Tarijeña recorre América a bordo de su motocicleta
La travesía en moto de una tarijeña que viaja a México
Jessica Hoyos viaja sola en moto por América. En busca de libertad y aventura, desafía fronteras, estereotipos y cumple el sueño de recorrer el continente sobre dos ruedas
Una moto de 200cc, una mochila, un casco y 3.000 dólares ahorrados fueron suficientes para que Jessica Hoyos dejara atrás la rutina, los miedos y los planes seguros. El 3 de mayo partió desde La Paz con un sueño; llegar manejando sola hasta México. Ahora, semanas después, se encuentra cruzando el mar Caribe en un barco mercante rumbo a Panamá, tras recorrer Bolivia, Perú, Ecuador y Colombia.
Pero su travesía no comenzó al encender el motor, sino mucho antes, en las montañas. Nacida en Yacuiba y formada en Tarija, Jessica se mudó a La Paz en 2021, donde se enamoró del montañismo y la escalada en roca. Alcanzó cumbres como el Illimani, el Sajama, el Illampu y el Aconcagua, la montaña más alta del continente. Sin embargo, quería algo más; una travesía larga, solitaria, con paisajes nuevos y caminos desconocidos.
Primero pensó hacerlo en bicicleta. Finalmente, con la guía de su amigo José Silvestro, compró su primera moto. “Lo hice todo al revés, compré la moto, saqué la licencia y después aprendí a manejar”, cuenta al diario El País entre risas. Sin experiencia previa, se propuso aprender lo necesario en solo un mes. Recorrió La Paz, El Alto, Copacabana y los Yungas buscando dominar el tráfico y las curvas. El 3 de mayo del 2025 comenzó oficialmente su aventura.
No lleva alforjas, sino una caja, una mochila sujeta con ligas y el equipo básico. “Quiero que la gente sepa que no se necesita tener la mejor moto ni el mayor presupuesto. El camino provee, pero hay que animarse a dar el salto”, asegura.
“El mundo está lleno de gente buena. Nunca estuve realmente sola” Jessica Hoyos
Aunque el proyecto es en solitario, en el camino Jessica ha recibido ayuda constante: motociclistas, familias, mecánicos, desconocidos que le abren sus puertas o le ofrecen una comida, una charla, una dirección. “El mundo está lleno de gente buena. Nunca estuve realmente sola”.
En Perú, llegó a Lima tras enfrentar autopistas y vientos del desierto. Después de Lima ya todo se volvió automático y “desde ahí comencé a disfrutar de verdad”, dice. Luego cruzó a Ecuador, donde un grupo de moteros de Cuenca le ofreció alojamiento gratuito y un taller Honda le hizo mantenimiento completo a su moto. Participó en el evento mundial Distinguished Gentleman’s Ride y recorrió la Amazonía, la cascada del Pailón del Diablo y varias ciudades.
En Colombia vivió momentos inolvidables. Desde Medellín tomó un vuelo a La Guajira para llegar al punto más norte de Sudamérica, Punta Gallinas, y luego bajó en moto por la costa Palomino, Santa Marta, Barranquilla, Cartagena. Pero su gran reto era cruzar el Tapón del Darién, la densa selva que separa Colombia de Panamá. Eligió la vía menos convencional; un barco mercante desde Turbo.
El 21 de junio, día de su cumpleaños, partió en ese barco acompañada por viajeros brasileños, delfines, marineros y noches en hamaca. Conectó con comunidades Kuna, compartió comidas caribeñas y esperó cada día que descarguen mercadería. “Es como vivir en una película”, cuenta.
En Puerto Cartí tocará tierra firme, a dos horas de la ciudad de Panamá. Desde allí le esperan 4.000 kilómetros más para llegar a México. Aunque ese era su objetivo inicial, ahora considera seguir hasta Alaska si su presupuesto lo permite.
Jessica quiere que su historia motive a otros. “No podemos quedarnos esperando. Nunca va a haber un momento preciso con todas las condiciones dadas en la vida. Hay que dar el salto y hay que animarse. Hay que animarse a empezar. Los bolivianos somos gente increíble, fuertes y constantes; somos personas que pueden hacer todo posible, porque somos determinados”, menciona.
Quienes quieran seguir su viaje pueden encontrarla en Instagram como @wistu.vida y en YouTube como @Wistu-Vida. “Elegí ese nombre porque soy muy amante de nuestra cultura y porque un ‘wistuvida’ no es solamente un hombre salidor o mujeriego, sino una persona que tiene una vida chueca, una vida diferente, una vida que se sale de común y no por eso tiene que ser mala, es una vida alternativa, que hasta ahora me hace muy feliz”.
UN RECORRIDO QUE NUNCA OLVIDARÁ
Momentos memorables
En Ecuador vivió momentos memorables. El grupo Skull Riders de Cuenca le ofreció alojamiento gratuito y un mecánico le regaló el mantenimiento completo de su moto. También participó del evento mundial “Distinguished Gentleman's Ride” junto a decenas de motociclistas vestidos de gala.
Una gran aventura
Para cruzar de Colombia a Panamá, eligió la ruta más desafiante; navegar en un barco mercante por el Caribe, bordeando el peligroso Tapón del Darién. Viajó con otros aventureros, durmiendo en hamacas y compartiendo con comunidades indígenas. Su meta era México, pero ahora quiere llegar hasta Alaska.








