Relaciones carnales

1. Los nuevos regentes del Estado Plurinacional de Bolivia reanudaron relaciones con los viejos regentes del Estado Genocida de Israel. Dice que son relaciones estratégicas.

2. A los genocidas no les interesa que seamos plurinacionales. Y viceversa. Amistades matan principios. Aquí el verbo “matan”, por si caso, es alegórico.

3. La decisión fue suscrita… ¡en Washington D.C! Seguramente con la bendición (o mandato) del monarca Trump y su “corolario a la Doctrina Monroe”.

4. Según la Constitución Política del Estado (artículo 10), “Bolivia es un Estado pacifista, que promueve el derecho a la paz y rechaza toda guerra de agresión”. El precepto es incontestable.

5. No parece muy pacifista que, en los últimos dos años, nuestros renovados socios sionistas hayan “asesinado o mutilado a 64.000 niños y niñas en la Franja de Gaza, entre ellos al menos mil bebés” (UNICEF). Ninguno era “terrorista” de Hamás.

6. La madura “diplomacia activa” boliviana cree que eso es “defender los DDHH y la paz” (sic). Menos mal. Imagínense si habría que avalar/legitimar un genocidio.

7. La buena noticia es que llegarán turistas israelíes (no necesitan visa) a la Patria, Patria, Patria. Con suerte nos tocan algunos que, cansados de disparar, necesitan encontrarse con la naturaleza. Es un paso histórico de las “democracias morales”.


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