Con cuñas radiales y videos de YouTube emitió mensajes para la gente del área rural
Policarpio, el radialista que llega a las comunidades de Tarija con mensajes de prevención sobre el Covid
El rol de Policarpio fue silencioso pero primordial, desde un estudio de radio montado en su casa llegó con mensajes de prevención de la Covid al área rural, allí donde las autoridades y brigadas de salud no llegaron por miedo a contagios o simplemente por descuido



Policarpio Sánchez Cazón, quizá es uno de los radialistas más antiguos de Tarija, su voz con ese tono “cantadito” de buen chapaco ha traspasado las barreras del tiempo y del espacio, incluso llegando a superar la internet en aquellas comunidades olvidadas del departamento, donde aún tener una radio parece significarlo todo.
A sus 60 años su rol en esta pandemia fue silencioso pero primordial, con cuñas radiales y hasta videos de YouTube, emitió mensajes de tranquilidad a la gente del área rural, sobre qué era la Covid-19, cómo se contagiaba y qué cuidados eran necesarios. Él llegó desde un pequeño estudio de radio montado en su casa a lugares donde ni las brigadas de salud o autoridades lo hicieron, algunos por temor a un contagio o simplemente por descuido.
Su historia demuestra un camino de pasión por donde sea visto, “un simple campesino”, como él se denomina, soñaba desde su San Andrés natal con ser algo en la vida, por herencia era labrador de la tierra, pero por destino se convirtió en locutor de la ex radio Tarija. Y es que, en realidad ese siempre fue su sueño, estar cerca de la gente.
Todo comenzó cuando escuchaba radio Panamericana en sus ratos libres, los relatos de fútbol lo emocionaban tanto que no tardó en montar cada fin de semana un sitio en la cancha de su comunidad, desde donde relataba los partidos con una bocina vieja, mientras que sus amigos hacían los comentarios.
Solo llegó con su educación hasta el octavo curso, era catequista y se ocupaba de la siembra y la cosecha. Su ganancia en aquellos años dependía no solo de sus fuerzas y los cuidados que pueda darle a la tierra, sino también de los fenómenos naturales, que algunas veces lo dejaban sin nada.
En 1989, a sus 25 años, en la radio se difundía una convocatoria, “se buscaban reporteros populares”, esa era la oportunidad que había esperado todos sus días. Sin dudarlo sacó permiso del Corregidor y se presentó en la ciudad para ser capacitado. No pasó mucho tiempo, y le ofrecieron un trabajo fijo como locutor, fue exactamente el 10 de septiembre de ese año, él aún no olvida la fecha.
Los reporteros populares en Tarija comunicaban las necesidades y problemas de las comunidades campesinas.
Ese nuevo empleo trajo nuevos cambios a su vida, dejó San Andrés para establecerse en el barrio San Martín, primero en un cuarto alquilado, posterior a ello en una casa que fue el fruto de su trabajo.
Para él la radio fue y es un instrumento valioso para el campesino. Antes, si uno de ellos quería dar un mensaje de que alguien había fallecido, llegado de Argentina, vender sus productos o escuchar un tema, solo debían hacer llegar su carta a la radio.
“Micrófono abierto”, se llamaba el programa donde ese sector siempre tuvo las puertas abiertas para expresar sus necesidades. “Antes los autos solo pasaban por la carretera principal y si querías ir a Alto España, venías y decías soy de la familia Ordoñez pido a mis parientes salir al camino carretero de Junacas con un sillonero y un burrito para llevar la carga, llego dentro de una hora”.
Ese programa se convirtió en la producción estrella en aquellos años, la gente se llenaba en el estudio, por lo cual de media hora de duración, tuvo que extenderse a una hora.
En una oportunidad, un joven de Tupiza que trabajaba en Tarija se enteró de que su padre había fallecido y su hermanita pequeña se quedaba sola. No tenía los recursos para irse. Policarpio no dudó en encender el micrófono y llamar a la gente, “no pasaron dos minutos y llegó la ayuda, hasta 1.000 bolivianos”, al mes siguiente aquel joven regresó a la radio a agradecer la ayuda.

Ya pasaron 31 años desde que Don Poli, como le dicen de cariño, se sienta todas las mañanas a hablar frente a un micrófono en su programa “Que churo es mi pago”, que ahora se transmite desde su casa. Aún no se retira, pues sus oyentes le piden que siga alegrándoles el día “así como habla el pueblo”, más aún en la pandemia.
“Apoyarles con mensajes positivos, que no pierdan la calma, que no se desespere la gente, ese ha sido mi trabajo durante esta pandemia”, cuenta, además no niega que al inicio de la enfermedad sintió miedo, más, le tocaba dejar las preocupaciones en la puerta, ya que sostiene que el público percibe el estado del ánimo.
Él tiene dos hijos que desde pequeños le siguieron los pasos, Mónica y Wilder sentados en las piernas de su padre aprendieron a usar consolas desde pequeños, tanto, que ahora han elegido el mismo rubro.
Para Policarpio los requisitos para trabajar en un medio de comunicación son los valores, principios y lo más importante serle útil al pueblo. La voz no sería un requisito, “mientras no sea muy tartamudo puede ser radialista”, dice mientras se ríe.
Radio Tarija, proyecto que dio voz a los campesinos
Radio Tarija, ahora Radio Aclo Tarija, fue fundada el 19 de febrero de 1973 y en junio de 1981 inició las transmisiones de radio. Nació con voz propia, enfocando su trabajo hacia los sectores empobrecidos del departamento, bajo el lema “Buscando una vida buena».
A nivel nacional la Fundación Aclo cumplió 54 años de trabajo promocionando los valores sociales y educativos en los departamentos de Potosí, Chuquisaca y Tarija.
A través de este medio de comunicación, se logró abordar la problemática campesina y aportar a la creación de una Bolivia justa, solidaria, intercultural, democrática, sostenible en armonía con el medio ambiente, donde los pueblos indígenas originarios campesinos y poblaciones urbanas populares alcancen una vida buena.