Una nueva etapa en la AMT

Gladys Alarcón es una política de larga trayectoria que cumple su segundo mandato al frente del municipio más pequeño y más pobre de Tarija. Yunchará es altiplano puro donde bajo su liderazgo se han empezado a instalar proyectos de tecnificación y mejoramiento de especies que han dado...

Gladys Alarcón es una política de larga trayectoria que cumple su segundo mandato al frente del municipio más pequeño y más pobre de Tarija. Yunchará es altiplano puro donde bajo su liderazgo se han empezado a instalar proyectos de tecnificación y mejoramiento de especies que han dado resultados importantes, sobre todo en la cría de llamas y vicuñas. No es desconocido que Yunchará era la capital mimada por Lino Condori, el ex gobernador interino que saltó desde esa alcaldía al curul en la Asamblea y de ahí, sin esperarlo, al despacho de honor al lado del Salón Rojo. La forma de administrar los recursos que Lino Condori se vio obligado a implementar, por sus problemas para gestionar los ingentes recursos que entre 2011 y 2014 llegaron al departamento, hizo de los líderes territoriales inesperados gestores; máquinas de generar proyectos y de licitar. Yunchará, el municipio con menores índices de desarrollo del departamento, se convirtió justificadamente en un territorio apto para la inversión. Proyectos de agua, de producción, carreteras troncales. Incluso Yunchará resultó agraciada con enormes coliseos en los que cabe casi todo el pueblo.En la era post Lino, con la caída del precio de los hidrocarburos y el recorte generalizado del presupuesto, Yunchará fue otro de los municipios perjudicados por la cantidad de proyectos en ejecución con compromisos adquiridos para los que no había recursos que invertir. Yunchará es un símbolo, pero el temor es similar en todos los municipios. Gladys Alarcón ha participado de cerca en todos los movimientos ideados por su antecesor, el alcalde de Uriondo Álvaro Ruíz, padre a todos los efectos de la Ley del 8 por ciento.Ruíz cambió su cargo regional por la presidencia de la Asociación de Municipios de Bolivia (AMB), que le da entre otras cosas asiento para viajar a La Haya con la comisión boliviana para asistir a los alegatos orales en la Corte Internacional de Justicia por el diferendo marítimo con Chile, sin embargo, a priori, perderá presencia mediática en el departamento. Ruíz ya no esconde su ambición de ser candidato del MAS a la Gobernación de Tarija en 2020 y en ese sentido ha estado trabajando desde que asumió la alcaldía por segunda vez y la AMT, esta vez con las siglas del MAS, en 2015.La ambición política de Alarcón es más desconocida que la de Ruíz, lo que no quiere decir que haya que descartar ninguna opción. Alarcón tiene formación, respaldo sindical y partidario y carácter de líder. No en vano es la única mujer ejecutiva de las once alcaldías y once subgobernaciones. Alarcón cumple su segundo mandato y en principio, si no hay modificaciones de la sentencia, podría ser una de las agraciadas con la eliminación de la limitación de mandatos de la Constitución Política del Estado aunque sus expectativas podrían colocarla más arriba.Ruíz optó por la vía de la confrontación para posicionar la ley del 8 por ciento, que inicialmente nació como ley del 1 por ciento, y que asignaba ese porcentaje de la renta petrolera a cada municipio no chaqueño. El mecanismo de cooperación entre las autonomías departamentales y municipales, que en esencia son distintas, está recogido en el Estatuto Departamental, por lo que cabía un desarrollo orgánico de la norma que hubiera ahorrado muchos minutos de discurso y polémica insulsa, sin embargo acabó por convertirse en un arma arrojadiza promulgada por orden del Tribunal Constitucional y que nadie se atreve a asegurar ahora si tendrá algún beneficio.Nada hace prever que Gladys Alarcón, beneficiaria de uno de los débitos automáticos instruidos por el Ministerio para cobrar los recursos de 2017, como contempla la Ley, vaya a cambiar de discurso respecto a su antecesor. Pero el hecho de que empiece una nueva etapa permite a los protagonistas de la polémica hacer un punto y sentarse a hablar. Partir de un punto cero sin soltar las mochilas de la herencia recibida. Esperemos que, por Tarija, sea en buena hora.


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