El escenario político prevé pulsos institucionales
Montes se acerca al Gran Chaco para ganar estabilidad de gestión
Consolidar la autonomía, ceder Emtagas y Setar y otras gestiones están en la agenda de la Gobernación de Tarija para con la Región Autónoma del Gran Chaco, que recientemente cumplió 145 años



Movimiento de fondo en la Gobernación de Tarija. Oscar Montes sabe que el fin de año puede volverse turbulento a medida que las liquidaciones de regalías vayan mermando y los alcaldes cumplan sus amenazas de solicitar los débitos automáticos al Ministerio de Economía para sufragar las contrapartes de los proyectos concurrentes al amparo de la famosa ley del 1 por ciento. La mayoría del legislativo que sirvió para elegir una directiva presidida por el indígena guaraní Nicolás Montero es menos sólida desde que empezó el cruce con el asambleísta Francisco Rosas y por la propia presión que sufre la bancada indígena, además que la petición de derogar las 100 leyes no está surtiendo el efecto esperado y muchos asambleístas se ven expuestos en sus regiones.
En ese contexto, y mientras no se destraban las relaciones con el Gobierno Nacional, poco proclive a hacer una cumbre bilateral con grandes concesiones en este momento, el Gobernador busca hacer guiños a las autoridades electas en el Chaco y mejorar las relaciones que permitan darle viabilidad política y cumplir por ese lado algunos de sus compromisos de campaña.
El pasado 12 de agosto Montes hizo la visita protocolar por la efeméride chaqueña, una efeméride marcada por la avalancha de “promesas” y “regalos” que trajo debajo del brazo el presidente Luis Arce y toda la plana mayor del Gobierno que lo acompañó. Arce prometió casi mil millones de bolivianos en esta gestión – el 15 de Abril prometió 1.400 en Tarija –, y además entregó infraestructuras y otros servicios como instalaciones de gas. Actos de los que Montes todavía no puede protagonizar.
Las relaciones del Gobernador en el Chaco son sólidas y pragmáticas. Es de la misma generación política que Carlos Brú, Ermás Pérez y Rubén Vaca, alcaldes de Yacuiba, Caraparí y Villa Montes, quienes básicamente tutorizan a José Luis Abrego en su rol de ejecutivo regional. La institucionalidad chaqueña es hoy más sólida que hace unos años con una sintonía partidaria prácticamente total, aunque haya algunas rencillas con los ejecutivos de desarrollo.
Ábrego tiene por misión destrabar proyectos pendientes y aligerar la deuda, para lo que cuenta con el Gobierno de Luis Arce, mientras que en lo simbólico se plantean “profundizar la autonomía regional”, que sigue siendo tarea pendiente. Montes tendió la mano el viernes señalando que “estamos empezando a sanar heridas que vienen desde hace décadas atrás, sin embargo, quiero agradecer a las autoridades del Chaco que tuvieron la deferencia de invitarme y darme sitio en el palco del 12 de agosto. Poco a poco hay que reconstruir esa relación que estuvo rota, después de muchos años un Gobernador participó en los desfiles y eventos. Lo más importante es que estamos trabajando con sectores productivos del Chaco y de todo el departamento, pero hay que seguir reconciliando las relaciones con los alcaldes, por ejemplo”.
Por el momento la Gobernación ha levantado las manos en el pleito por la función de Emtagas en el Chaco, cuyas instalaciones fueron intervenidas y utilizadas por YPFB, que recibió autorización para operar en la región de parte de la ANH, y también se plantea ceder Servicios Eléctricos de Tarija (Setar) en el Chaco para su administración.
El último gesto tuvo que ver con la reunión bilateral con el embajador argentino donde se establecieron plazos y propuestas para la reapertura de la frontera, una competencia que en realidad pertenece a Cancillería, pero cuyas gestiones fueron bien vistas desde el Chaco, que requiere reactivar la actividad fronteriza al ser una de sus principales fuentes de ingresos.
La revisión de la autonomía espera
Durante la campaña electoral, diferentes frentes coincidieron en abrir el debate para revisar la viabilidad política y económica del actual diseño de la autonomía departamental, donde conviven asambleístas, subgobernadores designados, Autonomía Regional y ejecutivos de desarrollo electos. Reducir el número de representantes o ajustar las circunscripciones son también parte de la agenda. La Ley Electoral, de momento, vuelve a dormir en la Asamblea sin ningún avance.