Historias de vida
“La madre de los sordos”: Glody una intérprete en pandemia
Con señas que ella misma inventó, desde pequeña Glody fue intérprete de su hermana mayor, nunca sospechó que aquella labor la prepararía para un bien mayor, ser la voz y oídos de cientos de personas sordas en Tarija



Y aunque en el primer mundo la información abundaba, a este rincón del sur llegaba, pero lento. Primero se suspendieron las actividades masivas, después las salidas, empezaron las muertes y el uso de una mascarilla que hasta hoy no se ha ido. Pero, ¿quién les avisaba a las personas sordas que el coronavirus lo había cambiado todo?
Hasta 2019, solo en el municipio de Cercado existían 420 personas con discapacidad auditiva, sin embargo, desde esa fecha también se sabe que existe un subregistro, ya que quienes padecen esta anomalía se encuentran dispersados en el área rural.
Si ser sorda o sordo, aún en nuestra sociedad implica el aislamiento, el Covid-19 terminó consolidando esa situación. Allí, sin pensarlo apareció Glody, quien de ser solo una intérprete del lenguaje de señas pasó a ser “la madre de los sordos”, pues fue de las pocas que logró llegar a esta comunidad con un mensaje claro que no se había podido transmitir ni desde los propios medios de comunicación, acostumbrados a invisibilizarlos.

Así como los casos empezaron a multiplicarse en Bolivia, las videollamadas en su celular no paraban, estas personas no entendían lo que pasaba, el “quédate en casa, lávate las manos o usa barbijo” para ellos no tenía sentido, al punto de que en el mismo lenguaje de señas no existía la palabra coronavirus, la representación también se tuve que inventar en el momento.
Algunos se quedaron varados en Tarija por las restricciones de transporte, no tenían donde vivir y lo único que atinaron a hacer fue llamar a Glody, quien siempre contestó. “En el momento más álgido de la pandemia había que responder a una necesidad tan grande de información, improvisamos un lugar donde poder filmar qué era el Covid, dónde podían realizarse las pruebas, cómo cobrar los bonos, allí entendí cuán importante era para ellos contar con alguien que les haga entender lo que pasaba a su alrededor”.
Así, sus videos explicativos fueron pasando de celular en celular, más la vocación de esta mujer empezó muchos años antes, cuando sin saber cómo, era la intérprete de Sara, quien había nacido sorda y era su hermana mayor. En Tarija para aquella época no había un centro especial donde los niños con esta dificultad pudieran aprender. Hoy tampoco existe, por ello, la pequeña debía trasladarse a Cochabamba y volver a casa cada fin de año.
“Primero usábamos señas caseras para comunicarnos, pero después ella me fue enseñando lo que aprendía en la escuela, las cosas cotidianas, a decir tengo hambre, cocina, pan, lo más básico. Cada vez que ella venía yo la interpretaba, pero no era suficiente, debía desaprender el español y conocer otra lengua” relata Glody recordando su infancia.
La falta de un centro especializado en Tarija ha impedido que muchas niñas y niños ejerzan su derecho a la educación por ser sordos. Siendo ya adultos mayores, la mayoría opta por trabajos manuales, pues su nivel de educación es bajo.
Su experiencia también le permitió identificar el principal problema al que se enfrentan las personas con esta discapacidad, y es la incomprensión de quienes los rodean. A menudo ha presenciado situaciones donde la gente les habla casi gritando o empiezan a hablarles lento, vocalizando de manera exagerada las palabras, sin obtener resultados.
“Es difícil entender un mundo, donde la música no tiene ningún significado, menos la voz”. Sus primeros cuatro módulos de lengua de señas si bien le dieron conocimiento, solo la convivencia con ellos, participar de sus cumpleaños y reuniones le permitió entender su cultura desde el corazón.
Las niñas y niños sordos no pueden acceder a un centro especializado para el aprendizaje de la lengua de señas.
En el punto más crítico de la pandemia, recuerda que una jovencita se contactó con ella, le dijo que tendría su bebé y que en el Hospital San Juan de Dios no lograba comunicarse ni entender cómo sería su parto, pues era sorda. El día del alumbramiento llegó y sin importarle los contagios Glody se dirigió al hospital, la herida de la cesárea se abrió, la sangre era abundante, pero bastaron unas cuantas señas y miradas para transmitir seguridad y explicar que todo saldría bien.
El pasado 26 de mayo, una videollamada aparecía en la pantalla de su teléfono: “Mañana es el día de la madre, felicidades, porque tú eres mi mamá, siempre nos atiendes, eres la mamá de los sordos” fueron las palabras que ésta intérprete nunca olvidará. Su profesión aparentemente siempre la ejerce en silencio, más quienes no escuchan, pareciera que la escuchan fuerte, más en pandemia.
Un centro especializado para niños sordos en Tarija
En la pasada gestión del Gobierno Municipal se elaboró una propuesta para implementar un programa de atención integral a la persona sorda empezando desde la infancia, ya que los primeros cinco años son los más importantes para que aprendan a comunicarse, se integren y establezcan relaciones sociales.El proyecto fue admitido por la Unidad de Política Social, sin embargo, hasta la fecha no se ejecutó. Solo se necesitarían recursos económicos mínimos, establecer un espacio y contratar a una persona que enseñe a los niños, según explica Glody Mendoza.