Los perros que tuvieron una segunda oportunidad en Tarija
Rescatar a un perro de la calle es brindarle una oportunidad y más aún si está herido, y no recibió ningún cuidado. Simón, Rudolf, Hércules y Blanquita son mascotas que tuvieron la fortuna de salir del trance por el que pasaban y, a pesar de ser adultos, fueron adoptados, encontrando así...
Rescatar a un perro de la calle es brindarle una oportunidad y más aún si está herido, y no recibió ningún cuidado. Simón, Rudolf, Hércules y Blanquita son mascotas que tuvieron la fortuna de salir del trance por el que pasaban y, a pesar de ser adultos, fueron adoptados, encontrando así un hogar.
En Tarija existen varios grupos que se dedican al rescate de los animales callejeros, uno de ellos es Corazón Animal, integrado por 27 personas de las cuales 10 son operativas, mientras que el resto colabora con alimentos, curaciones y hogares temporales.
No poseen un albergue, pero sí tienen una pequeña casa prestada por un voluntario, donde se tiene a los perros que son rescatados y a los que necesitan más ayuda, especialmente los callejeros heridos. Al momento tienen ocho y se turnan para alimentarlos, realizar la limpieza y el cuidado correspondiente.
La integrante de Corazón Animal, Rosario Miranda Orozco, dijo que cuando reciben un llamado o mensaje indicando que un animal necesita ayuda porque fue maltratado o atropellado, se dirigen a la dirección recibida para ayudarlo. De inmediato lo llevan a la veterinaria donde el médico se encarga de realizar una evaluación sobre su estado, si es necesario se le realiza una intervención quirúrgica y se le brinda medicamentos hasta que se recupere.
Todo esto cuesta dinero, por lo que los voluntarios suelen preparar gelatinas, tortas o masitas, además de juntar ropa usada en buen estado. Todo ello para venderlo en el parque Bolívar, donde también organizan rifas. Añadido a esto reciben la ayuda de personas que apadrinan las curaciones o corren con los gastos médicos.
Detallan que la mayor parte de los pedidos de ayuda son para perros heridos, en promedio atienden unos 15 casos al mes. “Son muchos los casos de perritos heridos atendidos, que presentan distintos grados de daño, especialmente miasis, que es una enfermedad parasitaria ocasionada por larvas de mosca. Este mal afecta los tejidos y órganos de los vertebrados, incluidos los humanos, son heridas que no son curadas, se infectan y se agusanan”, explica la voluntaria.
Miranda recordó que el caso más grave que atendieron sucedió en Turumayo, donde encontraron a un perro que tenía todo el cuerpo completamente agusanado. Les avisaron del caso alrededor de las 20.00 y con la colaboración de la Policía llegaron al lugar, lo rescataron, llegaron al veterinario a las 24.00, luego de evaluarlo el médico sostuvo que estaba muy dañado, además sufría de moquillo y que lo más humano era hacerlo “dormir”.
Simón
Simón fue visto por una voluntaria cuando caminaba por el parque Bolívar el 26 de marzo de este año, estaba desorientado y agitaba su cabeza, que le sangraba. La voluntaria lo rescató y lo llevó al veterinario que colabora con el grupo. El can tenía miasis.
Luego de sacarle todos los gusanos y hacerle las curaciones requeridas, se quedó internado dos días, luego fue llevado al hogar temporal donde le realizaron curaciones diarias. Con el tiempo se recuperó. Mostró ser un animal cariñoso y agradecido. Pasaron algunas semanas y fue adoptado por Daysi Farfán y su familia, quienes le dieron a Simón la oportunidad de ser parte de ellos.
Rudolf
El 6 de mayo de 2019 Rudolf fue encontrado agonizando en medio de unos pastizales, su respiración era apenas perceptible, era domingo y tuvo que ser llevado de urgencia al veterinario, pues no se podía esperar al día siguiente. El corazón apenas le latía, tenía el lomo y gran parte de la pata delantera derecha en estado de putrefacción, añadido a esto poseía un absceso en la parte media de la columna.
Sospechan que era usado para peleas debido a que presentaba los colmillos cortados. “Tenía miedo al ruido, una vez una voluntaria dejó caer el cucharón metálico y Rudolf aulló asustado, realmente es difícil evitar guardar rencor a los que fueron antes sus dueños, a este perrito le tuvimos que curar no solo las heridas, sino también el alma”, dijo Miranda. Cuando sanó se volvió cariñoso e inquieto.
