Empate político traba elección de la directiva de la nueva Asamblea
En una jornada marcada por la división absoluta de a 15 por lado, la Asamblea no logró consensos para elegir a su mesa directiva, entraron en cuarto intermedio hasta el domingo a partir de las 14.00 horas
La nueva Asamblea Legislativa Departamental de Tarija (ALDT) comenzó su gestión marcada por la falta de acuerdos. En su primera jornada de sesiones, las autoridades del legislativo no lograron elegir a su nueva mesa directiva, evidenciando un escenario de división política que amenaza con condicionar el inicio del nuevo ciclo institucional. Las autoridades determinaron ingresar en cuarto intermedio para el día domingo a horas 14.00 reanudar este trabajo.
La jornada estuvo compuesta por dos sesiones, una preparatoria y otra constitutiva. Fue en esta última donde afloraron las tensiones. De los 30 legisladores que conforman el ente deliberante, el bloque quedó dividido en partes iguales: 15 asambleístas alineados con Camino Democrático para el Cambio (CDC) y sus aliados, frente a otros 15 vinculados a la alianza Patria.
El principal punto de conflicto no fue solo quién debe presidir la Asamblea, sino cómo se debe llevar adelante la votación. Desde la bancada de CDC se planteó realizar la elección mediante voto secreto, mientras que desde Patria se insistió en una votación por signo, es decir, a mano alzada. La falta de coincidencias en el procedimiento terminó bloqueando cualquier posibilidad de avance.
Reglamento
¿Voto secreto o a mano alzada? La disputa reglamentaria que estancó a la nueva Asamblea
Sin mayoría definida y sin acuerdos mínimos, la sesión fue declarada en cuarto intermedio, dejando en suspenso la elección de la directiva en un momento clave para la institucionalidad departamental.
Carrera contra el tiempo
La parálisis legislativa se produce en un escenario de presión institucional. El próximo lunes debe realizarse la posesión oficial de la gobernadora electa, María René Soruco, acto que requiere de una Asamblea plenamente constituida.
Desde CDC, su jefe de bancada, Marco Gutiérrez, dejó en claro que su fuerza política aspira a presidir el ente legislativo, argumentando el respaldo electoral del 70% obtenido por Soruco en la segunda vuelta. Sin embargo, evitó revelar nombres de posibles candidatos.
La respuesta desde Patria no tardó en llegar. El jefe de bancada, Rodrigo Delgado, sostuvo que su alianza tiene legitimidad para encabezar la directiva al ser la fuerza con mayor número de legisladores dentro de la Asamblea, que actualmente suma 14 curules, frente a los 12 de CDC, además de un representante del PDC y tres asambleístas indígenas.
Este equilibrio de fuerzas configura un escenario de empate técnico que obliga a negociar, aunque hasta ahora no se vislumbran puentes de diálogo efectivos.
Agenda pendiente
Más allá de la disputa por la directiva, la nueva legislatura arranca con una agenda cargada. El asambleísta saliente Mauricio Lea Plaza advirtió que quedan temas sensibles sin resolver, como la denuncia por presunta publicidad en “medios fantasmas”, que implicaría un daño económico cercano a los 60.000 bolivianos.
A esto se suma la espera del pronunciamiento del Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP) respecto a la ley que plantea reducir el número de asambleístas de 30 a 17, una medida que podría reconfigurar el mapa político departamental. Enfatizó que el marco jurídico ya quedó encaminado, solamente a las nuevas autoridades, seguir el camino para alivianar la carga económica que actualmente tiene el Estado.
Otro punto que promete reabrir tensiones es la Ley del 45% de regalías para regiones productoras de hidrocarburos, una iniciativa que ya generó movilizaciones por parte de las provincias Arce y O’Connor que buscan beneficiarse con lo que se produce en sus municipios y que ahora deberá ser retomada por la nueva Asamblea.
Desde ambas bancadas reconocen el desafío. Gutiérrez admitió que reciben una institución con pendientes administrativos y normativos, mientras que Delgado enfatizó que uno de los principales retos será recuperar la credibilidad ciudadana.
Por ahora, la ALDT inicia su gestión con más incertidumbres que certezas, atrapada en un empate político que pone a prueba su capacidad de diálogo y gobernabilidad en un momento clave para el futuro institucional de Tarija.








