Carolina Taquichiri, el valor del trabajo propio
La joven emprendedora cuenta qué la motivo a emprender y hasta dónde llegó en la actualidad.
Carolina Taquichiri Vargas es una joven tarijeña de 18 años que lleva una vida de estudiante y emprendedora. Mientras cursa el segundo cuatrimestre de la carrera de Marketing en la Universidad Católica Argentina, también vende sus brownies en su negocio Lemonie. Esta situación es posible para Carolina porque las clases virtuales le permiten estar en Tarija.
La idea de emprender se gestó en su cabeza cuando decidió que era hora de cambiar de celular. Era 2020 y tenía la intención de hacerlo con su propio dinero. Esta motivación fue el producto de una situación pasada, cuando rompió la pantalla de su celular y para comprar una nueva sus padres la hicieron trabajar. De esa manera cambió un poco su perspectiva de la vida y aprendió a valorar el dinero ganado con el esfuerzo propio.
“Trabajando aprendí el valor del dinero”.
Con el nuevo celular como objetivo, Carolina dedicó unos días a pensar en qué podía trabajar. Tenía 17 años, lo que complicaba que la empleen en algún lugar. Entonces decidió hacer pies de limón, ya que desde niña tiene una afición por la cocina y los postres. Estos primeros productos eran ofrecidos directamente a su familia y amigos, cuyas valoraciones fueron muy buenas para Carolina.
Poco a poco el trabajo fue evolucionando. Más tarde creó un logo y le dio un nombre a su emprendimiento. El 9 de junio de 2020 nació Lemonie oficialmente. Pero decidió hacer un cambió en los productos. Dejó atrás los pies de limón y se avocó completamente a los brownies. Carolina asegura que estos productos suyos son únicos en el departamento, ya que solo ella ofrece brownies de limón o con licor.
Afortunadamente para Carolina, los horarios de sus clases le permiten una organización simple. Pasa clases toda la mañana, mientras que de 15:00 a 21:00 se dedica a Lemonie, lo que implica cocinar, hacer entregas y administrar las redes sociales.
Carolina cuenta que las áreas de estudio que más le sirven en su día a día son las de contabilidad y administración. Respecto a la primera confiesa que en un inicio no sabía por qué cursaba algo así en Marketing, pero que ahora lo entiende y valora.
Carolina sabe que algún día tendrá que volver a Argentina para continuar las clases presenciales. Por todos los logros que ha acumulado con Lemonie, cerrarlo no es una opción. Piensa en dejar trabajo por contratos para mantenerlo vivo, ya que es su primer negocio y le tiene mucho cariño.
A los jóvenes emprendedores les dice como consejo que: “Emprender no es sencillo, pero con trabajo todo se puede. Todos tenemos habilidades y potenciales que podemos aprovechar. No importa la edad, nunca es tarde para ser emprendedor”.








