Educar es más complejo que instruir

Actualmente el objetivo principal de la educación es el formar de manera integral a los estudiantes, no solo en el ámbito académico, sino también en calidad humana. Este propósito no solo es deseado en Bolivia, sino en todo el mundo, especialmente desde la psicología, ya que los seres humanos, tenemos emociones que acompañan nuestras acciones y no podemos dejar de lado esta versatilidad al momento de educar.

Generalmente, es en el nivel inicial, donde se trabaja más acerca de la educación emocional de los niños, sin embargo hasta estos últimos años, recién en algunas Unidades Educativas se trabaja con el apoyo psicológico para casos especiales que dificultan el aprendizaje de los niños y jóvenes, sin embargo en las Escuelas Superiores de Formación de Maestros la educación emocional es escasa.

Sin lugar a dudas, la educación emocional en los futuros maestros es de vital importancia, ya que es una profesión en la que se trabaja directamente con seres humanos, manteniendo relaciones interpersonales diarias con la dinámica emocional que implican las mismas; de tal manera que se puede generar un desgaste o un crecimiento de autoestima, personalidad y bienestar. En este sentido es muy importante que un futuro educador, conozca sus emociones, cómo controlarlas y cómo expresarlas, pero también como ayudar a sus estudiantes a hacerlo.

La educación socio afectiva de los maestros

Si bien se dice que la profesión del maestro es muy noble, también debería considerarse una profesión muy compleja, porque el maestro tiene que estar capacitado y preparado para trabajar directamente con personas. Si bien cualquier persona puede tener la capacidad de instruir, no cualquiera posee el arte de educar: “el profesor ideal para este nuevo siglo tendrá que ser capaz de enseñar la aritmética del corazón y la gramática de las relaciones sociales”.

Dentro de la anterior afirmación se deja en claro que en los maestros y sobre todo en las Escuelas Superiores de Formación de Maestros, donde se encuentra el reto para romper con el tradicionalismo metodológico en las escuelas al no trabajar en la educación emocional de los estudiantes y romper ese círculo vicioso que se interpone entre las capacidades emocionales y la formación académica.

Desde un punto de vista más crítico, tomando en cuenta las problemáticas que con mayor fuerza en estos últimos años aquejan nuestra sociedad, uno de los principales objetivos en la preparación los maestros debería ser la formación integral de su personalidad, favoreciendo con esto su proceso de crecimiento personal. Ayudar a comprenderse, conocerse, a hacerse conscientes de las cualidades que posee cada persona a ser dueños de sus emociones y saber cómo manejar diferentes situaciones en las cuales las mismas forman un papel principal, es parte de que un maestro tenga una madurez que le permita afrontar múltiples retos en la educación desde las actitudes favorecedoras que, implica el crecimiento personal.

El aprendizaje meramente cognitivo no es suficiente para cambiar valores y conductas. La dimensión del saber y del hacer, no son las únicas dimensiones del ser humano. Para que el aprendizaje sea real y de calidad es fundamental tener en cuenta la dimensión del ser y decidir. Por ello en educación socio afectivo es fundamental partir de la experiencia personal proponiendo actividades que impliquen vivencias afectivas, que se lleven a cabo en un contexto grupal, lo vivido, lo sentido y lo sucedido se comenta y reflexiona en grupo. Es lo que se denomina método socio afectivo, empleado en contextos de educación en valores, educación para la paz y educación para la convivencia.

Se apuesta por una educación emocional llena de referencias a la dignidad del ser humano y a la necesidad de educar a los niños, adolescentes y jóvenes para que se conviertan en personas capaces de expresar sus emociones y de vivir y decidir de forma libre, coherente, comprometida, noble y responsable. Se apuesta por la capacidad humana, destacando la importancia de la educación emocional en la Escuela, como instrumento para un desarrollo integral de la personalidad de los estudiantes.

Considerando que en las Escuelas Superiores de Formación de Maestros se priorice la formación socioafectiva vivenciada sitúa a los mismos en mejores condiciones para ayudar a sus futuros estudiantes a conocerse para poder distinguir lo que sienten y lo que piensan, pero sobre todo a alcanzar la madurez emocional. Señalando también la importancia del clima del aula, así como aquellas actitudes que el maestro debe adoptar para favorecer dicho clima y que contribuyen al desarrollo de la personalidad de los estudiantes: el respeto, la escucha, el no juicio, el afecto, la aceptación incondicional, etc.


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