Amancaya

Amancaya, amancayita

—lámpara de la alborada—,

en tu cáliz una estrella

se ha quedado rezagada.

Ya en los ojos de los bueyes

—pozos de paz de la casa—,

amancaya, amancayita,

despierta la madrugada,

y la vida en los corrales

ordeña leche de vaca.

Amancaya, amancayita

—primera copla del alba—,

no hay mocita que no lleve

tu perfume en la garganta,

cuando te cuelga en su oreja

por confidente del alma.

Amancaya, amancayita

—frescura de la mañana—,

cántaro al hombro, las mozas

se van al río por agua,

y en el aire flota un limpio

olor de ropa lavada.

Amancaya, amancayita

—urna de esencias chapacas—,

¡bendita sea la tierra

que te nutre con su savia![5]

 


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