En la hora de la agroecología, paso a los pequeños productores

La agroecología se vislumbra hoy como nexo y solución para asegurar una producción alimentaria sostenible, con la contribución esencial de los pequeños productores. El II Simposio Internacional sobre Agroecología, el cual sesionó aquí a instancias de la FAO y los organismos de ONU con...

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La agroecología se vislumbra hoy como nexo y solución para asegurar una producción alimentaria sostenible, con la contribución esencial de los pequeños productores.
El II Simposio Internacional sobre Agroecología, el cual sesionó aquí a instancias de la FAO y los organismos de ONU con sede en Roma, marcó pautas sobre cómo hacer para que esa disciplina abarque en toda su dimensión la protección del medio ambiente, la salud, la nutrición, el clima y hasta la vida misma del planeta.

En cómo lograrlo y a quienes prestar la mayor atención y apoyo, focalizó su intervención el director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), José Graziano da Silva, al concluir el evento, al cual asistieron más de 700 participantes, con representantes de 72 gobiernos, cerca de 350 grupos de la sociedad civil, ONG y seis agencias de la ONU.

En los próximos años, la prioridad debe ser ‘reforzar el rol de los agricultores familiares, campesinos, pescadores, pastores nómadas, pueblos indígenas y sobre todo de las mujeres y los jóvenes’, indicó.

Llegó la hora de la agroecología, señaló Da Silva, y enfatizó que las granjas familiares y los pequeños productores deben desempeñar un papel importante en su crecimiento, en tanto aclaró que cuando la FAO habla de esa forma ecológica de producir alimentos no se refiere a problemas puramente técnicos.

No hay como implementar un programa de agroecología, apuntó, si esos actores sociales no están presentes y precisó que ese trabajo se insertará en acciones en marcha como la Década de la agricultura familiar (2019-2028) y la Década sobre la nutrición (2016-2025), ambas aprobadas por el sistema de Naciones Unidas.

Ello, aseguró, ayudará en el largo camino para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenibles (ODS) de la Agenda 2030, los cuales catalogó de difíciles, pues implican ‘no dejar a nadie atrás y eso no será fácil’, pero para eso es menester conseguir apoyo de los diferentes sectores.

La FAO define la agroecología como una disciplina científica, un conjunto de prácticas y un movimiento social, conceptos ampliamente discutidos durante el Simposio, de cuyas deliberaciones saldrá un informe para su Comité de Agricultura y la Conferencia General.

Es ciencia -apunta el organismo internacional- porque estudia cómo los diferentes componentes del agroecosistema interactúan, a la vez que busca sistemas agrícolas sostenibles que optimizan y estabilizan la producción.

Todo ello imbricado en el entramado social, con roles multifuncionales para la agricultura, que promueve la justicia social, nutre la identidad y la cultura, y refuerza la viabilidad económica de las zonas rurales, acorde con definiciones de la FAO.

Silvano Maria Tomasi, arzobispo de la Santa Sede, ponderó en el segmento de alto nivel que todas las labores agrícolas debían ser agroecológicas, por su respeto al vínculo entre naturaleza, agricultura y alimentación, una vía para reducir el hambre en el mundo, garantizar mercados justos y la custodia responsable de la naturaleza.

Precisó que el ODS 2 sobre la seguridad alimentaria, mejorar la nutrición y promover la agricultura sostenible, deben verse unidos a la salud, protección social, migración, paz y justicia, bosques, cambio climático, trabajo decentes o dignos y desarrollo económico, ‘todas ellas conectadas entre sí’.

Tal como quedó plasmado en el evento, la agroecología es una forma diferente de producción agrícola, intensiva en conocimiento, respetuosa con el medio ambiente, socialmente responsable, innovadora y precisa de un trabajo calificado.

Busca conectar a productores y consumidores a través de una economía circular y solidaria que prioriza los mercados y las economías locales, donde mucho tienen que ver las innovaciones y aportes sociales, pero también institucionales para la promoción de la producción y el consumo agroecológico.

En el mundo, según cifras de la FAO, cerca de 800 millones de personas padecen hambre crónica y dos mil millones sufren deficiencias de micronutrientes, en tanto hay un incremento galopante, con 1,9 mil millones de personas afectadas por la obesidad y las enfermedades relacionadas con la dieta.

Ingesta descontrolada e insana que además de sobrepeso y obesidad provoca cáncer, enfermedades cardiovasculares, diabetes, causantes principales de muertes en el mundo.
Por tanto, no se trata solo de saciar el hambre y producir alimentos, para los expertos de la FAO y del mundo académico, ampliamente representado en el simposio, sino lograr un equilibrio entre la tradición y los hábitos modernos y cultivar una relación saludable entre las personas y la comida, algo que asegura la agroecología.

Para Rajdeep Kappor, chef del hotel Sheraton de Nueva Delhi y presidente del movimiento Slow Food en la India, cada vez que cocina piensa en lograr un alimento sano y a sus estudiantes de arte culinario les enseña cómo acercarse a sus raíces, nutrirse de la naturaleza para que todo cuanto elaboren conduzcan a una vida sana.

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