No olvidaría

Tania Palavez Solo quiero quemar los recuerdos, verlos hacerse ceniza, polvo y que se los lleve el viento. Solo quiero ahogarlos, destrozarlos, hacer lo que sea para que mueran y una vez muertos, olvidarlos.   ¿Era necesario matar cada maldita ilusión? ¿De algo...

Tania Palavez

Solo quiero quemar los recuerdos, verlos hacerse

ceniza, polvo y que se los lleve el viento.

Solo quiero ahogarlos, destrozarlos, hacer lo que

sea para que mueran y una vez muertos, olvidarlos.

 

¿Era necesario matar cada maldita ilusión?

¿De algo sirvió entregar el corazón?

Tú sabes que esto fue una agonía,

Sabes que me siento vivir en una mentira.

 

Puedo olvidarlo todo, olvidar la edad que tengo,

el nombre de mis mascotas, olvidar que tengo nombre

y que las bombas explotan.

 

Puedo olvidarme de los besos que he dado en mi vida,

El nombre de cada amiga que secó mis lágrimas día tras día,

Incluso de las noches que me quedé llorando en casa,

Puedo olvidar a cada tipo con el que me acuesto cada semana.

 

Pero jamás me olvidaría que te quise,

que te quiero.

No olvidaría que por ti di todo y no hablo de dinero.

No olvidaré la vida que vivimos juntos, los planes

que soñamos, no olvidaré nunca al niño del que me he enamorado.

 

Puedo olvidar tu cara, y evidentemente olvidé tu voz.

Olvidé que me engañaste porque también te engañé yo,

tú no lo supiste y yo no lo diría, arruinamos juntos lo mejor de estos

tres años de vida, los planes y nuestras sonrisas.

 

Míranos ahora y corrige si me equivoco, te volviste un drogadicto

y yo alguien que se acuesta por despecho con cualquier tonto.

Ninguno merece esta vida, no debimos caer en esta miseria.

No supimos valorarnos, no pudimos con la idea de siempre amarnos.

 

Te estoy esperando con un golpe en el pecho y una fecha en

la mente, aquí yo voy a estar para hablar contigo cara a cara,

frente a frente.

Arruina tu vida lo más que puedas, que yo arruinaré la mía,

ya habrá tiempo de vernos de nuevo,

de pedirnos disculpas y darnos la despedida.

 

Aquí voy a estar y sé que tu vendrás, porque tú eres mi punto

de equilibrio y yo tu centro de paz.

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