Analista advierte riesgo de una crisis energética en el país
"Tienen que empezar a juntar leña y comprarse velas, aprovechando que todavía están baratas", manifestó Jaime Balanza.
La persistente caída de la producción de hidrocarburos y la ausencia de nuevos descubrimientos de gas natural podrían derivar en una crisis energética de mayor magnitud en Bolivia. Así lo advirtió el economista tarijeño y especialista en hidrocarburos, Jaime Balanza, quien aseguró que el país se aproxima a un escenario de déficit en la producción de combustibles y gas, situación que, según afirmó, obligará a la población a recurrir nuevamente a fuentes tradicionales de energía.
"Tienen que empezar a juntar leña y comprarse velas, aprovechando que todavía están baratas", manifestó el analista al describir el panorama que, a su juicio, enfrentará el país si no se adoptan medidas urgentes para reactivar el sector hidrocarburífero.
Balanza sostuvo que Bolivia ya atraviesa una crisis energética que se evidencia en las recurrentes dificultades para abastecer de diésel, gasolina y Gas Licuado de Petróleo (GLP), problemas que atribuyó no solo a la disminución de la producción, sino también a la falta de mantenimiento en las plantas de procesamiento.
El experto advirtió que el siguiente paso podría ser la escasez de jet fuel, combustible utilizado por el transporte aéreo, seguida de un déficit en la producción de GLP y, posteriormente, de gas natural para cubrir la demanda del mercado interno.
Campos envejecidos
El economista explicó que actualmente la producción nacional depende casi exclusivamente de campos antiguos que, según dijo, han superado su vida útil.
Recordó que hace aproximadamente tres años dejó de producir el pozo Margarita X-3 y afirmó que los principales yacimientos del país se encuentran en una etapa avanzada de agotamiento.
"La producción de gas en Bolivia está sostenida en campos viejos que ya están sobre su punto de abandono. Algunas empresas incluso están ordenando el cierre de pozos porque contractualmente ya no les resulta rentable continuar operándolos", indicó.
En ese contexto, consideró que Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) debería asumir la operación de esos pozos para prolongar su producción y evitar un mayor deterioro del abastecimiento energético.
Sin nuevos descubrimientos
Balanza afirmó que uno de los principales problemas es la falta de nuevos descubrimientos de reservas de gas y la ausencia de una estrategia nacional para revertir la caída de la producción.
"No existen nuevos pozos para gas, no existe una política coherente para reactivar la industria petrolera y tampoco autoridades competentes para formularla", cuestionó.
Añadió que el país ni siquiera cuenta con un diagnóstico actualizado de la situación energética, lo que dificulta la elaboración de un plan de recuperación.
"Si no existe un diagnóstico, difícilmente puede existir un plan. El margen de tiempo ya no da", sostuvo.
Finalmente, el analista consideró que las largas filas en los surtidores podrían convertirse en una situación permanente si no se toman decisiones estructurales para reactivar la exploración y producción de hidrocarburos, advirtiendo que la crisis podría extenderse más allá de los combustibles líquidos y alcanzar el suministro de energía para los hogares bolivianos.





