Masacres e impunidad
1. En noviembre de 2019, el régimen inconstitucional de Jeanine Áñez se estrenó con dos masacres. Hubo decreto de la muerte; militares y policías dispararon, asesinaron y torturaron; hubo ejecuciones extrajudiciales.
2. Así lo certificó en terreno y con amplia evidencia el grupo interdisciplinario de expertos independientes de la CIDH. En Sacaba y Senkata se produjeron masacres.
3. Queda para la infamia el titular de prensa: “fuego cruzado”. Queda la vileza de quienes siguen repitiendo el guion de los ministros corruptos y matones: “se dispararon entre ellos”, “querían hacer volar la planta de gas” (sic).
4. Seis años después, no hay justicia para las víctimas. Ni verdad, ni reparación, ni garantía de no repetición. Hay impunidad con aplauso.
5. La anulación de los juicios ordinarios contra Áñez y los suyos reencamina el proceso, malogrado por demagogia del masismo y veto opositor. Todos son cómplices.
6. Sin cálculos mezquinos ni más demora, la Asamblea Legislativa debe autorizar un juicio de responsabilidades. Y el Tribunal Supremo de Justicia habrá de tramitarlo con imparcialidad, lejos del activismo político de su presidente.
7. ¿Se hará justicia? ¿O ganará, otra vez, la renovada impunidad de quienes mandan a matar, de quienes disparan? Nunca más, nunca más, nunca más ninguna masacre en democracia.


