Leer despacio en un mundo que corre: por qué todavía necesitamos libros, palabras y pensamiento
Vivimos rodeados de mensajes breves. Deslizamos el dedo por la pantalla, pasamos de un video a otro y recibimos diariamente una enorme cantidad de información. En medio de este ritmo, leer un cuento, una novela o un texto extenso puede parecer una actividad lenta. Sin embargo, considero que precisamente por eso la escuela debe defender el tiempo para leer con calma, comprender y pensar.
No se trata de rechazar la tecnología. Las herramientas digitales forman parte de la vida de nuestras y nuestros estudiantes y pueden apoyar el aprendizaje. El problema aparece cuando la rapidez con la que consumimos contenidos reemplaza la lectura profunda: aquella que exige detenerse, relacionar ideas, preguntar y volver sobre lo leído.
La preocupación no es menor. La evaluación de comprensión lectora realizada por el Ministerio de Educación en octubre de 2025 a más de 250.000 estudiantes de tercero y sexto de secundaria mostró dificultades importantes: en tercero respondieron correctamente, en promedio, poco más de 3 de cada 10 preguntas; en sexto, poco más de 5 de cada 10. La prueba evaluaba la comprensión e interpretación de textos. Estos resultados nos recuerdan que leer mucho no significa necesariamente comprender.
En 2026, el Ministerio de Educación estableció el fortalecimiento de la lectura y la escritura mediante textos en papel y escritura a mano en todas las áreas curriculares. La medida no significa rechazar la tecnología, sino recuperar prácticas que favorecen la concentración, la comprensión y la producción de textos propios.
Desde mi experiencia como maestra de Lengua Castellana y Originaria, considero que necesitamos recuperar el valor de leer sin prisa. Una novela, un poema, un relato de la comunidad o un texto argumentativo permiten permanecer en una idea y construir una interpretación propia.
Esto también implica cambiar la manera de trabajar en el aula. No basta con pedir determinadas páginas. Podemos conversar sobre lo leído, anticipar, buscar significados, relacionar el texto con nuestra realidad, escribir una opinión y volver al texto para encontrar evidencias. La lectura debe ser una experiencia de diálogo, no solamente una tarea que termina con un cuestionario.
La UNESCO ha señalado la necesidad de fortalecer la comprensión, la fluidez y la motivación por leer, y de llevar la evidencia sobre estos aprendizajes a prácticas concretas en el aula. Este desafío también nos corresponde como docentes.
Leer y escribir están estrechamente relacionados. Cuando una estudiante lee diferentes textos, encuentra nuevas palabras, formas de organizar ideas y maneras de expresar una posición. Cuando escribe, transforma esas herramientas en una voz propia. Por eso, defender la lectura también significa defender nuestra capacidad de expresarnos.
No necesitamos elegir entre un libro y una pantalla. Necesitamos enseñar cuándo y cómo utilizar cada recurso. La tecnología puede acercarnos a textos y autores, pero el acceso no garantiza comprensión. El desafío es formar estudiantes capaces de utilizar ambos mundos con criterio.
Como maestra de Lengua Castellana y Originaria, considero que enseñar a leer no es solamente enseñar a descifrar palabras. Es enseñar a detenerse, comprender, imaginar, cuestionar y construir pensamiento. En una época que nos invita constantemente a pasar de un contenido a otro, leer despacio puede ser una forma de recuperar la profundidad.
Si dejamos de cultivar estos espacios, corremos el riesgo de formar estudiantes acostumbrados a recibir información rápidamente, pero con dificultades para profundizar en ella y expresarla con claridad. Por eso, todavía necesitamos libros, palabras y momentos para pensar.
En un mundo que corre, enseñar a leer despacio también es enseñar a pensar.
Bibliografía
Estado Plurinacional de Bolivia. (2010). Ley de la Educación N.º 070 “Avelino Siñani-Elizardo Pérez”. Ministerio de Educación.
Ministerio de Educación. (2025). Resultados de la prueba de lectura implementada por el Ministerio de Educación de Bolivia. Dirección General de Planificación.
Ministerio de Educación. (2026). Resolución Ministerial N.º 0001/2026: Normas generales para la gestión educativa 2026. Subsistema de Educación Regular.
UNESCO. (2026). Aportes para la enseñanza de la Lectura, las Matemáticas y las Ciencias: Estudio Regional Comparativo y Explicativo (ERCE 2019). Oficina Regional de Educación para América Latina y el Caribe.





