y el desbroce selectivo. En las zonas agrícolas y vitícolas de Uriondo y Cercado, se normarán alternativas de manejo de residuos de poda para evitar quemas clandestinas en días de vientos intensos.
Finalmente, el plan aborda lo que ocurre cuando el fuego se apaga. Bajo el Sistema de Comando de Incidentes (SCI), se coordinarán los equipos de bomberos voluntarios, la policía y el soporte logístico de cooperativas como COSAALT para ejecutar obras de emergencia antes de que lleguen las lluvias. La meta inmediata postincendio es levantar barreras de retención con troncos quemados y controlar el arrastre de cenizas, impidiendo que el lodo tóxico contamine los embalses y las tomas de agua que sostienen la vida en Tarija.
Rodrigo Ayala, director de PROMETA, advirtió que en Tarija se vive una especie de “bucle temporal” donde cada año se comete el error de empezar desde cero, improvisando agua y gasolina a última hora mientras los bomberos combaten el fuego con equipos deteriorados. Por lo que, a partir de este documento, se espera trabajar de manera coordinada con la Gobernación y los municipios de Cercado, San Lorenzo, Uriondo y Padcaya, para generar un plan operativo concreto hasta mayo de 2027, que englobe una estrategia para una verdadera capacidad de respuesta preventiva ante este tipo de eventos.
Por su parte, el presidente de la FEPT, Franz Molina, respaldó la iniciativa y señaló que, desde la perspectiva empresarial, la prevención es el único camino viable frente a la costumbre de solo reacción de este problema. Recordando que los incendios forestales no reconocen fronteras municipales ni institucionales y exigen un trabajo conjunto y articulado para proteger la salud, la producción y el futuro de todo el departamento.
Por su parte, el vicegobernador de Tarija, Gonzalo Ávila, recordó que la Ley Departamental 490 faculta a la Gobernación a consolidar una mesa de gobernanza pública con diversos actores. En esa línea, anunció la puesta en marcha de una plataforma interinstitucional orientada a la gestión de políticas públicas sobre tres temas prioritarios: la Estrategia de Gestión Integral del Fuego, el fenómeno de El Niño y el manejo integral del agua.








