Exigen consulta real para obras en el Gran Chaco
Encuentro Mundial del Chaco cierra con agenda y críticas
Mientras los organizadores destacan los consensos alcanzados, algunas voces críticas cuestionan la falta de compromisos concretos y la omisión de los pueblos en aislamiento.
Con la participación de representantes de comunidades indígenas, organizaciones sociales, gobiernos locales y organismos internacionales, el VI Encuentro Mundial del Chaco (EMCHA) concluyó el 3 de octubre con una amplia agenda de propuestas que buscan fortalecer la gestión ambiental, la inclusión social y el desarrollo sostenible en uno de los biomas más vulnerables de Sudamérica. Sin embargo, las críticas no se han dejado esperar, de lo que consideraron “una respuesta tibia” a la realidad chaqueña.
Durante dos días, las mesas temáticas abordaron asuntos urgentes como el acceso al agua, la producción sustentable, la conservación de los bosques, la adaptación al cambio climático, la conectividad digital y el impacto de los grandes proyectos de infraestructura, como el corredor bioceánico.
Gobernanza del agua
Uno de los principales consensos alcanzados fue avanzar hacia una gobernanza del agua que integre a comunidades indígenas y criollas, gobiernos locales y sector privado en espacios de decisión conjunta. El documento final propone pasar de las respuestas de emergencia a políticas de Estado que garanticen el acceso al agua en cantidad y calidad suficientes para el consumo humano y la producción.
Se destacó la importancia de fortalecer las comisiones comunitarias de agua y de promover tecnologías adaptadas al territorio chaqueño. Asimismo, se planteó asegurar la participación plena de mujeres e indígenas en la gestión hídrica, acompañada de sistemas de monitoreo y mapas interactivos.
Producción sustentable
Otro eje relevante fue la necesidad de redefinir los modelos productivos, impulsando alianzas entre pueblos indígenas, productores criollos y empresarios, bajo principios de equidad y sostenibilidad. Se propuso valorar los servicios ambientales que ofrecen las comunidades, reconociendo la importancia de productos como la miel, los frutos del monte o la carne silvestre en la economía local.
Los participantes insistieron en que la transición hacia una economía más sostenible debe ir acompañada de innovaciones tecnológicas, acceso a financiamiento y mercados inclusivos, sin dejar atrás a los sectores más pequeños.
Conservación del territorio
La conservación del Gran Chaco se concibe como un desafío transfronterizo, que requiere la cooperación entre Argentina, Bolivia y Paraguay. Entre las propuestas figura la creación de corredores biológicos trinacionales, como el del río Pilcomayo, y la implementación de modelos complementarios de conservación, como la autonomía indígena o los fondos verdes.
Respecto al cambio climático, el encuentro llamó a pasar de la reacción ante emergencias a la prevención, fortaleciendo sistemas de alerta temprana y planes de adaptación climática participativos. Las experiencias locales de restauración ambiental y manejo del fuego fueron presentadas como ejemplos replicables.
Derechos indígenas
La brecha digital en el Chaco fue otro tema clave. Iniciativas como Nanum, que combina redes comunitarias de internet y tutorías locales, fueron citadas como modelos de inclusión tecnológica. Se planteó reconocer legalmente a las radios comunitarias indígenas y crear una plataforma chaqueña de información sobre producción, cultura y biodiversidad.
En cuanto a los derechos indígenas, se insistió en garantizar la consulta previa, libre e informada, y fortalecer el autogobierno y la seguridad jurídica de los territorios. La declaración final reafirma el compromiso de respetar la libre determinación de los pueblos y promover la participación política de mujeres y jóvenes indígenas.
Corredor bioceánico
El corredor bioceánico fue uno de los temas más debatidos. Las comunidades demandan que los nuevos tramos del proyecto cuenten con consultas reales y vinculantes, así como con estudios de impacto socioambiental antes de su ejecución. Se propuso además crear un Fondo Indígena Permanente, financiado con un porcentaje de los peajes y tributos del corredor, destinado a programas de educación, salud, agua y producción.
También se advirtió sobre los riesgos asociados a la infraestructura, como el tráfico ilegal y la trata de personas, sugiriendo un pacto trinacional de comunidades afectadas entre Argentina, Paraguay y Bolivia.
Críticas y cuestionamientos
No todos los participantes compartieron el tono optimista del cierre.
Luis María de la Cruz, del proyecto Gran Chaco Proadapt, calificó la declaración final como “una respuesta tibia ante la tragedia chaqueña que vivimos”. Según el ambientalista, el documento buscó “quedar bien con todos”, sin asumir compromisos firmes frente a los graves problemas de deforestación, incendios y desplazamiento de comunidades.
De la Cruz también cuestionó la ausencia de referencias a los pueblos en aislamiento voluntario, como los ayoreo totobiegosode en Paraguay y Bolivia. “Su ausencia, como verdaderos relictos vivientes de los habitantes originales de estas tierras chaqueñas, nos lleva a pensar, a sentir, que Eami ya está muerto y el único camino que queda es la reforestación, en el mejor de los casos, con especies nativas”, expresó.





