Otro sacerdote suspendido en Chile por abuso sexual

Otro sacerdote de Chile fue suspendido de sus funciones por el arzobispado de Puerto Montt, luego de recibir una denuncia de abuso sexual a un menor, un nuevo capítulo en los escándalos de la Iglesia católica.
El nuevo expediente fue abierto contra el cura Dionisio Muñoz Aro en Puerto Montt, a poco más de mil kilómetros al sur de Santiago, y subraya el comunicado que se inició una investigación para determinar la veracidad del asunto.
Según detalló la arquidiócesis, la denuncia llegó a sus manos el pasado 20 de julio, por lo cual tras el análisis se decidió suspender de sus funciones pastorales y oficios religiosos a Muñoz Aro.
Las tensiones en el entorno de la Iglesia católica de Chile siguieron en días recientes con desplantes al arzobispo de Santiago, Ricardo Ezzati, y procesos judiciales que abarcan también a monjas superioras.
El panorama apunta directamente a las decenas de casos de abusos sexuales cometidos por ministros de la fe católica en un destape sin precedentes. Dos visitas a Chile de enviados del Vaticano aceleraron las denuncias.
En enero, durante su visita al país austral, el papa Francisco en un inicio dio su espaldarazo al entonces muy cuestionado obispo de Osorno, Juan Barros, pero luego dio un giro de 180 grados a su postura.
El obispo de Roma designó a monseñor Charles Scicluna, arzobispo de Malta, en calidad de Fiscal de la Santa Sede, para investigar los expedientes contra jerarcas y figuras de la Iglesia católica.
Ahora la citación como imputado para el 21 de agosto del cardenal Ezzati, desató nuevas manifestaciones de rechazo al papel de las más altas personalidades católicas en Chile ante capítulos relacionados con la pedofilia, encubrimiento y abuso de poder.
Un grupo de laicos interrumpió la misa que oficiaba en la catedral Metropolitana Ezzati, para exigir su renuncia y también la del resto de los obispos de la nación sudamericana.
De hecho, el papa Francisco tiene en su mesa de trabajo desde mayo pasado las cartas de dimisión de todos los obispos radicados en Chile. Aceptó algunas, entre ellas la de Barros, y se espera que lo haga con otras en un futuro. Pero los feligreses ya se cansaron de la larga espera acompañando a las víctimas de los oscuros sucesos alrededor de templos y conventos de monjas.