El ying-yang de la vida

¿Por qué hay penas si existe la alegría?¿Por qué hay guerras si existe la paz?¿Por qué hay peleas si existe el amor?¿Por qué hay poder si existe la igualdad?¿Por qué hay sumisión si existe la libertad?¿Por qué hay muerte si existe la vida?

Por qué y más por qué sin sentido, sin respuestas… Hoy he intentado encontrar el porqué de los por qué. Y creo haber llegado a una conclusión, no sé si real o alentadora, o quizás ni mucho menos justa, pero al menos con sentido.

Necesitamos de cosas negativas, tristes, frías, oscuras, para valorar las cosas buenas, alegres, cálidas, luminosas. La vida es como el Ying, que está directamente ligado a su contrario el Yang. Y que son inseparables el uno del otro.

Por lo que podríamos llegar a la conclusión de que el mundo es una lucha de contrarios. En el que el bien y el mal están unidos de la mano y son inseparables. Y que en ocasiones, hacer el bien para unos implica hacer el mal a otros, aunque no sea meditado. Yo no soy de los que piensan que los medios justifican las causas. Pero ¿quién decide qué medios son los adecuados para el bien común, aquel que nos beneficia a todos y no sólo a unos pocos?


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