Viola Clemens y un emprendimiento nacido del amor a la naturaleza
“NaturLiebe” es un emprendimiento tarijeño que ofrece alimentos ecológicos y artesanales, bajo la premisa de amor y protección al medio ambiente.
Viola Clemens de Vacaflores es una antropóloga y agrónoma alemana que radica desde hace más de 15 años en Tarija. Sus principios de cuidado y preservación del medioambiente y su amor por el mismo, la llevó a fundar “NaturLiebe” en el año 2017. Es un emprendimiento que ofrece mermeladas de frutilla y naranja ecológica, papaya, mango y locoto rojo para acompañar las comidas picantes; también ofrece nueces de macadamia, conocida por su alto valor nutricional, sal rosada; muffins de chocolate con harina integral ecológica y pan integral ecológico con linaza. Puedes contactarte con ella al número 65822640.
Tuvimos la oportunidad de conocer la historia detrás de este emprendimiento eco-friendly que apuesta por la sostenibilidad:
Pura Cepa (PC): ¿Podrías contarnos un poco sobre ti?
Viola Clemens (VC): “Siempre me ha interesado la protección de la naturaleza desde que era chica, después de concluir el colegio hice un intercambio en Bolivia. La primera vez que vine a Tarija fue en el año de 1999. Regresé a Alemania donde estudié una carrera combinada de Antropología y Agronomía, pero dentro de la Agronomía elegí el tema del medioambiente. Al regresar a Bolivia, pude ejercer en diferentes trabajos, en un inicio, en el ámbito de la antropología y después en el de la agronomía, pero con el enfoque de agroecología. Fue muy enriquecedor haber conocido cómo viven los campesinos, he trabajado en el campo y convivido con ellos.
He vivido cosas excepcionales, recuerdo una marca de ovejas en la que me invitaron y estuve presente. Era una familia super linda, vivían bien arriba en el cerro y tenían una casa que consistía en dos cuartitos, uno era la cocina y otro el dormitorio. Tenían su vertiente de agua y no tenían garrafa de gas, cocinaban a leña. Ellos fueron tan cariñosos y hospitalarios. La gente me ha mostrado y confirmado el “todo” que nos da la naturaleza, que es un convivir con ella, no luchar o abusar de ella. Es un doy y recibo, una reciprocidad, un conjunto, un sistema circular donde uno es parte”.
PC: ¿Cuáles fueron los primeros pasos de este emprendimiento y cómo ha ido creciendo?
VC: “Desde siempre he tenido la idea de hacer mermeladas. Empecé con mermeladas casera, sin aditivos y todo natural, claro que ni el azúcar ni la fruta, en un inicio, eran ecológicas. Nunca he hecho con frutas de importación como las manzanas argentinas por lo fumigadas que están y porque vienen de lejos y el transporte no es muy ecológico. Cuando hago de mango o papaya sé que vienen de cerca, entonces ya me parece una diferencia. Inicié vendiendo a familiares y amigos. Luego comencé a vender las nueces de macadamia.
Me parece un producto muy especial y nutritivo como la almendra, avellana y la almendra española. Mi hijo mayor tenía intolerancia a ciertas comidas, pero la macadamia sí la podía comer. Como me preocupaba su buena nutrición, comparaba macadamia. Es un fruto seco con una cáscara muy dura. He pensado que debe haber muchas personas que como a mí les gusta la macadamia, pero les cuesta cascarla, por lo que adquirí un cascador manual desde Nueva Zelanda.
Es así que conseguí un puesto en la feria de Villa Fátima en el sector de la Bioferia, sobre la calle España entre la Madrid e Ingavi. Allí me instauré con mis mermeladas caseras y la macadamia que cascaba en el instante. El emprendimiento fue creciendo poco a poco.
Después descubrí la sal rosada y ¡me encanta! Me parece que tiene una energía muy especial y es, además, muy rica. Estaba con ganas de vender esa sal que es muy sana y no tiene aditivos. Entonces me di a la tarea de buscar una mina de sal, preguntando llegué, junto a mis wawas, a la mina Virgen de Guadalupe en Entre Ríos. La gente del lugar fue muy amable, nos trataron super bien. Allí tenían su roca de sal y molinos. Actualmente, ellos son mis proveedores. La sal la vendo en bolsas de papel. ¡Es un afán tremendo hacer las bolsitas! pero vale la pena porque evitamos el uso de plástico.
Desde el año pasado, se ha sumado el pan integral que hago. Es un pan vegano con linaza. Estoy muy feliz porque desde hace un mes tengo harina y linaza ecológica, traídas desde el valle central, con los que elaboro el pan.
La idea de los muffins surge porque tenía unos compañeros en la bioferia que hacían unos muffins veganos de chocolate ¡muy ricos! pero ellos venían desde Río Negro, debido a la pandemia no han podido regresar hasta ahora. Extrañábamos tanto sus muffins que me he puesto a hacerlos con otra receta. Mis muffins no son veganos porque tienen huevo, pero están hechos con harina integral, azúcar morena y avena. En un inicio los hacía solo para mi familia”.
PC: ¿Cuál es la motivación detrás de NaturLiebe?
VC: “Siempre me ha interesado la alimentación sana, pero toda mi motivación viene de otra cosa, es algo que aún me cuesta poner en palabras. Vivimos en un ecosistema, pero yo entiendo ese ecosistema como el planeta tierra y nosotros somos parte de ese ecosistema, pero a veces, en la ciudad lo vemos desde afuera, como si fuéramos turistas.
A mi parecer, la vida es un milagro. El hecho de poner una semilla en la tierra, que de ella nazca una planta que esa planta me pueda dar de comer, a mí me parece ¡un milagro total! La naturaleza nos da milagros todos los días y me parece que muchas veces no sabemos verlo y lo tomamos como algo normal. Cada producto que cómenos está tan llena de amor. Esa papa que como no es simplemente nada, hay tanto trabajo, amor, cuidado dentro de una papa. Desde el campesino que la cuida, la cultiva y transporta, hasta el vendedor. ¡Es impresionante! También la parte de la naturaleza, la lluvia que llega, el sol que le da la posibilidad de crecer, el suelo sano que le da los nutrientes necesarios. Es lo mismo con cada producto.
Me parece tan milagrosa la vida, los alimentos que comemos, es un proceso tan complejo y lleno de bendiciones. Somos parte de ese sistema”.
PC: ¿Cuáles son tus planes a futuro?
VC: “Me gustaría trabajar en un proyecto en el que se pueda ver el milagro que es la comida y cuánta bendición y dedicación se necesita para que nosotros podamos comer. Me gustaría tener un terreno donde cultivar y de lo que cultivo hacer mi fruta seca, hacer más productos, germinados. No tengo planeado hacer una industria de mermelada por cantidades. Para mí lo más lindo es lo complejo que es la alimentación misma. Tenemos que comer muchas cosas para estar sanos y felices. A eso es donde trato de llegar, tener mi propio terreno, mi propia granja, por así decirlo, donde pueda producir, donde pueden crecer frutos y que también la gente pueda ir compartir y disfrutar de ese espacio. Para mí seria lindo si fuera un proyecto donde la gente pueda reencontrase con esa sensación del milagro de la naturaleza, la vida y de ser parte del todo. Ese es mi sueño y está más abocado a cuidar la salud mental con una visión ecológica y natural”.