También lo hicieron castrar, como sucede con todos los rescatados. En el hogar temporal hizo amistad con otros perros, pero su mejor amiga era Martina, otra de las salvadas. Rudolf tuvo suerte, y fue adoptado, ahora comparte hogar con cinco perritos de raza pequeña y se llevan muy bien.
Hércules
El 16 de abril de 2019 reportaron en distintas páginas y grupos de Facebook que había un can que deambulaba por el barrio Senac y Tabladita con una soga colgando del cuello y una herida grande que estaba con gusanos, en esa ocasión una voluntaria fue a buscarlo, pero no pudo encontrarlo. A los pocos días volvieron a comunicarse otras personas para avisar que lo vieron, pero ninguna se animaba a agarrarlo.
El 21 de abril Hércules pudo ser auxiliado, una voluntaria del grupo Huellitas junto con el médico Ausberto Álvarez pudieron atraparlo, estuvo internado en la veterinaria durante tres días, Verónica Villegas de Toro amadrinó sus curaciones y castración. Desde el 24 de abril Hércules estuvo bajo cuidado de Corazón Animal.
Durante las dos primeras semanas recibió antibióticos y curaciones día por medio. Más aún, debido a que fue un perro maltratado era sumamente desconfiado, sin embargo, con mucha paciencia y cariño las voluntarias se turnaron para alimentarlo y se ganaron su confianza, aunque Hércules aún tenía miedo, sobre todo a los hombres.
Sospechan que algún hombre intentó ahorcarlo y la soga cedió, momento que el can habría aprovechado para escapar.
Las heridas físicas de Hércules sanaron, pero las heridas emocionales fueron grandes, solo él sabe cuánto daño le hicieron al punto de tener mucho miedo a las personas. Las voluntarias no se dieron por vencidas y lograron ganarse su cariño.
Desde el 21 de noviembre, siete meses después de su rescate, fue adoptado por la familia de Marcela Ossio, quien lo visitaba durante dos meses para que el can se familiarice y ahora se lo llevó a su hogar.
Blanquita
Leila -antes conocida como Blanquita- es una perrita que vivió en situación de calle durante sus primeros cinco años, ella se acopló a la manada de Virginio y Negrito, amigos y compañeros de aventuras.
En noviembre de 2016 Blanquita fue atropellada. Afortunadamente no hubo fractura, pero sí la dejaron herida, fue encontrada sangrando en una vereda y posteriormente auxiliada por una voluntaria. Si bien esta manada de canes era querida por algunos vecinos, también había otros que no la querían.
Blanquita y sus amigos recorrían las diferentes pensiones de la zona pidiendo comida, con el tiempo se volvió muy protectora de su vereda, la que ella concebía como su hogar y como tal la cuidaba de lo que creía posibles amenazas.
Empero, estos perros eran sociables y cariñosos, sobre todo muy agradecidos con las personas que los ayudaban y sabían corresponder con mimos.
Blanquita aprendió a dar la patita para llamar la atención, dos vecinas estuvieron muy presentes en sus vidas, si bien no podían adoptarlos, les daban alimentación, vacunas y esterilización. En invierno les ponían chompita y colchón en el piso.
“Era necesario buscarles hogar –contó-, así sea separando la manada porque era imposible que los adoptarán a los tres juntos, se buscó por años esto y sin lograr ningún resultado hasta que el periódico El País nos brindó un espacio para promover las adopciones de todos nuestros peluditos”, detalla la voluntaria.
La señora Martha Coca vio el perfil de Blanquita y quiso adoptarla. La esperó con los brazos abiertos y la recibió en su casa el 7 de marzo de 2019, si bien Blanquita extrañó a sus amigos y los primeros días estuvo pendiente de la puerta para salirse, doña Martha con su amor y paciencia logró ganársela. Ahora se llama Leila, ya cumplió más de un mes en su nuevo hogar, se la nota feliz, está más limpia y robusta.
LOS CANES QUE TUVIERON FORTUNA
Hércules
Todos los días hay abandono de cachorros o perras preñadas, la zona donde hay más perros callejeros es la del mercado Campesino. Muchos de ellos sufren miasis, sarna y desnutrición. Incluso se han encontrado varios cachorros puestos en bolsas dentro de los contenedores de basura.
Rudolf
“Nos da mucha pena en verdad que estigmaticen ciertas razas como peligrosas -apuntó Rosario Miranda- por esa razón es que hay gente que las usa solo para lucrar haciéndolos pelear y luego, si no mueren en la pelea, quedan tan mal heridos que después ni se toman la molestia de hacerlos curar, pero muchos terminan muriendo solos, sin recibir ninguna ayuda”.
