Macarras despechados
José Luis Exeni Rodríguez
1. Un día el muchacho se levanta deprimido. Su (ex)mujer, autoridad electoral, le dijo
adiós. Entonces, con el ojo en tinta, decide entre lágrimas: “voy a colapsar el sistema
democrático boliviano”. Es de temer.
2. Con voluntad de ingeniero, plantea una demanda para cancelar dos partidos. Su
misión es dejar sin sigla a Evo. Lo logra, con aval de cuatro vocales que juzgan sobre
cosa juzgada (habemus audio).
3. Pero no basta. Va también por Andrónico con otra demanda contra un tercer
partido. Obtiene una medida cautelar. Es fraudulenta y sin materia, pero igual llora de
alegría.
4. Se gana así su candidatura a diputado. Dura poco: lo borran de la lista. En vivo
televisivo, con gran llanto, se queja: “me sacaron injustamente”; y amenaza: “Samuel,
cobarde de mierda, atente a lo que te voy a hacer”.
5. En realidad no quiere colapsar todo el sistema. Su “aporte a la democracia” (sic) es
contra la izquierda. Ahora busca cancelar, con amigote, la personería del MAS. Y las
que hagan falta.
6. Pobre sistema electoral. ¿Cuán frágil/impotente debe ser para que un chico
despechado fracture los comicios?
7. “Si no fueran tan dañinos –canta Serrat–, nos darían lástima”. Son los macarras de
la moral política.


