Crónicas de octubre
De las críticas del Pacto de Unidad al triunfo de Lizárraga
Las matrices del MAS han exigido respeto en la toma de decisiones y han puesto nota a los ministros: 8 de 16 suspenden y solo tres aprueban, pero con condicionamientos. Piden evitar injerencias



Como Carlos Mesa ha decidido tomarse la semana sabática y Luis Fernando Camacho está concentrado en animar la vacunación anti Covid, la tensión política viene emanando desde las bases del Movimiento Al Socialismo (MAS) hacia arriba. Los nervios están a flor de piel pues estas tensiones casi siempre vienen cargadas de sorpresas.
Ayer trascendió a través del programa radiofónico del Gringo González la resolución de la última reunión del Pacto de Unidad y la evaluación de los diferentes Ministerios; evaluación que fue elevada a las altas instancias de Gobierno para tenerse en cuenta de cara al cambio de gabinete previsto del 8 de noviembre, que en realidad todos niegan, como negaban que fuera a haber esa misma evaluación a un año de gobierno.
Lo cierto es que en la reunión dispararon con bala y volvieron a dejar al descubierto las tensiones al interior del aparato y no solo entre lo que es Gobierno y partido MAS, que ahora trata de acaudillar Evo Morales dándole forma de partido tradicional con poderes amplios para el líder, que es él, sino entre los propios movimientos.
Un párrafo de la resolución viene a tirar por tierra todos los esfuerzos del mismo aparato por negar las tensiones. Un párrafo que dice así: “El Pacto de Unidad establece claramente que existe un solo Instrumento Político, que es el MAS-IPSP, que tiene su base fundamental en las organizaciones del Pacto de Unidad, por lo que se rechaza la generación de “bloque de tal” (…) o “generación tal” ya que constituyen en amenazas y debilidades para nuestro Instrumento Político, nuestras organizaciones y nuestro proceso de cambio”.
El peso del Pacto de Unidad
El Pacto de Unidad lo conforman la Central Única Campesina, las Bartolinas, los interculturales, el Consejo de Ayllus y Marcas (Conamaq) y la Confederación Indígena del Oriente (Cidob), es decir, cinco organizaciones populares, masivas y con amplia implantación en todo el territorio.
El párrafo no es inocente. Las bases más numerosas del MAS advierten sobre los ímpetus personalistas de las nuevas camadas, señalando a la Generación Evo o al Bloque Choquehuanca, que últimamente buscan más protagonismo además de intentar marcar el enfoque y prioridades del propio Gobierno.
Con todo, el poder del Pacto de Unidad está en entredicho desde el 2019, pues en ningún momento estas organizaciones se movilizaron para “defender” a Evo Morales y su supuesta victoria en la contienda electoral, ni antes ni después de su renuncia, algo que reconoció el propio Evo Morales en entrevista con elpais.bo el pasado enero de 2020 como asunto clave en su caída.
Morales apuntó también a la COB, que entra y sale del Pacto de Unidad a conveniencia y en esta ocasión no estaba, como las Federaciones del Trópico, que como él mismo las preside se ha vuelto incompatible.
La última vez que el Pacto de Unidad se movilizó fue en agosto de 2020 para exigir una fecha de elecciones fija e inamovible y la logró para el 18 de octubre exhibió fuerza y recordó su vigencia.
Poner en entredicho a Morales y Choquehuanca no fue el único misil de la reunión. La resolución recoge también el apoyo a Arce; exige acelerar los procesos sobre Jeanine Áñez; cuestiona a los medios de comunicación y pide sanciones y convoca a una Cumbre de la Tierra como asuntos de trámite, pero además crea una comisión de purga para identificar “traidores y pititas dentro del aparato estatal”; rechaza “la injerencia de ciertos funcionarios en la vida orgánica de las organizaciones” y pide informe y evaluación en todos los niveles del Estado.
La evaluación
Las organizaciones del Pacto de Unidad han hecho evaluación profunda de las carteras del Gobierno de Luis Arce y la difusión de los “puntajes” no ha dejado indiferente a nadie. Hasta ocho de los 16 ministros evaluados reciben una reprobación: Adrián Quelca en Educación, Reymi González en Tierras, Franklin Molina en Hidrocarburos, Juan Santos en Medio Ambiente, Gabriela Mendoza en Planificación; María Nela Prada en Presidencia y Sabina Orellana en Culturas, mientras que uno adquiere además la catalogación de “pésimo”: Iván Lima en Justicia.
El Pacto de Unidad destaca además a sus tres “mejores”: Rogelio Mayta en la Cancillería, Néstor Huanca en Desarrollo Productivo y Jeyson Auza en Salud. El resto recibe una catalogación de “regular”. Sin duda el Pacto de Unidad espera cambios de fondo a partir del 8 de noviembre, pero no son los únicos involucrados.
Lizárraga se consolida al frente del MAS Cercado
El MAS tiene varios frentes de tensión internos; además de las matrices, las direcciones departamentales y regionales repiten el juego del equilibrio de fuerzas y reiteran muchos de los enfrentamientos de gran escala a pequeña, donde los votos orgánicos son más relevantes.
En Tarija, después de un pulso desigual, Pilar Lizárraga va consolidando su presidencia del MAS Cercado con apoyo de Evo Morales, a quien el martes le festejaron el cumpleaños en la nueva casa del MAS de Cercado y dividieron esfuerzos para no cometer más errores. Lizárraga cumple con el perfil de tener una presidenta líder capaz de ser propositiva y coordinar la oposición departamental.