Bolivia 200 años de Libertad
El gran reto pendiente para nuestra nación al cumplir 200 años es lograr la tan anhelada cohesión social entre los bolivianos, una cohesión social basada en una autentica reconciliación, en un cambio profundo que nos permita vernos como hermanos
La Nación boliviana cumple este 6 de agosto 200 años de vida republicana, libre, soberana e independiente, 200 años de una historia de muchas luces y también de algunas sombras. Cuando se fundó Bolivia por los 46 constituyentes reunidos en Chuquisaca en julio de 1825, en base al Decreto de 9 de febrero de ese año, dictado por el Gran Mariscal de Ayacucho Antonio José de Sucre, se fundó una república en teoría moderna, democrática y liberadora de las cuatro provincias del Alto Perú, lamentablemente en los hechos la nueva organización solo beneficio a una pequeña casta formada por la gente acomodada que nomas hace unos años defendía a la Corona Española y que hábilmente se pasó de bando al final de la guerra de la independencia, cuyo ejemplo más notable es quizá el Dr. Casimiro Olañeta, sobrino del general realista Don Pedro de Olañeta, quien lo recibió al Mariscal Sucre en el Desaguadero junto con el líder patriota José Miguel Lanza.
El nuevo Estado, se vería inmediatamente después de la salida forzada de Sucre en 1828 comenzó su historia amenazado siempre por la división interna, la anarquía y la lucha enconada por el poder político. En lo económico, al no aplicarse los decretos de Trujillo y del Cuzco dictados por Bolívar en favor de los indígenas se fue constituyendo en un Estado elitista que reprisaría, más adelante los viejos males de los sistemas de explotación colonial en contra de los sectores populares y empobrecidos principalmente indígenas y campesinos.
La llegada del Mariscal Andrés de Santa Cruz y Calahumana, fue la luz que alumbró el camino para la consolidación estatal de la joven nación, una década de oro donde se institucionalizó el país y se aseguró su futuro, se aprobó el sistema constitucional vigente hasta nuestro días y se dotó a Bolivia de su primera codificación. Empero a la caída de Santa Cruz después de su derrota en Yungay, nuevamente las sombras de la anarquía y el autoritarismo amenazaron por turno al país y una constante negativa fue las fuertes luchas que se desataron entre las facciones políticas y que de alguna manera persisten hasta el dia hoy. Los bolivianos en muchos episodios hemos estado enfrentados, cargados de discursos de odio, los unos contra los otros, muy raras veces quizá ante las invasiones extranjeras o los desastres inminentes los bolivianos hemos tenido la capacidad de unirnos, demostrar nuestra fortaleza y avanzar en la consolidación de una sociedad justa. Quizá por ello los momentos posteriores a las guerras del Pacifico y del Chaco fueron los momentos de mayor desarrollo nacional.
En el siglo pasado nadie puede negar el aporte de la Revolución Nacional de 1952, la Reforma Agraria, el Voto Universal y la Nacionalización de las Minas junto a un modelo estatal de desarrollo fueron medidas de justicia para el pueblo, a más de un siglo y cuarto de fundada la República. Sin embargo, las dictaduras militares y nuevamente los intereses parciales mezquinos y sectarios marcaron la llegada a los 150 años de vida independiente en 1975.
La recuperación de la democracia el 10 de octubre de 1982, marcó un hito sin precedentes en la historia nacional, a partir de ella y con una sola interrupción logramos consolidar el periodo más largo de institucionalidad democrática en el país. Algo que debemos valorar y sobre todo defender en este bicentenario que coincide con una importante elección general. En nuestra historia reciente siempre los actos electorales han sido la luz para salir de los conflictos y las crisis. Siempre los problemas de la democracia se han resuelto con más democracia.
Al cumplir 180 años de vida republicaba, Bolivia tuvo quizá el periodo de cambios más importantes de toda su historia. La consolidación del Estado Plurinacional como un justo reconocimiento a la preexistencia de los pueblos indígenas fue innegablemente un acto de justicia, inclusión y humanidad. La definición final de la forma de organización territorial del Estado a través del estado autonómico que garantiza la integridad del país, fue otro aporte importante de este periodo, junto con la nueva Constitución. Finalmente, la consolidación de un modelo de desarrollo económico propio, más allá de los errores cometidos y la crisis actual, marcaron un paradigma de cambio pensado en favorecer a los sectores sanos de nuestra nacionalidad y la reducción de la pobreza que de seguro serán evaluados y valorados en el devenir de la historia.
Finalmente, el gran reto pendiente para nuestra nación al cumplir 200 años es lograr la tan anhelada cohesión social entre los bolivianos, una cohesión social basada en una autentica reconciliación, en un cambio profundo que nos permita vernos como hermanos dejando atrás el enfrentamiento, la violencia y los discursos de odio que siempre la preceden. Este es quizá el mejor legado y homenaje a nuestro pueblo en este Bicentenario.
*Embajador Representante Permanente de Bolivia ante la Organización de Estados Americanos


