“Deadbeat” de Tame Impala, psicodelia minimalista y emocional
Kevin Parker vuelve con un álbum que redefine el sonido de Tame Impala entre la nostalgia noventera y la electrónica introspectiva.
Bajo el nombre de Tame Impala, el productor, compositor y multiinstrumentista australiano Kevin Parker lanzó “Deadbeat”, su quinto álbum de estudio, una obra que combina psicodelia, minimalismo y espíritu noventero en un viaje sonoro que marca un nuevo punto de inflexión en su carrera.
Publicado a través de Columbia Records, Deadbeat llega tras una intensa campaña de expectativa con los singles “Loser”, “End of Summer” y “Drácula”, todos con alto impacto en el Hot 100 de Billboard y en los rankings alternativos internacionales. El álbum se abre con “My Old Ways”, cuya pieza audiovisual, dirigida bajo un estilo cinéma vérité, muestra el proceso creativo de Parker a lo largo de distintos países y estudios del mundo.
Un salto hacia el caos
Lejos del perfeccionismo pulido de discos anteriores, Deadbeat suena crudo, inmediato y emocional. Parker toma la estética rave de los 90, la fusiona con la psicodelia expansiva que lo caracteriza, y construye con introspección bailable, vulnerabilidad y ritmo lo que podría definirse como un nuevo manifiesto de Tame Impala.
El proyecto fue gestado entre Fremantle y su mítico estudio Wave House, en Injidup, Australia Occidental. Allí, Parker se permitió improvisar y dejarse llevar por la espontaneidad, alcanzando un equilibrio entre su obsesión por el detalle y una libertad sonora poco común en su discografía.
Entre lo íntimo y lo colectivo
El crítico Grayson Haver Currin (GQ Hype) define Deadbeat como “un último acto de aceptación”, donde Parker “abandona la búsqueda de control para encontrarse con la persona que siempre fue”. El resultado es un álbum donde la melancolía y el groove conviven, con una producción hipnótica que logra ser experimental sin perder el pulso pop.
Una década de influencia
Kevin Parker, considerado uno de los arquitectos del sonido alternativo contemporáneo, ha expandido su universo colaborando con artistas como Kendrick Lamar, Travis Scott, Rihanna y Lady Gaga. Su legado, construido sobre una mezcla única de pop, rock y electrónica psicodélica, ha dejado huella en toda una generación de productores.
Con más de 13 premios ARIA, múltiples certificaciones de platino y el hito de más de 2 mil millones de reproducciones de “The Less I Know The Better”, Parker consolida su reputación como uno de los creadores más visionarios de la música moderna.
Con Deadbeat, Tame Impala reconfigura su propio mito, explorando la madurez, la identidad y el ruido interno de un artista que, una vez más, logra reinventar el futuro desde su propia cabeza.





