El cuento del Cucu
El cuento del “Cucu” que paralizó por generaciones a los niños, resulta que sigue vigente, más allá incluso de los avances pedagógicos por corregir esos improperios en contra de una tierna niñez, que como dice Piaget1: “el niño juega y aprende”, no obstante ello y el desarrollo de medios y de una pérdida cada vez mayor de esa inocencia infantil, su efectividad -cientos de veces probada- sigue ahí, como digo: “vigente”. Así resulta el escenario político en el País, que durante ya no sé cuánto tiempo preelectoral, - y no me refiero a los últimos meses - el País viene siendo “bombardeado” con la consigna de la Unidad, como única alternativa posible para enfrentar al Monstruo Azul y derrotarlo en las urnas, pero con tal paliza que ni un fraude monumental pueda salvarlos, ni poniendo al ex Vice a contar los votos. La aplastante victoria y la mayor humillante derrota, están cantadas.
A pesar de los chasconeos y mordiscos en él oficialismo, aún hoy, hay quienes apuestan a que no es más que un show que cerrará la comedia con un acto triunfante y esperanzador de Unidad a último rato (también ellos sueñan y creen en el cuento del Cucu) con lo que saldrán a refregarle las narices a todo aquel que creía poder subirse a cacarear sobre una pira de excremento azul, y que esos aires de triunfalismo nunca estuvieron más alejados de las estrategias infalibles basadas en la manipulación y la mentira que les ha permitido llegar hasta aquí y confían podrán continuar. Lo cierto es que Arce si sabe ver bien e interpretar la realidad, pero que bien camufla haciéndose pasar por el mayor de los levudos, mientras su popularidad se fue en picada en un dos por tres, -lo único que sube es el patrimonio familiar- bien ha comprendido que no es opción de continuidad ni en el patio de su casa, por lo que descarto desde mi modesto punto de vista, toda seria intención de un fraude electoral propiciado y desarrollado desde el gobierno para beneficiar a otro y quedar aún más vulnerable de lo que ya está, en todo caso, si alguna estrategia esgrime podría ser la de cómo blindarse y a los suyos, de lo que viene. Evo, tendrá nomás que seguir los presagios de su pitonisa que desde la Vice Presidencia anunciara en cierta ocasión, a propósito y previo al 21-F, que mientras Él se veía dando conferencias y clases en las universidades, amén de andar firmando autógrafos en los libros (al menos para ello tiene como 20 mil títulos para garabatear y a nadie le importa si los leyó o no) el Jefazo entre tanto, volvería a su cato de coca en el Chapare, a lo que yo agregaría, que su supervivencia entrará en riesgo de caer ante la “Justicia Comunitaria” que tanto pregonó. Andrónico no ha podido desprenderse de lo único que es capaz: lucir su cabellera engomada y uno que otro ademán fingido, pero de capacidad para dirigir un País, ¡nada¡ y al parecer a descubierto ya, que no es lo mismo ello que ir a chillar en una asamblea sindical y que juventud no necesariamente es lo mismo que capacidad. Todavía en Política, más sabe el Diablo por viejo que por Diablo. El resto de las opciones pro oficialistas, sólo pueden esperar un milagro, que ante el descalabro de prácticamente dos décadas, capaz ni el Creador les conceda el favor ni el indulto, ni viendo corazones contritos de arrepentimiento y de amor al prójimo.
Entonces me pregunto cuál es la razón de tanta majadería con eso de la Unidad, además como opción única de salvación de la patria. Es un anuncio apocalíptico repetitivo que sin tal Unidad, el País simplemente desaparecerá o se verá sumido en una guerra civil de 100 años. Si el temor es el coreado fraude, ¿Qué están haciendo los “otros” para evitarlo?, por ejemplo, para impedir el veto a la revisión de resultados ante duda razonable y presentación de pruebas.
La historia, una vez más se nos presenta de manera generosa y nos pone al alcance la oportunidad de reencauzar la Democracia. Parecería que no aprendimos lo fundamental de ello, que se pierde su espíritu y esencia cuando el electorado se transforma en una manada de borregos, que tomados por el populismo emocional, termina otorgando el poder a un solo candidato, a un solo frente, que en el Acto II de la comedia, traicionará a todos y de ahí, el totalitarismo está sólo a un paso, luego nadie se extrañe ni se rasgue las vestiduras de no haber sido parte de ello, y las consecuencias son tan frescas que llama la atención su olvido. Empieza por el transfugio (todos quieren subirse al tren y a codazos ganarse un espacio aunque sea en el vagón de cola), ocupar todos los espacios posibles de poder, no respeto a la independencia de los Órganos del Estado y subyugación al Ejecutivo, etcétera, son por citar algunas de esas consecuencias. Creo que nos ha llegado de arriba probablemente, la oportunidad de reconducción de la Democracia. Como están las cosas, la famosa Unidad, que se clama desde el Bunker y allí donde resuena, nos plantea un enemigo inminente e inmortal de no derrotar al MAS, en contra corriente a ello, creo que los azulinos desde que han perdido a su Capitán y el mando único, se hunden inexorablemente en las profundidades obscuras de la política, es cuestión de tiempo. Ya pasó antes y volverá a suceder. La falta de un frente político visiblemente aventajado sobre los demás, anticipa la posible composición de un Parlamento de fuerzas equilibradas, ¡Aleluya¡ no les quedará de otra que hacer su trabajo y quizás no veamos diputados y senadores que le echan su siesta sobre sus curules.
Por un tiempo, creí que las peleas internas del MAS, eran solo parte de un show capaz de alejar a la opinión de los temas trascendentales, pero cuando el nivel subió para atacarse entre familias, me recordó a Don Vito Corleone que estaba dispuesto a permitir y dar ciertas concesiones a cambio de que no le pase nada a su hijo Michael y culparía a las otras familias, si acaso un rayo le parta.
La Unidad que se clama, y que se posiciona en el imaginario colectivo como la opción única, no creo se dé y está bien que así sea. El País no puede seguir jugando a cara o cruz como si se tratara de la moneda de la suerte, debe ser capaz de reencontrarse, ya antes dio prueba de ello y hoy tiene la obligación de hacerlo de nuevo. La sociedad boliviana, no puede darse el falso lujo de otorgarle el poder ampliamente a un solo candidato, más aún cuando estos no dan señales de madurez política.
Se ha esgrimido muchas veces la falta de gobernabilidad si no se tiene esa mayoría, si es aplastante mejor, algo por supuesto totalmente inaceptable. La experiencia de este pasado político, deja en evidencia que las instituciones del Estado, ya no responden a los tiempos y desafíos de una democracia plena y moderna, quizás sea tiempo de una reingeniería de las mismas. La pregunta que me hago es si los políticos de ahora, están también preparados para asumir un reto como tal o si seguiremos contándonos el Cuento del Cucu.


