Junio: ¿Orgullosos de qué?

Con el inicio de junio poco a poco las redes sociales van llenándose de los colores del arcoíris, amigos y conocidos activistas comparten imágenes graciosas reivindicando su orientación sexual y su identidad de género, como si de pronto todo el mundo se sentiría orgulloso de ser parte de la...

Con el inicio de junio poco a poco las redes sociales van llenándose de los colores del arcoíris, amigos y conocidos activistas comparten imágenes graciosas reivindicando su orientación sexual y su identidad de género, como si de pronto todo el mundo se sentiría orgulloso de ser parte de la población LGBT o de brindarle su apoyo.

¿Y entonces me pregunto de qué estamos orgullosos? La marcha del orgullo gay, no es una celebración llena de lentejuelas, plumas y purpurina, es luchar por los derechos de las personas con diversa orientación sexual e identidad de género, es pararnos en las calles diciendo "estamos aquí, siempre existimos y hoy no tenemos miedo".

Alzamos nuestras banderas multicolores, exigiendo derechos, aquellos que nos avalan por la constitución política del Estado, por la ley 045 contra el racismo y todo tipo de discriminación, por los decretos supremos que conmemoran el día de lucha contra la homofobia y transfobia, aquellos que muchas veces la sociedad en la que vivimos los tiene en el olvido.

A ser sincero, no me considero orgulloso de una orientación sexual y mucho menos de vivir en una sociedad que "te acepta", pero que te critica cuando andas con tu pareja de la mano, que asegura no tener problemas con la población LGBT siempre y cuando no se manifiesten en público y no hagan cosas delante de los niños.

No estoy orgulloso de tener que dar un beso a la rápida y a escondidas, sintiéndome rodeado de miradas acosadoras y Dios me salvé de algún comentario ofensivo.

Estoy orgulloso de Ángel, quién fue expulsado de su colegio cuando era adolescente mientras dejaba de ser Jimena, para convertirse en el caballero que es hoy.
Quien se enfrentó a su corta edad a las hirientes acusaciones de padres argumentando que pervertía a sus hijas, por ser un chico trans en un colegio de mujeres, qué se esforzó quizás más que muchos otros y hoy espera su título profesional.

Estoy orgulloso de Libertad, quién a pesar de ser lesbiana, seguía siendo catequista y nunca dejó de enseñarle a sus alumnos la importancia de tener a Dios en sus vidas y que el Creador los ama y los acepta tal cual son y que a Jesús sólo les importa los colores de su alma.

Estoy orgulloso de Natalia, quien tuvo que aguantar los interrogatorios de la Policía cuando llegó a su casa y encontró a su mujer sin vida en la cama; y a pesar de su dolor por perder a su pareja, no pudo despedirse de ella como quería, puesto que no tenían un papel que demuestre que vivían juntas. Ella no sólo me enseñó la importancia de luchar por los derechos civiles, también demostró que aunque el mundo se caiga a pedazos, debe seguir sonriéndole a la vida.

Estoy orgulloso de Carlos, quién desde niño supo y demostró que era diferente y aprendió a callar los insultos y el maltrato de sus compañeros durante años, pero que no le impidió ser uno de los mejores profesores de inglés que conozco.

Estoy orgulloso de los activistas que creen en la igualdad y luchan por los Derechos Humanos, de las plataformas de jóvenes y de mujeres que comprendieron que la lucha es una sola. De los padres que enseñan a sus hijos que está mal decir "marica" como un insulto y que cuando un amigo es "diferente", necesitará más cariño.

Estoy orgulloso de trabajar por una sociedad equitativa e incluyente, donde todos podamos vivir en libertad.

¡Estoy orgulloso de ti! Que a pesar de tener miedo y sentirte encerrado, supiste enfrentar las adversidades y hoy eres feliz.

 

*Activista por los DDHH, Secretario del Colectivo TLGB

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