Extranjeros y menores de edad subsisten expuestos al Covid-19 en Tarija
Inclusive antes de la pandemia del Covid-19, en el país y el departamento de Tarija se evidenció la problemática de las personas extranjeras en la región, quienes salen a las calles, plazas, mercados, en busca de la solidaridad de la gente vendiendo caramelos, otros solo pidiendo una moneda a...
Inclusive antes de la pandemia del Covid-19, en el país y el departamento de Tarija se evidenció la problemática de las personas extranjeras en la región, quienes salen a las calles, plazas, mercados, en busca de la solidaridad de la gente vendiendo caramelos, otros solo pidiendo una moneda a cambio de una sonrisa. Familias completas y otros que no están acompañados, se convirtieron en un sector de riesgo frente al contagio y propagación del Covid-19 en la ciudad.
El trabajo y la pandemia
Por la situación económica que atraviesas otros países en Latinoamérica, en los últimos años se evidenció el crecimiento de la población venezolana y colombiana en la ciudad de Tarija, muchos de ellos con niños en brazos pidiendo la colaboración de la gente con unas monedas.
Juan es un joven de 17 años que llegó en febrero a la ciudad de Tarija en la búsqueda de una mejor situación laboral, cuenta que cuando inició la crisis por el Covid-19 en otros países, no se imaginaba que llegaría a Bolivia, menos aún a Tarija.
Despeinado y con las manos dañadas por el evidente trabajo que realizó en los últimos días, el menor pidió una moneda para comprar un alimento, pero lo que más llamó la atención es que mientras todos caminaban observando, nadie se acercaba a él, principalmente porque no portaba un barbijo en medio de la feria que se realiza afuera del Mercado Bolívar en las mañanas.
“No sabía que era obligatorio pero me compraré uno y lo usaré, gracias. La pandemia me pilló acá, tendré que esperar para volver a mi país”, dijo mientras se le obsequiaba un barbijo que sobraba en el bolsón y sonreía de alegría por esto mientras lo acomodaba en su rostro.
Juan no duerme en las calles, es más, el solo sale en las mañanas a recolectar monedas para comprar alimento y duerme en un espacio alquilado junto a otros extranjeros, situación que fue corroborada por el Programa de Programa de Prevención e Intervención Interdisciplinario con Niños, Niñas y Adolescentes en Situación de Calle y Riesgo Social (NNASC – RS).
Menores en riesgo
En Bolivia surgieron casos de menores que contrajeron el Covid-19 e incluso perdieron la vida; sin embargo, entre la lucha por un alimento y la protección de la familia frente al virus, está la subsistencia de frente a la enfermedad.
Clara vive en Tarija hace cuatro meses junto a su esposo y sus niñas, una de 9 y otra de sólo 2 años de edad, y salen por las calles con un letrero que dice: “Ayúdanos, tu solidaridad será bendecida”.
Aunque Clara, su marido y una de sus hijas portaban barbijos, la más pequeña en su carrito de bebé, no contaba con uno y miraba fija a sus padres desde ese lugar que aparenta ser seguro para ella. “No tenemos de otra, tenemos que salir para comer, el hambre no espera”, dijo.
Menores y registro de extranjeros en las calles
Como parte del trabajo que realiza el Programa de Prevención e Intervención Interdisciplinario con NNASC - RS, durante la cuarentena se intervino tres casos de menores que se encontraban en las calles y fueron reinsertados a sus hogares; sin embargo, la cifra que maneja dicho programa, son más de 100 menores que fueron identificados en situación laboral y de riesgo en las calles.
[caption id="attachment_552006" align="aligncenter" width="354"] Alcaldía afirma que habilitó dos albergues para personas y sectores vulnerables[/caption]
La directora de Atención Social, Familia y Generacional de la Secretaría de la Mujer y Familia de la Alcaldía de Tarija, Claudia Gonzáles, indicó que menores de 18 años infringen la cuarentena, es más, casi todos los días son detenidos por funcionarios del orden y dispuestos a sus padres o tutores.
Aún se realiza el levantamiento de datos para conocer cuántas familias del extranjero se encuentran en Tarija, pero se realiza un registro de las mismas que fueron identificadas y a las cuales se les ofreció los albergues municipales, dos habilitados, para pasar la cuarentena.
“Se agrupan y alquilan un lugar, en el día están en las calles en la tarde ya nos los vemos, se les ofreció los albergues pero ellos no aceptan porque tienen lugares en los que están durmiendo; es difícil, porque ellos manifiestan que tienen que salir para buscar el pan del día y no tienen con quién dejar a los niños, es por esto que los sacan. Hemos salido a hacer las recomendaciones para que por lo menos usen barbijos y se puedan cuidar, el problema no va a ser solo por ellos sino que también pueden hacer una propagación”, señaló.
