Nueva jornada de violencia
Crímenes y amenazas exponen la presión del narco en Bolivia
Dos acribillados, amenazas a un viceministro y un descubrimiento de restos humanos calcinados luego de realizar una decena de detenciones en Beni y Santa Cruz indican que la “guerra” continua, aunque no estén relacionados
Bolivia registró en las últimas horas una sucesión de hechos violentos que, aunque no tienen una conexión investigativa confirmada, vuelven a poner en evidencia la disputa de organizaciones criminales y la persistencia de la violencia en zonas vinculadas al narcotráfico en el oriente del país. Un hombre fue acribillado en Santa Cruz, otro murió a tiros en Guayaramerín y en Beni fueron encontrados restos humanos calcinados en una fosa. Todo esto unido a las amenazas que recibió el viceministro Peter Maldonado con apenas unas semanas en el cargo.
El Cordón y la amenaza
El caso que generó mayor repercusión se produjo en el Cordón Ecológico de Santa Cruz de la Sierra, donde fue hallado el cuerpo de un hombre de entre 35 y 45 años, identificado preliminarmente por los alias de “El Chato” y “Conejo”. La autopsia estableció que recibió cinco impactos de bala y presentaba también golpes en la cabeza.
Junto al cadáver fue dejado un mensaje dirigido al viceministro Peter Maldonado: “Peter Maldonado ya se cumplió el plazo, de aquí para adelante los muertos que hayan van a ser tu conciencia, paga la deuda”. Tanto el comandante policial Adrián Álvarez como el fiscal general en suplencia, José Armando Urioste, confirmaron que la amenaza estaba dirigida a la autoridad. La Policía atribuye el mensaje a organizaciones criminales contra las que desarrolla operativos. Hasta el momento no se reportaron aprehensiones.
Guayamerín
En Guayaramerín, otra zona caliente del Beni, Abel B.Z. fue asesinado a tiros dentro de su domicilio alrededor de las cuatro de la madrugada del lunes. Los vecinos escucharon disparos y la investigación apunta, entre las hipótesis iniciales, a un posible ajuste de cuentas, aunque esa línea todavía no fue confirmada.
El crimen se produce en un contexto de violencia previa en la región. El 25 de agosto fueron asesinados Edgar Justiniano y Dennis Junior Pantoja Pozo, de 41 y 17 años, respectivamente, cuando se desplazaban en una motocicleta. Los atacantes dispararon 58 veces contra ellos —41 impactos contra una de las víctimas y 17 contra la otra, según los antecedentes del caso— y posteriormente habrían escapado en dirección a la frontera con Brasil, donde intentaron quemar el vehículo utilizado.
Restos calcinados
A estos hechos se suma el hallazgo, en la comunidad de Nueva Brema, también en Beni, de restos óseos calcinados dentro de una excavación rectangular. La Fiscalía abrió una investigación por asesinato y presume que podrían corresponder a Juan D.H.S., un hombre de San Ignacio de Moxos reportado como desaparecido desde el 23 de octubre. La identificación y las circunstancias de su muerte todavía deben ser establecidas.
Los tres escenarios muestran distintas expresiones de violencia: amenazas dirigidas a autoridades, asesinatos con armas de fuego y desapariciones que terminan en hallazgos de restos humanos. No existe, por ahora, evidencia pública que permita atribuirlos a una misma estructura criminal.
Sin embargo, la sucesión de episodios plantea interrogantes sobre la capacidad de prevención e investigación del Estado, especialmente en zonas fronterizas y territorios donde operan redes vinculadas al narcotráfico. Los anuncios de operativos y las advertencias contra las organizaciones criminales deberán traducirse en resultados concretos: identificar a los autores, esclarecer los móviles y desarticular las redes que sostienen esta violencia.
El rastro de Marset
A nadie se le escapa que los ajustes de cuentas y los casos de sicariato se han incrementado desde que en el mes de marzo fuera aprehendido el narcotraficante más buscado en el cono sur, Sebastián Marset, también conocido como gerente de la hidrovía.
En las últimas semanas también se han detenido en Santa Cruz y Beni a una decena de ciudadanos brasileros relacionados con el PCC y el Comando Vermelho, sin embargo los ajustes de cuentas y los casos de sicariato continúan.








