El crecimiento paraguayo

Al igual que Bolivia, Paraguay es un país mediterráneo, pero con diferencias abismales: nosotros tenemos más territorio, y el de ellos es 406.752 km² (un poco más que el departamento cruceño, pero menos de la mitad que la superficie nacional); no cuentan con la enorme cantidad de recursos estratégicos que poseemos (hidrocarburos, minerales, tierras cultivables, etc.), y su población bordea los 7.5 millones de habitantes.

De un tiempo a esta parte, Paraguay apostó por ser el centro económico sudamericano y, al margen de los discursos de sus autoridades, las acciones han sido lo mejor, y, ahora, están empezando a captar esos beneficios. Sin embargo, esto apenas es el principio.

Paraguay dejó de ver al emprendedor, inversionista y empresario como enemigo, y ahora los cataloga como aliado/amigo, simplificando trámites y reducción de costos para la instalación o ampliación de emprendimientos; es decir, simplificación de trámites a quien quiere emprender.

Mientras que en Bolivia no existen incentivos tributarios, Paraguay es lo contrario, incluyendo exoneraciones impositivas que llegan a diversidad de sectores. Esto es una pequeña muestra del por qué es elegida por inversionistas: según su Ministerio de Industria y Comercio, la inversión extranjera recibida entre agosto de 2018 y abril de 2021 fue de 3.762 millones de dólares. Lo interesante del caso, es que, hasta diciembre de 2021, 80 millones de dólares pertenecientes a capital boliviano iba a ser invertido en ese país.

Seguridad jurídica es la piedra angular de esto. El Gobierno, sin importar la tendencia política, está garantizando toda inversión (nacional y/o extranjera), evitándose, por ejemplo, bloqueos de carreteras. A propósito, Paraguay es el principal promotor del Corredor Vial Bioceánico que unirá los Océanos Pacífico y Atlántico (del que Bolivia fue excluido). Además de las gigantescas obras de infraestructura como el Puente de la Bioceánica que unirá las ciudades de Carmelo Peralta (PAR) y Puerto Murthino (BRA) con una extensión aproximada de 1.300 metros, la apuesta paraguaya es convertir su región del Chaco en el gran centro logístico de Sudamérica.

Los rencores son cosa del pasado; si bien queda en la memoria los horrores de la Guerra de la Triple Alianza (Argentina, Brasil y Uruguay) contra Paraguay, éste optó por mirar al futuro y generar bienestar para su propia población.

Finalmente, y no menos importante, es el nivel de política de Estado que Paraguay emprendió para atraer inversiones extranjeras, gran tarea de sus diplomáticos y emisarios, que han logrado convencer a inversionistas de varias partes (de Bolivia incluso) de que es viable invertir en dicho país, haciéndolo con un altísimo nivel de responsabilidad en todo sentido.


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