En el lápiz de Gabi Vómito “El arte no tiene reglas”
Gabriela Márquez es una joven ilustradora tarijeña, pionera en este campo, que ha llamado la atención por la crudeza en su arte, firmado bajo el pseudónimo de ‘Gabi Vómito’.
Gabriela Márquez es una joven ilustradora tarijeña, pionera en este campo, que ha llamado la atención por la crudeza en su arte, firmado bajo el pseudónimo de ‘Gabi Vómito’.
Dos cosas han sido siempre constantes en la vida de Gabriela Márquez Chávez, la música y el dibujo, y en algún punto de su vida ambos confluirían para dar espacio a un alter ego visceral: “Gabi Vómito”. Rebelde, cruda hasta la última hebra del cabello, pero ante todo, transgresora.
Lo que representa hoy, Gabi Vómito, es producto de años de evolución de técnica artística y de pensamiento. Gabriela se define a sí misma como una persona introvertida, “Me daba vergüenza dar a conocer lo que pensaba, incluso a través de mis dibujos e ilustraciones”, dice.

Su arte ha llamado la atención por su crudeza
“Cuando quise comenzar a hacerlo más profesional nació Gabi Vómito, ella es alguien con mucho más carácter. Buscaba que sea algo crudo, por ahí va lo de vómito. Algo fuerte, algo que no es agradable a la vista, pero que sí mueve, que es transgresor”, detalla.
Sus ilustraciones están cargadas de ideología y una franqueza arrolladora que incomoda. Las causas feministas son fundamentales para ella, en el sentido de que no está de acuerdo con la conceptualización que se hace de la mujer, incluso en la ilustración.
“He comenzado dibujando chicas rudas, sacando el dedo del medio, porqué una chica debe ser siempre una `señorita´ y comportarse dentro de un molde, eso era lo que no me gustaba. Quise crear chicas fuertes, chicas que no se dejan”, insiste.
Gabi aborda los temas a través del arte, con el toque peculiar que solo la rudeza del grunge y el noise rock podrían darle, posee una estética similar al estilo comic y fanzine.

Dedicarse a la ilustración digital no fue tarea fácil
Marquez lleva tres años dedicados a la ilustración digital. “Durante el primero, fue una experimentación para pasar de lo físico a lo digital. ¡No tenía ni idea de cómo hacerlo! Por entonces, no había muchas maneras de digitalizar, al menos que tuvieras una tableta o un iPad”, revela.
Los escasos o nulos espacios de formación en Tarija y el elevado costo de inversión de las herramientas para ilustrar, de manera básica, fueron un desafío, pero no truncaron los objetivos de la joven.
“La carrera de ilustración digital, aquí no existe. Lo ven como ser un dibujante más. No hay un concepto de lo que es”, cuenta.
Aquel primer año, estaría lleno de retos, de pruebas y de errores, que la llevarían a encontrar su estilo y madurarlo, pero ante todo a hallar su voz en medio de trazos, tinta y bocetos. “Ha sido más difícil incursionar en el dibujo digital, pero no imposible”
Como muchos en el colegio, Gabriela disfrutaba dibujando, pero aún no veía esto como algo a lo que podría dedicarse, al menos no de manera profesional. Fue así que al concluir su etapa formativa en la secundaria, optaría por la carrera de arquitectura.

Como ilustradora se ha abierto espacio en Tarija y el mundo
Sus manos jamás soltaron el lápiz. Fue gracias a un amigo que le prestó un iPad, que comenzó a descubrir el proceso de digitalización. “Es caro y no todos pueden hacerlo”, destaca, pero fue así que Gabriela comenzó a invertir en su formación, a través de cursos online.
“Para mi mamá fue un poco chocante al principio. Creo que todos los papás quieren que sus hijos tengan estabilidad, y la carrera de ilustrador no es algo muy garantizado como la de un doctor o un profesor. Tenemos que ver la opción de ser freelancer”.
“Buscaba que sea algo crudo, por ahí va lo de vómito”.





