Vicedioses ateos

1. “El vicediós siempre es ateo”, sentenció sin atenuantes el querido escritor Mario Benedetti. La frase aplica bien a varios vicepresidentes en nuestra historia democrática.

2. La difícil transición con el presidente Hernán Siles Zuazo estrenó el primer vicediós ateo de la democracia boliviana: el desleal Jaime Paz Zamora, que operó activamente desde adentro contra el Gobierno.

3. Cuatro décadas después, como karma, el vicepresidente Edmand Lara tardó solo 45 días y una centena de tiktoks para declararse “oposición constructiva” (lo que eso signifique). Desde el inicio, el presidente Rodrigo Paz Pereira y su entorno buscaron eso. Era un matrimonio por conveniencia.

4. Pero la tradición vicepresidencial muestra otros perfiles: lugar para sostener el ajuste económico con Garrett o gestionar el pacto político con Ossio, hito simbólico pero decorativo con Cárdenas, floja herencia del poder por sucesión con Quiroga y Mesa, centro ideológico, de decisión e influencia con García Linera, esquina de impotencia “geapolítica” con Choquehuanca.

5. ¿Es necesaria la vicepresidencia? Eso depende: ¿para qué? Es necesaria si asume a plenitud sus atribuciones constitucionales. Si el fin único/último es la disputa interna de poder, el vicediós sale sobrando. Dios también.


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