Consejo de Salud advierte trato “mercantilista y frío” en el San Juan de Dios
Un pronunciamiento del Consejo Social de Salud plantea auditorías semestrales a los servicios del HRSJD y ligar los salarios de 21.000 bolivianos al desempeño de los profesionales
Las quejas por la mala atención en el Hospital Regional San Juan de Dios (HRSJD) han vuelto a salir a flote. Una infraestructura deficiente, personal con mala actitud, atención tardía y equipos dañados todo el tiempo, son problemas a los que ya se acostumbraron los usuarios.
La muerte de Noé Fernando Alfaro Quispe, hijo del conocido exlíder campesino, Luis Alfaro, ha reavivado el debate sobre el sistema de salud pública en Tarija. Su testimonio, cargado de dolor y rabia, ha provocado reacciones. Una de ellas, del Consejo Social de Salud de la Provincia Cercado, que vuelve a exigir cambios en el HRSJD, un nosocomio donde, según advierte, el trato se ha vuelto “mercantilista y frío”.
"Un camino seguro a la muerte"
Luis Alfaro relató que su hijo sufrió un grave accidente de tránsito cuando en su motocicleta impactó contra una volqueta. La carrera por salvar su vida se topó con la realidad de la atención en el principal hospital público de la región. Según su testimonio, el joven esperó más de seis horas en la Sala de Emergencias del HRSJD para recibir atención médica.
"Es una peregrinación y es un camino que va seguro a la muerte", declaró Alfaro, visiblemente afectado. Su desgarradora frase, "Que Dios me libre de volver a ese hospital", resuena como un durísimo reproche a un sistema que, en su momento más crítico, falló estrepitosamente. El exdirigente no dudó en calificar la atención como "pésima" y lamentó que los médicos de este nosocomio público deriven a los pacientes a sus clínicas privadas.
El problema no es nuevo
El caso de Alfaro, como bien señala el pronunciamiento del Consejo Social de Salud, no es una tragedia aislada, sino "el espejo de una realidad que arrastramos hace años en Tarija". Las quejas por la mala atención en el HRSJD son un clamor constante que refleja una crisis profunda y multifactorial.
Esto tiene que ver con la infraestructura y equipamiento colapsados. La falta de equipos, como el tomógrafo que estuvo fuera de servicio por más de un mes, y la escasez de espacios adecuados, especialmente en el área oncológica, son problemas no resueltos.
Además que el hospital, que atiende a cerca de 2.000 pacientes al día, arrastra un déficit histórico de médicos y especialistas, agravado por el reciente cese de contratos de personal de salud por falta de presupuesto.
Otro de los problemas, es la demora en los desembolsos del Sistema Único de Salud (SUS), que obliga a los pacientes a comprar sus propios medicamentos, desvirtuando el principio de gratuidad.
A lo que se suma la burocracia y mala atención. Los pacientes denuncian procesos engorrosos para obtener citas y una falta de comunicación clara sobre su estado de salud, agravando la angustia de las familias en momentos críticos.
"Exigimos lo que la ley manda"
Ante esta situación, el Consejo Social de Salud ha alzado la voz con un pronunciamiento que no pide favores, sino que exige el cumplimiento de la ley y un cambio de paradigma. La organización representa el hartazgo de una ciudadanía que se siente abandonada por las autoridades.
"Tratar mal al paciente, no darle información clara sobre su diagnóstico, hacerlo esperar horas sin explicaciones... eso es el pan de cada día en muchos centros de salud y hospitales", señala el documento. El Consejo denuncia que el sistema es "mercantilista, frío", donde el paciente deja de ser una "persona con familia, con miedo y con derechos" para convertirse en "un número de ficha".
Salud con calidez
El pronunciamiento va más allá de la denuncia y plantea un conjunto de demandas que buscan humanizar la atención y someter el sistema a un control ciudadano efectivo.
Plantean una evaluación ciudadana semestral. Exigen que cada servicio de salud sea evaluado cada seis meses por los propios pacientes y sus familias, para medir no solo la eficiencia técnica, sino el trato humano.
Además, proponen colocar carteles visibles en cada sala con los derechos de los pacientes y números de denuncia directa, eliminando la burocracia que, a menudo, protege a los malos profesionales.
La petición más controvertida es vincular el salario de los profesionales de la salud, que puede rondar los 21.000 bolivianos, a su desempeño en trato digno, información clara y resultados, y no solo a la presencia física.
El Consejo Social de Salud de Cercado cierra su pronunciamiento con una advertencia: "Hasta que el último tarijeño sea atendido como se atiende a un ser humano, el control social no va a callar".
Algunos testimonios
Frente a esta coyuntura El País ha recogido el testimonio de algunos de los pacientes que han pasado por el HRSJD. Uno de ellos, es un trabajador de la prensa que prefiere guardar el anonimato, pero que en su relato, asegura que para recibir un mejor trato, hay que ser amigo de algún doctor o conocido de alguna de las enfermeras.
“Yo me había lastimado la rodilla jugando fútbol, me llevaron al hospital a emergencias, pero como no había una herida expuesta, pues tuve que esperar que atiendan a los que estaban peor que yo, después de dos horas recién me revisaron y dijeron que tenían que internarme porque necesitaba una operación por la ruptura de ligamentos”, indicó.
Manifestó que inicialmente el trato de las enfermeras era “tosco” e incluso en alguna conversación, en un tono irónico, una enfermera le llegó a cuestionar de por qué no se cuidó, cuando el suceso fue fortuito. “Es que uno no planifica accidentarse, simplemente sucede”, añade.
“Ya al ver que en vez de ayudarme me estaban cuestionando más, tuve que hablar con uno de los doctores que algunas veces lo había entrevistado, para indicarle que estaba siendo internado, y ahí pues la situación cambió y el trato mejoró”, apuntó.
Otra es la historia de Fernando V., trabajador de la construcción, que por cuestiones económicas su única alternativa es el HRSJD. Manifestó que fue derivado desde el Hospital San Antonio para que le haga estudios gastroenterólogos, pero esto se convirtió en una peregrinación. Debía madrugar para sacar una ficha con el especialista y luego esperar varios días para ser atendido.
Toda esta situación, no es desconocida para las autoridades en salud, al menos así lo ha reconocido el director del HRSJD, Paul Castellanos, quien mencionó que se tiene un diagnóstico de cómo está dicho hospital y que se tiene previsto hacer las gestiones respectivas para cambiar esta imagen.
Castellanos manifestó que una de las acciones que se han asumido en estos últimos días, es la agilización en la entrega de fichas, además que hay la asignación de nuevos especialistas. Además, se proyecta una mejora tanto en equipamiento como en infraestructura.








