Productores vitivinícolas denuncian abandono estatal, la crisis amenaza al sector
Cuestionan que ningún nivel de gobierno ha presentado medidas de apoyo, poniendo en riesgo una de las actividades económicas y laborales más importantes de Tarija
El sector vitivinícola de Tarija denunció sentirse abandonado por los distintos niveles del Estado y advirtió que la crisis económica, el incremento de los costos de producción y la falta de políticas de apoyo están poniendo en riesgo una de las principales actividades productivas del departamento, generadora de empleo y movimiento económico.
El vocero de la Asociación Nacional de Vitivinicultores (Anavit), José Sánchez, cuestionó que, pese a la importancia de la cadena vitivinícola para la economía regional, ni el Gobierno nacional, la Gobernación ni los municipios hayan presentado medidas concretas para fortalecer al sector en medio del complejo escenario económico.
"No ha habido una respuesta positiva de ningún nivel del Estado, municipio, Gobernación o Gobierno nacional para darnos por lo menos una idea clara de qué es lo que van a hacer para apoyarnos", manifestó.
Sánchez recordó que la vitivinicultura es una de las actividades que mayor dinamismo económico genera en Tarija, al movilizar mano de obra durante gran parte del año, desde las labores de campo hasta la industrialización y comercialización de vinos, singanis y uvas.
Sin embargo, lamentó que esta realidad no sea considerada dentro de la planificación gubernamental. Como ejemplo, mencionó que la reunión prevista entre la gobernadora María René Soruco y el presidente Rodrigo Paz contempla temas como el proyecto múltiple San Jacinto, el recambio de tuberías y el dragado de la represa, pero no incluye la problemática del sector vitivinícola.
"Somos tan invisibles que no nos conocen. Les hemos entregado una agenda vitivinícola y ni siquiera la han vuelto a retomar. Todo ha quedado en discursos políticos", reclamó.
El dirigente sostuvo que el sector no pide subvenciones, sino acceso a créditos e inversión para sostener la producción frente al incremento de los costos, situación que, aseguró, se agravó durante los últimos meses.
Explicó que los insumos y herramientas indispensables para el trabajo agrícola registran aumentos superiores al 50%. Como ejemplo, indicó que una tijera de poda que antes costaba alrededor de 500 bolivianos ahora se comercializa entre 1.200 y 1.500 bolivianos.
La situación también alcanza a otros insumos básicos. La totora utilizada en los viñedos duplicó su precio, pasando de 30 a 60 bolivianos por mazo, mientras que la mano de obra especializada también se encareció.
"Antes pagábamos 80 bolivianos a un podador técnico; ahora debemos pagar 120 bolivianos, con almuerzo incluido. Todo eso incrementa el costo final de producción", explicó.
Pese al incremento de los costos, Sánchez afirmó que los pequeños productores no tienen margen para trasladar esos aumentos al consumidor, debido a la caída del poder adquisitivo de la población.
"Si subimos el precio de la uva, la gente simplemente no la va a comprar. Los pequeños productores seguimos soportando esta situación crítica porque no nos queda otra", señaló.
El vocero también cuestionó que las medidas económicas implementadas por el Gobierno, como el nuevo esquema de tipo de cambio flexible del dólar, no hayan estado acompañadas por políticas destinadas a fortalecer la producción nacional.








