¿La wiphala o flor de patujú son símbolos de unidad o de división?

La constitucionalización (CPE: Artículo 6) de la wiphala y la flor de patujú fue propuesta del Pacto de Unidad.

Por eso es necesario recordar que fue la Marcha por la Soberanía Popular, el Territorio y los Recursos Naturales de 2002, que demandó una Asamblea Constituyente soberana y participativa exigiendo una verdadera profundización de la estructura del Estado que sea incluyente, que sea abierta, que haya una mejor participación del ciudadano, y reconozca la preexistencia de los pueblos indígenas porque querían un cambio profundo. No parches.

Una vez constitucionalizada la Asamblea Constituyente, las principales organizaciones matrices nacionales: CSUTCB, CSCIB, CNMCIOB-“BS”, CIDOB y CONAMAQ, además de la diversidad de organizaciones afiliadas, se crea en septiembre de 2004 el Pacto de Unidad, cuyos integrantes elaboran dos versiones constitución con una participación de más de mil dirigentes, hombres y mujeres, de organizaciones indígena originaria campesinas de todo el país.

En la primera versión el Pacto de Unidad no se mencionan cuáles deben ser los símbolos del Estado y es en el texto propuesto en 2007 que el Pacto plantea que “los símbolos del Estado Unitario Plurinacional Comunitario son: la bandera roja, amarilla y verde; la wiphala; el himno nacional; el escudo de armas; la escarapela; la flor de la kantuta y la flor de patujú” (Art 9).

Esta propuesta que fue considerada en la Asamblea Constituyente y por ello en el artículo 9 de la CPE, aprobada en Oruro por las y los constituyentes, aprobamos el apartado legal, tal cual estuvo en la propuesta.

De manera que el actual texto vigente en el artículo 6 de la CPE, “reformada en el Congreso”, mantiene la propuesta inicial del Pacto de Unidad, que jamás buscó la confrontación, pues procuró un Estado incluyente, que reconozca la preexistencia de los pueblos indígenas; no discriminador y no monista, todo esto en el marco de la unidad del Estado. La inclusión de sus propuestas jamás pretendieron generar división, confrontación, más al contrario buscaron cimentar el nuevo Estado y por eso mismo propusieron como principio ético moral: vida armoniosa (ñandereko).

Lo importante aclarar es que los símbolos escritos en la Constitución se deben a que somos un Estado Plurinacional. La wiphala fue un pedido de los pueblos originarios de tierras altas y la flor de Patujú de los pueblos indígenas de tierras bajas. Son esas naciones que, conforme el artículo 30 de la CPE, poblaron el país antes de la invasión de la colonial. De ahí que tanto la wiphala como la flor de Patujú son símbolos de Bolivia y ambos se deben respetar. L única que tiene el nombre de bandera es la tricolor, tanto la wiphala, la flor de la kantuta y la flor de Patujú, no establecen en qué forma serán representadas.

Por eso es que, utilizar la wiphala como pretexto para iniciar procesos penales a diestra siniestra, mintiendo que sólo la tricolor y la wiphala “son las únicas banderas” y no así la bandera del patujú, es un atropello a la esencia pura del espíritu Constituyente y en especial de lo que el Pacto de Unidad soñaba que Bolivia debíamos ser. Entre 2006 y 2007, sus dirigentes no se vendieron al gobierno como sucede en estos días, mantuvieron sus representantes junto a los constituyentes “rebeldes” los mandatos del Pacto de Unidad.

Por eso la Constitución fue “reformada” por un poder constituido sin legalidad ni legitimidad. Esa fue la razón por la que Álvaro García Lineras y sus amigos convertidos de la desaparecida fuerza conservadora de Podemos reformaron, sin convocar a la Asamblea Constituyente, más de 100 artículos en el Congreso. Así se abrió el camino para que los políticos puedan hacer lo que les dé la gana con nuestro país.


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