Richard Porter en Tarija: “Que viva Bolivia, and God save the King…”
Uvas, vinos y diplomacia se encuentran en Tarija cuando el embajador Richard Porter celebra 185 años de amistad bilateral con honores municipales, decretos departamentales y la promesa de abrir mercados para los vinos de altura.
Protocolo con alfombra roja y dos copas antes del mediodía. El jueves 9 de octubre, el Hotel Los Parrales se convirtió en el escenario de un encuentro que mezcló la solemnidad diplomática con la calidez tarijeña. Richard Porter, embajador británico en Bolivia, extendió invitaciones a más de cien personalidades locales para celebrar el British Vineyard, un evento que entrelazó la riqueza cultural británica con los sabores y tradiciones de la región vitivinícola por excelencia. Desde las 19 horas, el salón Vendimia recibió a diputados, funcionarios de alto rango, representantes del Colegio Británico y la Universidad Autónoma Juan Misael Saracho, medios de comunicación, emprendedores y empresarios que colmaron el espacio para disfrutar de viandas exclusivas y vinos de la casa. Porter confesó que sus encuentros con el gobierno nacional habrían sido “más fáciles” si hubiera estado “levemente chispeado” tras probar dos copas de vino a las once de la mañana, cortesía del gobernador.
Underground ausente en la banda sonora oficial. La atmósfera se llenó con los acordes de The Beatles, Oasis, Jamiroquai y Pink Floyd, bandas que forman parte del canon popular de la música británica. Sin embargo, para los oídos más exigentes, conocedores de la escena experimental y underground del Reino Unido, hubo ausencias significativas: Black Sabbath, Coil, Blur, Squarepusher, Aphex Twin, The Clash, Psychic TV, King Crimson, Luke Vibert, Sex Pistols, Bauhaus, Boards of Canada y Throbbing Gristle brillaron por su ausencia en la lista de reproducción. Nadie es perfecto, pero estas omisiones dejaron claro que el evento priorizó lo mainstream por encima de la vanguardia. Se entiende en una noche donde la diplomacia tiende puentes amplios, no nichos estéticos.
Reconocimientos oficiales sellaron la visita con formalidad institucional. La concejala Adriana Romero dio lectura a la Ordenanza Municipal 048/2025, que declaró a Richard Porter huésped de honor del municipio de Tarija. El documento, firmado por el ingeniero Fernando Castellanos Echazú, la licenciada Romero y el doctor Johnny Torres Terzo, resaltó la importancia de consolidar “lazos de integración y cooperación entre Gran Bretaña y Tarija”. El acto protocolar incluyó también la entrega de un decreto departamental por parte del gobernador Óscar Montes, que declaró a Porter visitante distinguido del departamento. Ambos reconocimientos subrayaron que la presencia del embajador trasciende lo simbólico y crea la oportunidad para fortalecer vínculos comerciales, educativos y culturales entre dos territorios separados por océanos, pero unidos por el vino y la voluntad de cooperación.
Aperturas comerciales contrastan con el centralismo que asfixia. Fernando Castellanos fue directo al nombrar a Porter “embajador turístico de buena voluntad” y plantear expectativas concretas sobre el convenio que permitiría reducir aranceles para exportar productos tarijeños al Reino Unido, especialmente vinos de altura con bajo contenido alcohólico o incluso alcohol cero, una categoría emergente en mercados internacionales. Con cierta ironía, Castellanos señaló la encrucijada tarijeña: “Paradójicamente, nos está abriendo las puertas para poder exportar vinos y Bolivia nos quiere cobrar impuestos a nuestros vinos y afectar nuestra producción. Lamentablemente, ese es el centralismo”, declaró el presidente del Concejo Municipal, evidenciando las tensiones entre la vocación productiva regional y las políticas fiscales nacionales que limitan su desarrollo.
Dinosaurios, frailes franciscanos y patrimonios intangibles completan la oferta. Más allá del vino, Castellanos desplegó ante Porter el inventario completo de los tesoros tarijeños: la región posee la mayor riqueza paleontológica del Cenozoico (de hace 65 millones de años hasta la actualidad), con fósiles de criptodontes, mastodontes y toxodones que podrían potenciar el turismo científico. También mencionó la ruta de la fe, que incluye la fiesta de San Roque, nuestro patrimonio intangible para la humanidad, y las misiones franciscanas que desde 1606 evangelizaron hasta Santa Cruz y Orán, Argentina. En su apogeo, en 1755, había 160 frailes franciscanos que partían desde Tarija, convirtiendo al convento local en el segundo más importante de Sudamérica. La estrategia es clara: Tarija puede posicionarse no solo como tierra de vinos, sino como destino turístico integral, con cultura, historia, paleontología y fe como pilares de una economía basada en el turismo.