Blanquita
“El maltrato animal se evitaría si los dueños no dejaran a sus mascotas en la calle, aún más si son perritas en celo, ellas dependen netamente de sus propietarios. Si ayudaran a esterilizar a tan solo una perrita que tengan en su barrio, no saben la gran ayuda que darían y se evitaría que cientos de inocentes sufran deambulando por las calles”.
En Tarija existen varios grupos que se dedican al rescate de los animales callejeros, uno de ellos es Corazón Animal, integrado por 27 personas de las cuales 10 son operativas, mientras que el resto colabora con alimentos, curaciones y hogares temporales.
No poseen un albergue, pero sí tienen una pequeña casa prestada por un voluntario, donde se tiene a los perros que son rescatados y a los que necesitan más ayuda, especialmente los callejeros heridos. Al momento tienen ocho y se turnan para alimentarlos, realizar la limpieza y el cuidado correspondiente.
La integrante de Corazón Animal, Rosario Miranda Orozco, dijo que cuando reciben un llamado o mensaje indicando que un animal necesita ayuda porque fue maltratado o atropellado, se dirigen a la dirección recibida para ayudarlo. De inmediato lo llevan a la veterinaria donde el médico se encarga de realizar una evaluación sobre su estado, si es necesario se le realiza una intervención quirúrgica y se le brinda medicamentos hasta que se recupere.
Todo esto cuesta dinero, por lo que los voluntarios suelen preparar gelatinas, tortas o masitas, además de juntar ropa usada en buen estado. Todo ello para venderlo en el parque Bolívar, donde también organizan rifas. Añadido a esto reciben la ayuda de personas que apadrinan las curaciones o corren con los gastos médicos.
Detallan que la mayor parte de los pedidos de ayuda son para perros heridos, en promedio atienden unos 15 casos al mes. “Son muchos los casos de perritos heridos atendidos, que presentan distintos grados de daño, especialmente miasis, que es una enfermedad parasitaria ocasionada por larvas de mosca. Este mal afecta los tejidos y órganos de los vertebrados, incluidos los humanos, son heridas que no son curadas, se infectan y se agusanan”, explica la voluntaria.
Miranda recordó que el caso más grave que atendieron sucedió en Turumayo, donde encontraron a un perro que tenía todo el cuerpo completamente agusanado. Les avisaron del caso alrededor de las 20.00 y con la colaboración de la Policía llegaron al lugar, lo rescataron, llegaron al veterinario a las 24.00, luego de evaluarlo el médico sostuvo que estaba muy dañado, además sufría de moquillo y que lo más humano era hacerlo “dormir”.
Simón
Simón fue visto por una voluntaria cuando caminaba por el parque Bolívar el 26 de marzo de este año, estaba desorientado y agitaba su cabeza, que le sangraba. La voluntaria lo rescató y lo llevó al veterinario que colabora con el grupo. El can tenía miasis.
Luego de sacarle todos los gusanos y hacerle las curaciones requeridas, se quedó internado dos días, luego fue llevado al hogar temporal donde le realizaron curaciones diarias. Con el tiempo se recuperó. Mostró ser un animal cariñoso y agradecido. Pasaron algunas semanas y fue adoptado por Daysi Farfán y su familia, quienes le dieron a Simón la oportunidad de ser parte de ellos.
Rudolf
El 6 de mayo de 2019 Rudolf fue encontrado agonizando en medio de unos pastizales, su respiración era apenas perceptible, era domingo y tuvo que ser llevado de urgencia al veterinario, pues no se podía esperar al día siguiente. El corazón apenas le latía, tenía el lomo y gran parte de la pata delantera derecha en estado de putrefacción, añadido a esto poseía un absceso en la parte media de la columna.
Sospechan que era usado para peleas debido a que presentaba los colmillos cortados. “Tenía miedo al ruido, una vez una voluntaria dejó caer el cucharón metálico y Rudolf aulló asustado, realmente es difícil evitar guardar rencor a los que fueron antes sus dueños, a este perrito le tuvimos que curar no solo las heridas, sino también el alma”, dijo Miranda. Cuando sanó se volvió cariñoso e inquieto.
También lo hicieron castrar, como sucede con todos los rescatados. En el hogar temporal hizo amistad con otros perros, pero su mejor amiga era Martina, otra de las salvadas. Rudolf tuvo suerte, y fue adoptado, ahora comparte hogar con cinco perritos de raza pequeña y se llevan muy bien.
