Por una mirada indiscreta

Tras la puerta entreabierta del gimnasio del colegio, guiado por la música que provenía de su interior, asomó la cabeza y la vio. No podía tener más de 12 o 13 años, era un chico alto para su edad, tenía una mirada tierna y una sonrisa que no dudaba en regalar a quien la necesitara. No...

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Tras la puerta entreabierta del gimnasio del colegio, guiado por la música que provenía de su interior, asomó la cabeza y la vio.

No podía tener más de 12 o 13 años, era un chico alto para su edad, tenía una mirada tierna y una sonrisa que no dudaba en regalar a quien la necesitara. No sacaba malas notas, aunque podía esforzarse más, le gustaba jugar al fútbol, ir al cine, escuchar música… como a cualquier joven de su edad.

Tenía muchos amigos, su carácter afable le facilitaba la relación con las personas, una de sus virtudes es que sabía escuchar. No tenía novia, consideraba que aún era muy joven para esas cosas, aunque eran varias las chicas a las que no les hubiese importado ser su pareja, a fin de cuentas, era bastante guapo.

Era abril y llovía por lo que tendrían la clase dentro del gimnasio. Como la pista de baloncesto estaba mojada tampoco pudieron ir a jugar y optaron por cambiarse de ropa y esperar al profesor dentro del gimnasio. Mientras sus amigos se dirigían al vestuario, él se quedó rezagado al escuchar una música que salía del interior del gimnasio. La puerta estaba entreabierta así que su curiosidad le llevó a asomar la cabeza, fue entonces cuando la vio.

Eran unas doce o quince, pero la primera mirada que lanzó quedó fija en ella. Desde donde estaba no podía ver si su pelo era rubio o castaño, si sus ojos eran azules o verdes, pero ella tenía algo que le hacía destacar sobre resto, una luz extraordinaria.

Pasaron los días y él fue investigando sobre ella, le dijeron que iba a algún curso menor, que no vivía en la capital… Se cruzaron varias veces por el pasillo, pero él evitaba mirarla, era una situación nueva y él tenía miedo.

Estaba confuso, ya le habían gustado otras chicas, pero nunca se había decidido a dar el siguiente paso, tenía miedo.

Y pasaron los días, las semanas, los meses, los cursos y siempre le quedó esa duda en el corazón, de pensar qué habría pasado, si hubiese sido lo suficientemente valiente.

Hoy mi canción es: “Ain’t it funny” Jennifer López

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