Young Cister en modo nocturno: la ciudad no duerme y su nuevo disco tampoco
Entre luces urbanas, nostalgia y deseo, el chileno firma un álbum pensado para escucharse cuando cae la noche.
Después de dos años de silencio discográfico, Young Cister regresa con La ciudad nunca duerme*, su segundo álbum de larga duración y uno de los proyectos más personales de su carrera. Ya disponible en plataformas, el disco confirma su lugar como una de las voces más sólidas y versátiles de la escena urbana sudamericana.
Con 13 canciones, el álbum propone un recorrido nocturno por la ciudad: encuentros fugaces, excesos, errores y emociones que aparecen cuando el día se apaga. Musicalmente, el proyecto se mueve con soltura entre reggaetón, R&B, trap y pop, sumando texturas experimentales que refuerzan una atmósfera íntima y sensual.
“Fue casi dos años de trabajo hasta encontrar la vibra exacta”, contó el artista. “Es un disco para escucharlo en un roadtrip nocturno, en la pieza o donde sea, mientras se sienta la energía”.
Los singles QLOO* y Wife Material* ya habían marcado el pulso del proyecto con impacto internacional. A ellos se suman canciones como Nunca me duermo!*, City diva*, El vacío*, Deshabitado y el (interludio 4 am)*, que terminan de construir ese imaginario urbano que no descansa.
El álbum incluye colaboraciones locales con Kreamly y Slayter en audemars*, y cruza fronteras con BASSY en SEXXXMUSIC*, ampliando el alcance del proyecto.
Con La ciudad nunca duerme*, Young Cister entrega un disco cohesivo, nocturno y honesto, que funciona como banda sonora de la madrugada y consolida su identidad artística en un momento clave de su carrera.
Y sí, esos asteriscos son como las estrellas de la noche insomne, llena de deseo: LCND*





