Luis, el dibujante oculto detrás del oficio de albañil
Durante el día el polvo recubre sus manos
Durante el día el polvo recubre sus manos, pues es ineludible cuando se trabaja como albañil, pero por las noches las partículas de carboncillo del lápiz que emplea para retratar se impregnan en ellas.
Su nombre es Luis Reynaldo Iznado León, tiene 29 años, es divorciado y padre de un niño de cinco años, quien es su motor de lucha. Aunque nació en Potosí se siente tarijeño al cien por ciento, pues vive en Tarija desde sus tres años, cuando su familia se vino del centro minero San Vicente.
Como para muchos otros en estos tiempos su vida tiene un antes y un después de la pandemia de Covid-19.
En el “antes”, él trabajaba para una empresa telefónica haciendo sus instalaciones de Internet y TV cable, sin embargo, con la crisis económica se vino un recorte de personal y tuvo la mala suerte de estar en la lista negra, aquella que no considera situaciones personales.
Su economía se agravó con la llegada de la pandemia. “Nos golpeó duro”, dice apenado. En el “después” Luis revela que ahora trabaja como albañil, pues no ha encontrado un trabajo estable en otro rubro e incluso en éste la “estabilidad” es inalcanzable.
“A veces hay trabajo a veces no. La albañilería no es estable” lamenta y nos cuenta que debido a esto ha decidido buscar un ingreso extra y lo ha hecho basado en su gusto por el dibujo, pasión que heredó de su hermano Juan Carlos León, quien le ayudó a descubrir al artista que lleva dentro.
Relata que cuando tenía 7 y 8 años veía como su hermano dibujaba y pintaba cuadros, además solía hacer piñatas para cumpleaños y adornos, Luis le ayudaba en todo aquello, al mismo tiempo que iba aprendiendo. “Así empezó a gustarme el dibujo”, cuenta emocionado.
El artista de la cuarentena
Durante los meses de aislamiento, Luis, comenzó a hacer retratos de icónicos personajes del cine, la música y la televisión, como Mario Moreno Cantinflas, el Capitán América, Bob Marley, entre otros, como un pasatiempo. Sin proponérselo, un amigo suyo fue su primer cliente. Al ver el talento de Luis, lo alentó a cobrar por su trabajo artístico.
Fue así que colgó seis fotografías de sus trabajos en Facebook. “Un dibujo puede ser un buen regalo” es el mensaje que acompaña su publicación en la Inmobiliaria Tarija.
“Me decidí para ganarme un dinerito extra, ya que mi trabajo es inestable. Entonces me dije ojalá me vaya bien”, revela con aquella esperanza que nos impulsa a muchos en estos tiempos.
Desde entonces no ha dejado de recibir pedidos, que han sido un aliciente para él. En los últimos tres meses ha realizado más de una decena de retratos en diversos tamaños, siendo el más pequeño la hoja tamaño carta.
“No asistí a ninguna escuela de arte, lo poco que sé lo aprendí investigando y preguntando. No sabía siquiera qué lápices utilizar”, confiesa Luis, quien no descarta ingresar a la escuela de Bellas Artes para “pulir y aprender otras cosas más”. Luis, es un artista que surgió en la cuarentena, pero sabe que vivir completamente de ello, es aún una utopía.
“Cuando hay gente que te pide que realices algún retrato, te impulsa a seguir”, cuenta Luis.





