¡Don Pelagio, Toto y Bopo!
Agradecimiento público
Sin duda, la situación generada por la brutal crisis de liquidez en dólares, que vivimos los boliviano y cuyas causas son abundantemente analizadas en los medios locales y nacionales, tiene, entre sus consecuencias más directas y devastadoras, una escasez de combustibles sin precedentes, la misma que lleva a dormir en las calles a miles de desesperados propietarios de vehículos, esperando en interminables colas conseguir así sea un cuarto de tanque con el cual llegar hasta su casa, cumplir un compromiso de trabajo, transportar productos del campo a la ciudad o llevar a sus chicos al colegio.
El objetivo de ésta nota es destacar una política pública cuya demanda formal empezó hace casi ya 20 años y que hoy alivia en parte este grave problema a miles de ciudadanos en nuestro Departamento: la conversión gratuita a GNV, pionera a nivel nacional y que se la debemos al autotransporte tarijeño.
El autotransporte tarijeño, a la cabeza de su Secretario General, don Pelagio Narváez y con el asesoramiento de un joven y visionario técnico, Jorge “Toto” Paniagua, estructuraron una propuesta económico-técnica sólida y poco comprendida en ese momento, cuyo objetivo era la transformación de todo el parque automotor de este Departamento a Gas Natural Vehicular (GNV), con recursos económicos propios, a través de la constitución de un Fondo Rotatorio.Dado que mis vínculos de amistad con el Transporte databan de años atrás, cuando era Presidente del Comité Cívico Departamental, recibí de sus manos esta iniciativa como Presidente de la entonces denominada Comisión Económica del Senado a finales de la gestión 2005-2006 y la socialicé en la Cámara. La bancada de Podemos la acogió con entusiasmo y pude construir el consenso necesario con la Bancada del MAS a través de la ayuda invalorable del entonces senador Antonio Peredo, quien me dijo con su característica sonrisa: ¿estás seguro de que esto no va a drenar las arcas de la Prefectura? Su desconfianza se terminó cuando le expliqué que, en realidad, la conversión la pagarían los surtidores, renunciando a parte de su ganancia a cambio de un incremento del volumen de consumo que el proyecto traería consigo.
Entonces se terminó la gestión. La nueva legislatura 2006-2007, por suerte para nosotros, colocó a la cabeza de esta Comisión al Senador por Tarija Carlos “Bopo” D´arlach Lema, de amplia experiencia en el sector de la industria de los hidrocarburos, quien desde el inicio contribuyó con la fundamentación técnica de la norma y quien propuso que las Estaciones de Servicio de Gas Natural del Departamento de Tarija que se adhieran voluntariamente a este Proyecto aporten a la sostenibilidad económica del Fondo Rotatorio, contribuyendo a éste con 20 centavos de Bolivianos (Bs. 0.20) de la diferencia que existe entre el precio de compra por metro cúbico (m3) de GNV de la Empresa distribuidora y el precio de venta al consumidor, garantizándose así que el aporte de la Prefectura sea recuperado en un plazo máximo de diez años.
En mi criterio y vivencia personal, esta norma se la debemos principalmente a estos tres tarijeños, sin desmerecer, por supuesto, a todos aquellos que pusieron también un granito de arena en su concreción: se trata de la Ley Nro 3802 de 24 de diciembre de 2007, promulgada por el Presidente Evo Morales.
El siguiente paso que fue logrado con la actividad y persistencia de los transportistas y su equipo técnico, fue la aprobación, mediante el DS Nº 29563, del Reglamento del Fondo Rotatorio para Conversión de Vehículos a Gas Natural Vehicular - GNV (Ley Nº 3802), el 14 de mayo de 2008. Posteriores modificaciones se dieron con el Decreto Supremo Nº 118, 6 de mayo de 2009 y la Ley Departamental Nº 447 de Optimización de los Recursos del Fondo Rotatorio del Programa de Reconversión Vehicular a Gas Natural (GNV), de diciembre de 2023, cuyo objetivo declarado es administrar de mejor manera los recursos económicos del Fondo Rotatorio.
Gracias a éstas normas, podemos muchos movilizarnos todavía en éstos días aciagos, utilizando el GNV, sin que ello implique no compartir la frustración y bronca correspondiente con los miles de conciudadanos que se sienten morir en esas colas eternas.