La tristeza

La tristeza viene del alma, de las derrotas, de los momentos felices, del recuerdo de una sonrisa. De algún momento extraviado en la nada del tiempo. La tristeza sabe a limón de aquellos pequeños que compraba mamá, de las hojas caídas de un arce dormido, de los ojos tristes de un perro...

La tristeza viene del alma, de las derrotas, de los momentos felices, del recuerdo de una sonrisa. De algún momento extraviado en la nada del tiempo.

La tristeza sabe a limón de aquellos pequeños que compraba mamá, de las hojas caídas de un arce dormido, de los ojos tristes de un perro sin dueño, se alienta de risas y se aviva con lágrimas.

La tristeza está en cada uno, a segundos de nuestros labios, a centímetros de nuestras manos vacías, a minutos de un enojo, de un engaño, de un no te quiero.

La tristeza llega de pronto, de golpe, con un peso de plomo que hunde las risas.

La tristeza está en mí y en tí, tan escondida y tan presente. Tan fugaz y tan eterna. Tan sencilla y tan compleja.

Tan lejana a veces y tan cerca casi siempre.

La tristeza eres tú y soy yo en aquel momento en el que nos dijimos adiós.

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