Noelia Menacho: belleza cruceña con corona y emprendimiento propio
Miss Bolivian Tropic 2025 se prepara para representar a Bolivia en Reina de las Américas en Cartagena. Entre gimnasio, gafas importadas y vestidos americanos, esta arquitecta de 29 años redefine el éxito.
Noelia Menacho no duerme pensando en coronas. Duerme pensando en envíos. En la próxima importación de gafas desde Sao Paulo. En cuál vestido americano de primera va a modelar para su tienda online Bellini Santa Cruz. Y sí, también piensa en cómo lucirá en Cartagena de Indias este abril cuando compita por el título de Reina de las Américas Internacional.
A sus 29 años —cumple el 9 de marzo, pero lo celebrará después porque “en abril es el viaje”— esta cruceña nacida y criada ha logrado lo que muchas sueñan: combinar belleza, negocios y propósito sin perder la esencia.
La empresaria que modela su propia mercancía
“Tengo mi tienda online, Bellini Santa Cruz. Vendo puro online porque es lo más factible”, cuenta Noelia con la seguridad de quien ha hecho números y sabe que funciona. No es ropa de fardos usada, aclara. “Todo es seleccionado, nuevo, americano y europeo de primera calidad”.
Su estrategia es simple pero efectiva: ella misma modela los vestidos y enterizos que vende. “Personalmente los modelo y los subo a TikTok. Para mí es mucho más fácil venderlo así.” ¿El resultado? Envíos semanales a todos los departamentos de Bolivia y un margen de ganancia de puro éxito.
Pero ahí no termina. También importa gafas de Brasil y ha participado en Expocruz con stand propio. “Las mismas gafas que venden en el centro por las nubes, yo las traigo directamente de Sao Paulo”, revela.
De Chica El Deber a Miss Bolivian Tropic
Su camino en el modelaje comenzó cuando quedó entre las 10 seleccionadas para Chica El Deber, un recuerdo que guarda con cariño. Después vinieron más certámenes: primero Señorita Santa Cruz, luego el título nacional de Reina Dorada Bolivia. Y en octubre de 2025, la corona de Miss Bolivian Tropic.
“Este va a ser mi último certamen”, confiesa. No por cansancio, sino porque tiene otros planes. “Después cierro con el tema de los certámenes. Quiero hacer más grande mi negocio, tal vez abrir una tienda física, aprender más sobre importación”.
Y está también el sueño de la arquitectura. Le falta solo la defensa de su proyecto de grado en la Universidad Gabriel René Moreno, pendiente para 2027. “Algunos docentes no me dieron la nota para título directo, así que voy a tener que hacer mi proyecto de grado”.
Valores de familia cruceña
Noelia es la mayor de tres hermanas —cuatro si contamos a su prima criada como hermana— y eso se nota en su manera de aconsejar. “Les digo que conozcan más allá del físico. Que se fijen cómo un chico trata a su madre, cómo habla de su familia. Alguien que te va a querer y valorar siempre va a poner primero a su madre”.
Sus padres acaban de cumplir 30 años de casados. “Nunca he sabido que mi papá llegue siquiera borracho. Para mí es un hombre ejemplar. Por eso sigo soltera. ¿Por qué voy a aceptar menos?”
Su mascota Channel, una perrita que “le alegra los días”, y su rutina entre gimnasio, alimentación estricta y paseos por los municipios con amigos completan el retrato de una mujer que sabe equilibrar trabajo y vida.
Rumbo a Cartagena con todo
Abril 2026 será su mes. Cartagena de Indias la espera para Reina de las Américas Internacional, su primer certamen fuera de Bolivia. “Estoy preparándome con todo: gimnasio, alimentación, vestuario, buscando auspicios y diseñador. Voy apuntando a ganar, a traer el título”.
Por eso no celebrará su cumpleaños este año. “Está en segundo plano por ahora. En la vuelta me daré mi gustito, o por allá también”.
Mientras tanto, entre envíos de vestidos formales y gafas de sol, Noelia Menacho demuestra que ser Miss no es solo pasarela. Es disciplina, negocio, valores y —sobre todo— saber exactamente quién eres y hacia dónde vas.
La corona de Miss Bolivian Tropic ya está en su cabeza. La de Reina de las Américas, dice con esa seguridad que caracteriza a las mujeres del oriente boliviano, viene en camino.