Gonzáles, aseveró que el trabajo de control en este tema, no solo debe ser de esta instancia sino también de las fuerzas del orden y salud en el departamento, por lo que emitirán las notas respectivas al Servicio Departamental de Salud (Sedes) Tarija, para que esta instancia encargada de la salud, realice el seguimiento de bioseguridad y salubridad a este sector.
El trabajo y la pandemia
Por la situación económica que atraviesas otros países en Latinoamérica, en los últimos años se evidenció el crecimiento de la población venezolana y colombiana en la ciudad de Tarija, muchos de ellos con niños en brazos pidiendo la colaboración de la gente con unas monedas.
Juan es un joven de 17 años que llegó en febrero a la ciudad de Tarija en la búsqueda de una mejor situación laboral, cuenta que cuando inició la crisis por el Covid-19 en otros países, no se imaginaba que llegaría a Bolivia, menos aún a Tarija.
Despeinado y con las manos dañadas por el evidente trabajo que realizó en los últimos días, el menor pidió una moneda para comprar un alimento, pero lo que más llamó la atención es que mientras todos caminaban observando, nadie se acercaba a él, principalmente porque no portaba un barbijo en medio de la feria que se realiza afuera del Mercado Bolívar en las mañanas.
“No sabía que era obligatorio pero me compraré uno y lo usaré, gracias. La pandemia me pilló acá, tendré que esperar para volver a mi país”, dijo mientras se le obsequiaba un barbijo que sobraba en el bolsón y sonreía de alegría por esto mientras lo acomodaba en su rostro.
Juan no duerme en las calles, es más, el solo sale en las mañanas a recolectar monedas para comprar alimento y duerme en un espacio alquilado junto a otros extranjeros, situación que fue corroborada por el Programa de Programa de Prevención e Intervención Interdisciplinario con Niños, Niñas y Adolescentes en Situación de Calle y Riesgo Social (NNASC – RS).
Menores en riesgo
En Bolivia surgieron casos de menores que contrajeron el Covid-19 e incluso perdieron la vida; sin embargo, entre la lucha por un alimento y la protección de la familia frente al virus, está la subsistencia de frente a la enfermedad.
Clara vive en Tarija hace cuatro meses junto a su esposo y sus niñas, una de 9 y otra de sólo 2 años de edad, y salen por las calles con un letrero que dice: “Ayúdanos, tu solidaridad será bendecida”.
Aunque Clara, su marido y una de sus hijas portaban barbijos, la más pequeña en su carrito de bebé, no contaba con uno y miraba fija a sus padres desde ese lugar que aparenta ser seguro para ella. “No tenemos de otra, tenemos que salir para comer, el hambre no espera”, dijo.
Menores y registro de extranjeros en las calles
Como parte del trabajo que realiza el Programa de Prevención e Intervención Interdisciplinario con NNASC - RS, durante la cuarentena se intervino tres casos de menores que se encontraban en las calles y fueron reinsertados a sus hogares; sin embargo, la cifra que maneja dicho programa, son más de 100 menores que fueron identificados en situación laboral y de riesgo en las calles.
[caption id="attachment_552006" align="aligncenter" width="354"] Alcaldía afirma que habilitó dos albergues para personas y sectores vulnerables[/caption]
La directora de Atención Social, Familia y Generacional de la Secretaría de la Mujer y Familia de la Alcaldía de Tarija, Claudia Gonzáles, indicó que menores de 18 años infringen la cuarentena, es más, casi todos los días son detenidos por funcionarios del orden y dispuestos a sus padres o tutores.
Aún se realiza el levantamiento de datos para conocer cuántas familias del extranjero se encuentran en Tarija, pero se realiza un registro de las mismas que fueron identificadas y a las cuales se les ofreció los albergues municipales, dos habilitados, para pasar la cuarentena.
“Se agrupan y alquilan un lugar, en el día están en las calles en la tarde ya nos los vemos, se les ofreció los albergues pero ellos no aceptan porque tienen lugares en los que están durmiendo; es difícil, porque ellos manifiestan que tienen que salir para buscar el pan del día y no tienen con quién dejar a los niños, es por esto que los sacan. Hemos salido a hacer las recomendaciones para que por lo menos usen barbijos y se puedan cuidar, el problema no va a ser solo por ellos sino que también pueden hacer una propagación”, señaló.
Gonzáles, aseveró que el trabajo de control en este tema, no solo debe ser de esta instancia sino también de las fuerzas del orden y salud en el departamento, por lo que emitirán las notas respectivas al Servicio Departamental de Salud (Sedes) Tarija, para que esta instancia encargada de la salud, realice el seguimiento de bioseguridad y salubridad a este sector.





