El fantasma del nulo
1. ¿Qué pasaría si un domingo de elecciones, los ciudadanos concurrieran masivamente a las urnas y, sin ponerse de acuerdo, más del 70% votara en blanco? Sería el colapso del sistema.
2. De tal ejercicio cívico y sus efectos se ocupa el buen José Saramago en su magnífica novela Ensayo sobre la lucidez. Es síntoma de desencanto democrático cuando una parte de la población no se siente representada por ninguna opción en competencia.
3. A esa expresión de protesta apuesta hoy el evismo, entre rabia y amenazas, con la consigna de anular el voto. Su convicción es que, otra vez, ha sido expulsado del sistema.
4. ¿Qué pasaría si en los comicios del 17 de agosto el voto nulo fuera abundante? Legalmente cuenta para la estadística, pero habría un boquete de legitimidad tanto para la elección como del resultado.
5. En nuestra democracia electoral, la anulación del voto es un derecho, pero no ha sido decisoria (en promedio, en nueve elecciones presidenciales entre 1985 y 2020, alcanzó apenas el 3,7%).
6. Un dirigente jura que esta vez el voto nulo superará el 45%. Parece delirante. El mismo Evo se atribuye a su favor la suma del 32% de blancos, nulos e indecisos que aparece en alguna encuesta.
7. Creo que bastaría que el 20% votara nulo, por encima o compitiendo con la votación de los principales candidatos, para que, siendo válida, tengamos una elección fallida. Urnas.