Hércules
El 16 de abril de 2019 reportaron en distintas páginas y grupos de Facebook que había un can que deambulaba por el barrio Senac y Tabladita con una soga colgando del cuello y una herida grande que estaba con gusanos, en esa ocasión una voluntaria fue a buscarlo, pero no pudo encontrarlo. A los pocos días volvieron a comunicarse otras personas para avisar que lo vieron, pero ninguna se animaba a agarrarlo.
El 21 de abril Hércules pudo ser auxiliado, una voluntaria del grupo Huellitas junto con el médico Ausberto Álvarez pudieron atraparlo, estuvo internado en la veterinaria durante tres días, Verónica Villegas de Toro amadrinó sus curaciones y castración. Desde el 24 de abril Hércules estuvo bajo cuidado de Corazón Animal.
Durante las dos primeras semanas recibió antibióticos y curaciones día por medio. Más aún, debido a que fue un perro maltratado era sumamente desconfiado, sin embargo, con mucha paciencia y cariño las voluntarias se turnaron para alimentarlo y se ganaron su confianza, aunque Hércules aún tenía miedo, sobre todo a los hombres.
Sospechan que algún hombre intentó ahorcarlo y la soga cedió, momento que el can habría aprovechado para escapar.
Las heridas físicas de Hércules sanaron, pero las heridas emocionales fueron grandes, solo él sabe cuánto daño le hicieron al punto de tener mucho miedo a las personas. Las voluntarias no se dieron por vencidas y lograron ganarse su cariño.
Desde el 21 de noviembre, siete meses después de su rescate, fue adoptado por la familia de Marcela Ossio, quien lo visitaba durante dos meses para que el can se familiarice y ahora se lo llevó a su hogar.
Blanquita
Leila -antes conocida como Blanquita- es una perrita que vivió en situación de calle durante sus primeros cinco años, ella se acopló a la manada de Virginio y Negrito, amigos y compañeros de aventuras.
En noviembre de 2016 Blanquita fue atropellada. Afortunadamente no hubo fractura, pero sí la dejaron herida, fue encontrada sangrando en una vereda y posteriormente auxiliada por una voluntaria. Si bien esta manada de canes era querida por algunos vecinos, también había otros que no la querían.
Blanquita y sus amigos recorrían las diferentes pensiones de la zona pidiendo comida, con el tiempo se volvió muy protectora de su vereda, la que ella concebía como su hogar y como tal la cuidaba de lo que creía posibles amenazas.
Empero, estos perros eran sociables y cariñosos, sobre todo muy agradecidos con las personas que los ayudaban y sabían corresponder con mimos.
Blanquita aprendió a dar la patita para llamar la atención, dos vecinas estuvieron muy presentes en sus vidas, si bien no podían adoptarlos, les daban alimentación, vacunas y esterilización. En invierno les ponían chompita y colchón en el piso.
“Era necesario buscarles hogar –contó-, así sea separando la manada porque era imposible que los adoptarán a los tres juntos, se buscó por años esto y sin lograr ningún resultado hasta que el periódico El País nos brindó un espacio para promover las adopciones de todos nuestros peluditos”, detalla la voluntaria.
La señora Martha Coca vio el perfil de Blanquita y quiso adoptarla. La esperó con los brazos abiertos y la recibió en su casa el 7 de marzo de 2019, si bien Blanquita extrañó a sus amigos y los primeros días estuvo pendiente de la puerta para salirse, doña Martha con su amor y paciencia logró ganársela. Ahora se llama Leila, ya cumplió más de un mes en su nuevo hogar, se la nota feliz, está más limpia y robusta.
LOS CANES QUE TUVIERON FORTUNA
Hércules
Todos los días hay abandono de cachorros o perras preñadas, la zona donde hay más perros callejeros es la del mercado Campesino. Muchos de ellos sufren miasis, sarna y desnutrición. Incluso se han encontrado varios cachorros puestos en bolsas dentro de los contenedores de basura.
Rudolf
“Nos da mucha pena en verdad que estigmaticen ciertas razas como peligrosas -apuntó Rosario Miranda- por esa razón es que hay gente que las usa solo para lucrar haciéndolos pelear y luego, si no mueren en la pelea, quedan tan mal heridos que después ni se toman la molestia de hacerlos curar, pero muchos terminan muriendo solos, sin recibir ninguna ayuda”.
Blanquita
“El maltrato animal se evitaría si los dueños no dejaran a sus mascotas en la calle, aún más si son perritas en celo, ellas dependen netamente de sus propietarios. Si ayudaran a esterilizar a tan solo una perrita que tengan en su barrio, no saben la gran ayuda que darían y se evitaría que cientos de inocentes sufran deambulando por las calles”.