Errores infantiles provocaron las risas que humanizan la diplomacia. El gobernador Óscar Montes cerró el acto protocolar con una anécdota familiar que arrancó carcajadas en la que su nieta, al ver el nombre del embajador, le preguntó si era pariente de Harry Potter. “Le dije: ‘Mira, tiene más chispa que Harry Potter. Tiene más calidad humana y se ganó el corazón de los tarijeños’“, relató Montes antes de llamarlo “Harry” por error, provocando risas generales. Más allá del desliz, el gobernador destacó que Porter había recorrido no solo el municipio de Cercado, sino también Méndez, Arce y Avilés, demostrando un interés genuino por conocer la diversidad territorial de Tarija. El gesto simbolizó el reconocimiento departamental completo, y Montes le entregó el escudo de armas de Tarija para que “cuando estés tomando un buen vino, te acuerdes de nosotros”.
Relaciones bilaterales que cumplen 185 años de historia compartida. El 29 de septiembre de 1840 se firmó el tratado que estableció relaciones diplomáticas entre el Reino Unido y Bolivia, uno de los más antiguos que mantiene el país andino. Porter destacó este hito como una oportunidad para “reflexionar sobre lo que se ha compartido y lo que podemos construir”, reconociendo que “los últimos años no siempre han sido fáciles” para Bolivia, pero mirando “hacia el futuro con optimismo”. El embajador mencionó que Bolivia se encuentra en “un momento de cambio, lleno de potencial y esperanza”, palabras que resonaron en un contexto nacional marcado por desafíos económicos y políticos. La evocación histórica sirvió para recordar que las relaciones entre ambos países han sobrevivido guerras, crisis y transformaciones, y que el comercio y la cultura han sido siempre los mejores vehículos para mantener viva esa amistad.
“Embajador permanente” inglés lleva cincuenta años en Bolivia. Durante su intervención, el gobernador Montes hizo un reconocimiento especial a John Muggeridge, un británico que vive en Bolivia desde hace cinco décadas y a quien llamó “su embajador permanente”. Muggeridge representa la integración profunda de lo británico con lo tarijeño, un ejemplo vivo de que las relaciones bilaterales no se construyen solo en cancillerías y salones de hotel, sino en la vida cotidiana, en el arraigo y en la capacidad de hacer de un lugar ajeno un hogar propio a través del trabajo hortícola y la gestión con Esperanza Bolivia.
Carnaval será el próximo encuentro prometido por el embajador. Porter anunció su intención de regresar a principios de 2026, posiblemente para el Carnaval de Tarija. La noticia arrancó risas y sonrisas, y fue recibida con entusiasmo por las autoridades locales, que ven en cada visita internacional una oportunidad para proyectar a Tarija como destino turístico de primer nivel. Castellanos le recordó que en carnaval lo recibirían “con las puertas abiertas para que un poquito más se chispee”, rescatando el humor previo de Porter. El compromiso no es menor, e implica que el embajador no considera su paso por Tarija como una formalidad protocolaria más, sino como el inicio de una relación que busca concretarse en acciones específicas, desde convenios comerciales hasta intercambios culturales.
Hospitalidad tarijeña como estrategia de posicionamiento internacional. Al final, el evento dejó claro que Tarija sabe recibir, seducir y negociar. La bien reputada hospitalidad tarijeña es una estrategia de posicionamiento internacional que combina vinos, historia, cultura y expectativas comerciales concretas. Richard Porter llegó como embajador y se fue como embajador turístico de buena voluntad, visitante distinguido y huésped de honor, con una insignia departamental y la promesa de abrir mercados. El patrocinio del Colegio Británico, Toyota, Banco Sol y Banco Bisa permitió que la noche transcurriera con elegancia y abundancia, mientras los asistentes brindaban por 185 años de amistad bilateral y por un futuro donde los vinos de altura crucen el Atlántico hacia los paladares británicos.

Agradecimientos finales cerraron una noche memorable en Los Parrales. Porter agradeció al pueblo tarijeño con palabras que sonaron sinceras: “Había escuchado sobre su amabilidad y calidez, pero me ha conmovido la forma en que me han recibido. Me han hecho sentir en casa”. La frase resume un encuentro en el que los discursos oficiales, los decretos y las ordenanzas fueron superados por la sensación de que Tarija tendió un puente afectivo con el representante de la corona británica. “Que viva Bolivia, and God save the King”, brindó Porter. Que viva Tarija y que pueda exportar sus productos y su identidad completa al mundo.





