Encontraron un narcotúnel entre EEUU y México
Los policías de San Luis, Arizona, creía que habían hecho un gran hallazgo al detener a un hombre con drogas por USD 1 millón. Entonces descubrieron que era sólo la punta del iceberg: al ingresar en el edificio donde había estado el detenido, un restaurante de comida rápida, Kentucky Fried...



Los policías de San Luis, Arizona, creía que habían hecho un gran hallazgo al detener a un hombre con drogas por USD 1 millón. Entonces descubrieron que era sólo la punta del iceberg: al ingresar en el edificio donde había estado el detenido, un restaurante de comida rápida, Kentucky Fried Chicken (KFC), cerrado hace tiempo, encontraron un túnel para el tráfico de sustancias ilegales, de casi 180 metros (590 pies) de extensión.
Los oficiales observaron a Jesús Iván López García mientras sacaba varias cajas plásticas del KFC abandonado. Cuando arrancó en su vehículo, lo detuvieron por una falla menor del carro y, mientras revisaban su documentación, acercaron perros entrenados para la detección de narcóticos. Comenzaron entonces el operativo que los condujo a la construcción subterránea que terminaba en una casa en territorio mexicano.
En las cajas plásticas la policía encontró 239 paquetes de diversas drogas, entre ellas más de 118 kilos (261 libras) de metanfetamina, casi 6,5 kilos (14 libras) de cocaína, 13,5 kilos (30 libras) de heroína blanca, más de 6 kilos (13,7 libras) de heroína oscura y 3 kilos (6,8 libras) de fentanilo. Según dijo Scott Brown, agente de Seguridad Nacional, a la televisión local, “sólo el fentanilo constituye más de 3 millones de dosis”.
López García, residente de la localidad de Yuma, enfrenta cargos penales federales como conspiración y posesión de sustancias con la intención de distribuir. Según CNN, López García compró las instalaciones del KFC cerrado en abril de 2018 por USD 390.000, ubicadas en 552 San Luis Plaza Drive.
Debajo, a casi 7 metros (22 pies) de profundidad, la policía encontró el túnel que recorría Arizona y entraba en México, en la localidad de San Luis Río Colorado, en Sonora, donde terminaba en una puerta-trampa en el piso, debajo de una cama. La entrada, estrecha, se ubicaba en lo que había sido la cocina del restaurante de comida rápida.
“Este túnel estaba muy bien construido y seguramente habrá llevado mucho tiempo de cavar, y habrá sido muy costoso para esta organización de tráfico de drogas”, dicen los documentos judiciales sobre el caso. “Para construir una estructura secreta como esta, necesariamente hizo falta una combinación de varios individuos a ambos lados de la frontera, involucrados en una conspiración trasnacional intrincada y peligrosa”. Por encima del túnel, la frontera entre los Estados Unidos y México tienen dos cercas.
Los oficiales observaron a Jesús Iván López García mientras sacaba varias cajas plásticas del KFC abandonado. Cuando arrancó en su vehículo, lo detuvieron por una falla menor del carro y, mientras revisaban su documentación, acercaron perros entrenados para la detección de narcóticos. Comenzaron entonces el operativo que los condujo a la construcción subterránea que terminaba en una casa en territorio mexicano.
En las cajas plásticas la policía encontró 239 paquetes de diversas drogas, entre ellas más de 118 kilos (261 libras) de metanfetamina, casi 6,5 kilos (14 libras) de cocaína, 13,5 kilos (30 libras) de heroína blanca, más de 6 kilos (13,7 libras) de heroína oscura y 3 kilos (6,8 libras) de fentanilo. Según dijo Scott Brown, agente de Seguridad Nacional, a la televisión local, “sólo el fentanilo constituye más de 3 millones de dosis”.
López García, residente de la localidad de Yuma, enfrenta cargos penales federales como conspiración y posesión de sustancias con la intención de distribuir. Según CNN, López García compró las instalaciones del KFC cerrado en abril de 2018 por USD 390.000, ubicadas en 552 San Luis Plaza Drive.
Debajo, a casi 7 metros (22 pies) de profundidad, la policía encontró el túnel que recorría Arizona y entraba en México, en la localidad de San Luis Río Colorado, en Sonora, donde terminaba en una puerta-trampa en el piso, debajo de una cama. La entrada, estrecha, se ubicaba en lo que había sido la cocina del restaurante de comida rápida.
“Este túnel estaba muy bien construido y seguramente habrá llevado mucho tiempo de cavar, y habrá sido muy costoso para esta organización de tráfico de drogas”, dicen los documentos judiciales sobre el caso. “Para construir una estructura secreta como esta, necesariamente hizo falta una combinación de varios individuos a ambos lados de la frontera, involucrados en una conspiración trasnacional intrincada y peligrosa”. Por encima del túnel, la frontera entre los Estados Unidos y México tienen dos cercas.